El exalcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, tiene prácticamente asegurada su llegada a Downing Street tras garantizarse el apoyo necesario de los diputados laboristas para suceder a Keir Starmer, quien anunció su dimisión como primer ministro y líder del Partido Laborista.
Burnham, de 56 años y conocido como el «rey del norte» por su influencia política en la región de Mánchester, alcanzó el respaldo de 349 de los 403 diputados laboristas, una cifra que deja sin opciones al resto de aspirantes para reunir las 81 nominaciones exigidas para concurrir a la elección del liderazgo del partido.
El proceso de nominaciones concluirá este miércoles, antes de una votación de 24 horas en la que participarán los sindicatos y las organizaciones afiliadas al Partido Laborista. La proclamación oficial de Burnham como nuevo líder está prevista para el viernes, durante un congreso extraordinario.
El dirigente recibió además el respaldo del poderoso sindicato Unison, que cuenta con cerca de 1,3 millones de afiliados, y solo necesita el apoyo formal de otras dos organizaciones para completar el procedimiento interno.
Si se cumplen los plazos previstos, Burnham será recibido por el rey Carlos III y asumirá oficialmente el cargo de primer ministro en torno al 20 de julio.
Descentralización y crecimiento económico
Recién elegido diputado tras imponerse en una elección parcial celebrada el pasado 19 de junio, Burnham ya ha esbozado las prioridades de su futuro Ejecutivo. Entre ellas destaca un ambicioso programa de descentralización política y económica, con el objetivo de impulsar el crecimiento en las regiones británicas.
«Vamos a llevar a cabo el mayor reequilibrio de poderes que haya conocido nuestro país», declaró el futuro líder laborista.
Su llegada al poder se produce en un contexto de desaceleración económica y tras el fuerte desgaste político sufrido por Keir Starmer desde su llegada al Gobierno en julio de 2024.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, advirtió este martes de que el principal desafío del próximo Gobierno será recuperar el crecimiento económico sin comprometer la estabilidad financiera, especialmente en un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas.
Antes de abandonar el cargo, Starmer participó en París en las celebraciones de la Fiesta Nacional francesa y tiene previsto intervenir por última vez en la Cámara de los Comunes durante el debate sobre una ley destinada a reforzar la transparencia de las instituciones públicas tras la tragedia del estadio de Hillsborough.