El profesor e historiador Carlos Malamud analiza este jueves en prensa española algunos de los desafíos que enfrentará América Latina en 2026. El investigador y experto en Iberoamérica destaca que, como en el resto del mundo, la situación no será nada fácil del otro lado del Atlántico. Malamud analiza la disputa entre las potencias globales, China y Estados Unidos, por consolidar su presencia y dominio en América Latina, así como las tensiones bilaterales, los cambios de gobierno y eventualmente de tendencia y algunas relaciones cruciales entre América Latina y Europa. “El horizonte emerge lleno de nubarrones y turbulencias, muchos de los cuales provienen directamente del mismo Hemisferio Occidental en que se encuentra, mientras otras son producto del enfrentamiento global entre Estados Unidos y China”.
A pocos días de terminar un 2025 inquietante, caótico, salvaje y hasta brutal en las Américas, políticamente hablando, donde la diplomacia, la corrección y las formas han sido desplazadas por el jefe de la Casa Blanca, quien arribó ruidoso y vengativo y, según él, presto a ordenar su casa y el patio trasero, América Latina y el Caribe despiden el año entre expectantes y preocupados por la estabilidad de la región, los ataques de Estados Unidos a embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico con las consecuentes ejecuciones extrajudiciales, además de la eventual incursión estadounidense en Venezuela para deponer la dictadura chavista que regenta Nicolás Maduro. Profundizar la crisis y conflictividad en Venezuela tendrá efectos de derrame en toda la región y particularmente en Colombia, principal país receptor de inmigración venezolana debido a la crisis política, económica y humanitaria de su vecino.
Pero, como plantea Malamud: “es interesante ver cómo la Casa Blanca ha pasado de poner todos los focos en el narcotráfico y en las rutas de la droga que llevan la muerte a las ciudades de los Estados Unidos al petróleo que “nos han robado” y que, por tanto, debemos recuperar (…) De todos modos, el objetivo principal del despliegue militar estadounidense parece seguir siendo el cambio del régimen venezolano, y en un contexto semejante no sería improbable que la inestabilidad y la incertidumbre se extiendan intensamente por toda la región”.
Por otra parte, las tensiones entre Estados Unidos y Colombia y sus presidentes populistas, Donald Trump y Gustavo Petro, también generan incertidumbre, desconcierto y preocupación por la afectación de una relación bilateral que ha sido tradicionalmente estable y estratégica para los intereses de ambos países. Trump ha dicho que, además de Maduro, también observa a Petro. El jefe de la Casa Blanca puede apostar a un ejercicio disuasivo dirigido al locuaz Petro o estar enviando una advertencia explícita de potencial escalada en la tensión bilateral en los próximos meses.
Malamud observa las elecciones que han tenido lugar este año y esboza el eventual cambio de tendencia en la región y el giro a la derecha o incluso a la extrema derecha en América Latina. En ese sentido, los resultados de cuatro procesos electorales, a celebrarse en Costa Rica, Colombia, Perú y Brasil, serán determinantes en 2026. “Estos cuatro comicios permitirán tener mayor certeza sobre el peso del populismo, de los proyectos iliberales e incluso de la presencia de nuevos gobiernos de la derecha más radical. En los cuatro casos señalados podría haber una deriva en esa dirección, aunque tampoco hay que descartar un desenlace opuesto. De momento en Brasil y Colombia los candidatos de izquierda encabezan las encuestas”. Un quinto proceso, en Haití, está pendiente de confirmación dada la extrema violencia del país y su condición ya no sólo de crisis sino de Estado fallido.
En lo que respecta a las estratégicas relaciones entre Europa y América Latina, se aguardan dos eventos el próximo año. En primera instancia, uno de gran impacto como es la ratificación, o no, del Tratado de Asociación entre la UE y Mercosur, al menos en su parte comercial. “Una nueva ruptura de la negociación sería un gran fracaso europeo, ya que en estos momentos la pelota está en el campo de Bruselas. Las señales que se mandarían, no solo a los gobiernos latinoamericanos sino también a otros con los que se han iniciado negociaciones comerciales, serían de debilidad y la prueba palpable de que la UE no es un socio fiable, más allá de su retórica favorable a la construcción de un orden internacional basado en normas”.
El otro evento, hacia el final de 2026, tendrá lugar en Madrid, este es la XXX Cumbre Iberoamericana, “crucial para el futuro y la permanencia del proyecto después del lamentable desenlace de la Cumbre anterior, en Cuenca, Ecuador”, contextualiza el profesor Malamud. “Una vez más la fragmentación imperante en América Latina y la mala relación interpersonal entre algunos de sus presidentes complica enormemente, cuando no hace imposible, avanzar en cualquier tema de la agenda regional e internacional. Este podría ser otro caso”, advierte.
Los Estados Unidos de Donald Trump, que ha prescindido de las formas y de la diplomacia tradicional, hace lucir a China más cauto y menos injerencista, pero no por ello menos ambicioso. Ambos se disputan presencia, poder y dominación en América Latina: “Tanto el Corolario Trump de la Doctrina Monroe, presente en la Estrategia de la Seguridad Nacional 2025, como el Documento sobre la política de China hacia América Latina y el Caribe, conocidos prácticamente en las mismas fechas, describen claramente las ambiciones regionales de las dos superpotencias. Y si bien la propuesta china es más diplomática que la estadounidense y menos injerencistas en sus formas, a nadie se le escapan las ambiciones latinoamericanas de Pekín y Washington, especialmente en lo que respecta al control estratégico de sus materias primas, comenzando por las tierras raras y otros minerales esenciales para la transición digital”, analiza y compara Malamud.
“Por todo esto habrá que estar muy atento a la evolución de la coyuntura regional y a la evolución de sus procesos políticos, sociales y económicos”, finaliza el investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano de Madrid.