El ministro de Asuntos Exteriores realizó una gira por Puerto Rico, República Dominicana y México para preparar la XXX Cumbre Iberoamericana, que Madrid acogerá los días 4 y 5 de noviembre de 2026. Durante la visita a Santo Domingo, Albares confirmó que España invitará a Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, pese a que la dirigente continúa incluida en la lista de sancionados de la UE con restricciones de entrada en territorio comunitario.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, inició el pasado domingo una gira por América Latina y el Caribe con una triple parada en Puerto Rico, República Dominicana y México. El viaje, que culmina este miércoles en la capital mexicana, forma parte de los trabajos preparatorios de la XXX Cumbre Iberoamericana, que Madrid acogerá el próximo noviembre. El Ministerio de Exteriores describe la cita como una oportunidad para «reafirmar y actualizar la Comunidad Iberoamericana de Naciones» en un momento en que el foro atraviesa una pérdida de relevancia política derivada de la fragmentación regional y las tensiones ideológicas entre sus miembros.
La noticia de mayor calado de la gira llegó desde Santo Domingo, donde Albares confirmó que España cursará invitación a Delcy Rodríguez para la Cumbre de Madrid. Rodríguez asumió la presidencia encargada de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro por parte de la Administración de Donald Trump. El ministro encuadró la decisión en términos de normalidad protocolaria: «Se invita a quien tiene la representación internacional de cada país», declaró al ser preguntado por el caso venezolano, en una respuesta que sitúa el criterio de representación institucional por encima de cualquier consideración ideológica sobre el régimen de Caracas.
La invitación y la tensión con las sanciones europeas
La decisión de invitar a Rodríguez introduce una complicación diplomática de primer orden. La dirigente venezolana figura en la lista de personas sancionadas por la Unión Europea (UE), con restricciones que afectan a su entrada en territorio comunitario. España, como Estado miembro anfitrión de la Cumbre, tendría que gestionar una excepción o una autorización específica para permitir su presencia en Madrid, lo que implica una negociación con el resto de los socios europeos y puede generar fricciones con quienes mantienen una posición más crítica respecto al Gobierno de Caracas.
El Ejecutivo español defiende que la Cumbre Iberoamericana debe mantener su carácter institucional e invitar a quienes ejercen la representación internacional de cada Estado, con independencia de las sanciones que puedan recaer sobre ellos en otros marcos jurídicos. Esta posición no es nueva en la diplomacia española respecto a Venezuela, pero adquiere mayor visibilidad al trasladarse al ámbito de un evento de proyección multilateral que España quiere convertir en un hito de su política exterior. El Partido Popular (PP) ha criticado en otras ocasiones la aproximación del Gobierno de Sánchez a Caracas, aunque no ha emitido reacción pública al anuncio al cierre de esta edición.
La agenda de tres países
La primera parada de la gira fue Puerto Rico, donde Albares participó en un foro de inversión con empresarios y en una conferencia de la Universidad Interamericana sobre la lengua española. Desde San Juan viajó el martes a Santo Domingo, donde visitó un proyecto de cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) sobre atención y protección a víctimas de violencia de género, se reunió con empresarios y mantuvo un encuentro con el canciller dominicano Roberto Álvarez para repasar los preparativos de la Cumbre.
La última etapa del viaje, este miércoles en Ciudad de México, es la más densa en términos protocolarios y simbólicos. Se trata de la tercera visita de Albares al país desde que asumió la cartera de Exteriores. El ministro firmó con el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Roberto Velasco, el Acta de la Comisión Binacional España-México, realizó una ofrenda floral ante la tumba del expresidente Lázaro Cárdenas —que acogió a miles de exiliados españoles tras la Guerra Civil— e inauguró la exposición «La Mitad del Mundo». Participó también en actos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Cámara de Comercio de España en México y el Museo Nacional de Antropología.
El relanzamiento del espacio iberoamericano
La Cumbre de Madrid es la cita número treinta de un foro que lleva décadas perdiendo centralidad en la agenda política de la región. España, como país organizador, quiere aprovechar el aniversario para imprimir una nueva orientación al espacio iberoamericano y evitar que la reunión quede reducida a un encuentro de trámite. El Gobierno ha diseñado la gira de Albares como la primera fase de una estrategia de movilización diplomática que buscará asegurar una asistencia de alto nivel, algo que no siempre ha caracterizado las últimas ediciones del foro.
En ese marco, la presencia de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se considera en Madrid una pieza determinante para dotar a la cita de peso político real. La relación bilateral entre España y México atraviesa un momento de distensión tras las turbulencias diplomáticas de ejercicios anteriores, y la firma del Acta de la Comisión Binacional durante esta visita refuerza la señal de normalización. La Cumbre del 4 y 5 de noviembre se perfila así como el escenario en que el Gobierno de Pedro Sánchez busca proyectar su liderazgo en el espacio latinoamericano en la recta final de la legislatura.