Malí y Burkina Faso responden recíprocamente a Estados Unidos. Previamente la administración americana decidió agregarlos a la lista de 39 países con prohibición de viaje. Ahora los africanos devuelven la atención y han impuesto prohibiciones de viaje a los ciudadanos estadounidenses.
Los gobiernos de estos países, situados en África Occidental, han anunciado que están imponiendo una prohibición de viaje a los ciudadanos americanos, en respuesta a la medida equivalente de la Casa Blanca, confirmada a principios de diciembre, de incluirlos en su lista ampliada de países con prohibición total y/o parcial de viaje a Estados Unidos.
Las imágenes en relación con África y Estados Unidos han sido contrastantes durante 2025. En el primer semestre del año que ha terminado pudo apreciarse una parte de la redefinición de la política exterior estadounidense hacia África, en cabeza del presidente Donald Trump. A veces, la instrumentalización de las relaciones bilaterales; otras, en cambio, el desprecio y la subestimación hacia sus gentes, aunque también las concesiones, prerrogativas y beneficios atendiendo a criterios discrecionales.
Un evento muy llamativo ha sido, por ejemplo, la paralización casi total, por parte de la Casa Blanca, de las admisiones de refugiados, para personas que huyen del hambre y la guerra en Sudán y la República Democrática del Congo, como destacaba la prensa americana meses atrás, y la apertura para el ingreso a Estados Unidos de afrikáners, con estatus de refugiados, una minoría étnica blanca heredera del régimen de apartheid sudafricano.
Los estándares estadounidenses han cambiado vertiginosamente con el retorno de Trump al poder. Si el proceso para conceder estatus de refugiado en Estados Unidos solía tardar años, la administración ha sabido movilizarse para agilizar los procesos de los solicitantes blancos provenientes de Sudáfrica. El hecho quedó evidenciado en que, trascurridos apenas tres meses de la firma, por parte de Trump, de la orden ejecutiva que establecía el estatus de refugiado para solicitantes afrikáners, la primera cohorte de esa comunidad, en total 49 personas, abordaba en mayo un avión chárter financiado por Estados Unidos y era acogida por la administración republicana como refugiada en territorio americano.
Estas personas sostenían haber sido víctimas de discriminación en su país de origen. No quedó claro, sin embargo, cuándo y cómo Estados Unidos seguiría admitiendo más afrikáners. En marzo, el Departamento de Estado indicó que había recibido solicitudes de más de 8000 personas de dicha etnia.
La administración americana también ha negociado con Estados africanos la recepción de inmigrantes deportados por Estados Unidos y ello ha generado reacciones críticas y descontento entre activistas y ciudadanos africanos.
Los comentarios destemplados e incluso crueles por parte del presidente estadounidense, hacia personas de origen específico, no solo han sucedido, sino que han sido reiterados por el mandatario.
Adicionalmente, hacia el final del año, el gobierno estadounidense comunicó que ampliaba la lista a 39 países, principalmente africanos, con prohibición total o parcial de viaje a Estados Unidos. Algunos gobiernos africanos han reaccionado a la medida estadounidense.
Este es el caso de los gobiernos de Malí y Burkina Faso, países de África Occidental, que en comunicados separados han confirmado esta semana que actúan en nombre de la “reciprocidad”, después de que la Casa Blanca anunciara el 16 de diciembre que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los añadía a ellos y a otros cinco países a la lista de aquellos países sujetos a una prohibición total de viaje.
La prohibición ampliada de la Casa Blanca ha entrado en vigor este 1 de enero y se aplica, según la administración republicana, a “países con deficiencias demostradas, persistentes y graves en la selección, verificación y el intercambio de información para proteger a la nación contra amenazas de seguridad nacional y seguridad pública”.
La Cancillería de Malí ha precisado que la decisión de Washington de agregarlo a la lista de prohibición de viaje se tomó sin consulta previa y que la justificación indicada no estaba respaldada por “los desarrollos actuales sobre el terreno”.
Estos no son los primeros países africanos en tomar medidas recíprocas hacia Estados Unidos con la pretensión de afectar el desplazamiento de ciudadanos estadounidenses hacia esos destinos en África.
El 25 de diciembre, Níger también anunció que dejaría de expedir visados a ciudadanos estadounidenses, según informó la agencia estatal de medios del país, citando a una fuente diplomática. Chad hizo lo propio en junio, cuando anunció la suspensión de visados a ciudadanos estadounidenses, tras ser incluido en la lista, precedente a la rectificada en diciembre, de países con prohibición de viaje a Estados Unidos.
La Casa Blanca amplió a 39 la lista de países con prohibición de viaje total o parcial a Estados Unidos, sumando 20 países más a su lista de 19, estos son: Afganistán, Myanmar, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Yemen, Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán, Venezuela, Burkina Faso, Malí, Níger, Sudán del Sur, Siria, Angola, Antigua y Barbuda, Benín, Costa de Marfil, Dominica, Gabón, Gambia, Malaui, Mauritania, Nigeria, Senegal, Tanzania, Tonga, Zambia y Zimbabue.
La proclamación también aplicó restricciones de viaje a personas con documentación para viajar emitida por el Gobierno Autónomo Palestino y eliminó la prohibición de visas de no inmigrante para los ciudadanos de Turkmenistán, “aunque mantiene la suspensión de entrada para los nacionales turcomanos”. La proclamación de la Casa Blanca, sin embargo, hace excepciones para residentes permanentes legales, titulares de visas existentes y ciertas categorías de visa e individuos cuya entrada beneficie los intereses nacionales de Estados Unidos.