El responsable de algunos de los mayores avances de hardware de Apple sustituirá a Tim Cook como consejero delegado el 1 de septiembre. Hereda una compañía valorada en cuatro billones de dólares, pero también retrasos en inteligencia artificial, una cadena de suministro expuesta a la rivalidad entre Estados Unidos y China y una creciente presión regulatoria en Europa.
Apple abrirá una nueva etapa el próximo 1 de septiembre. John Ternus, actual vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware, asumirá la dirección ejecutiva de la compañía en sustitución de Tim Cook, que pasará a presidir el consejo de administración.
Ternus llegará al puesto con 51 años, la misma edad que tenía Cook cuando sucedió a Steve Jobs en 2011. Lleva un cuarto de siglo en Apple y ha participado en el desarrollo de prácticamente todas sus grandes familias de dispositivos: iPhone, iPad, AirPods, Apple Watch y Vision Pro.
Su aportación más determinante fue la transición de los ordenadores Mac desde los procesadores de Intel hacia los chips diseñados por la propia Apple. El cambio permitió mejorar el rendimiento, reducir el consumo energético y controlar de forma más estrecha la integración entre componentes, sistema operativo y aplicaciones.
La elección de un ingeniero de hardware ofrece además una pista sobre la estrategia de la empresa. Apple parece confiar en que la siguiente fase de la inteligencia artificial no se disputará únicamente en la nube, sino también mediante dispositivos capaces de integrarla en la vida cotidiana: gafas inteligentes, auriculares con cámaras, sensores personales y nuevos formatos todavía en desarrollo.
El legado de Tim Cook
Ternus recibe una compañía muy distinta de la que Cook heredó hace quince años. En 2011, Apple tenía una capitalización bursátil aproximada de 350.000 millones de dólares. Ahora ronda los cuatro billones.
Cook convirtió el iPhone en el centro de un ecosistema mucho más amplio. Los servicios —App Store, Apple Pay, iCloud, Apple Music y Apple TV— generan ya más de 100.000 millones de dólares anuales, mientras las ventas del teléfono aportan alrededor de 200.000 millones.
Durante su etapa llegaron Apple Watch, AirPods, Vision Pro y la producción audiovisual que permitió a la empresa ganar el Óscar a mejor película con CODA. También canceló proyectos que no ofrecían resultados suficientes, como el automóvil eléctrico desarrollado durante una década bajo el nombre interno de Proyecto Titán.
Su principal ventaja fue operativa. Cook construyó una red mundial de proveedores y fabricantes, con China como eje central, que permitió producir cientos de millones de dispositivos con costes y plazos difíciles de igualar.
Esa fortaleza es ahora una vulnerabilidad. El deterioro de las relaciones entre Washington y Pekín y las presiones de la Administración Trump para devolver producción a Estados Unidos obligan a Apple a revisar su modelo.
Cook permanecerá en la compañía como presidente ejecutivo del consejo, desde donde contribuirá a gestionar las relaciones con gobiernos y reguladores. Arthur Levinson dejará la presidencia tras quince años y continuará como consejero independiente principal.
Una Apple rezagada en inteligencia artificial
El principal desafío tecnológico de Ternus será recuperar terreno en la carrera de la IA. Google ha integrado modelos avanzados en sus servicios y dispositivos, mientras OpenAI y Anthropic han adquirido una posición central en el nuevo mercado.
Apple presentó su plataforma Apple Intelligence, pero los retrasos en la personalización de Siri y la escasez de funciones realmente diferenciadoras han debilitado su promesa. La compañía sigue dependiendo de integraciones externas para ofrecer algunas de las capacidades más avanzadas.
La elección de Ternus no resuelve por sí sola esa desventaja. Apple necesitará modelos competitivos, talento especializado y una arquitectura capaz de combinar procesamiento local, privacidad y servicios en la nube.
La situación se complica por el litigio con OpenAI. Apple acusa a la empresa de captar empleados clave y apropiarse de secretos comerciales relacionados con hardware. OpenAI rechaza esas acusaciones y considera que la demanda responde a una actuación desproporcionada. La incorporación del antiguo diseñador de Apple Jony Ive al proyecto de dispositivos de OpenAI intensifica la rivalidad.
China, India y la presión de Trump
Ternus deberá diversificar una cadena productiva todavía muy concentrada en Asia. Apple ha trasladado parte de la fabricación del iPhone a India, pero el proceso se enfrenta a dificultades industriales y diplomáticas.
La Casa Blanca exige mayores inversiones y empleos en Estados Unidos, recurriendo a la amenaza de nuevos aranceles. Apple ha prometido decenas de miles de millones para adquirir chips estadounidenses y añadir una línea de ensamblaje del Mac Mini en Texas, aunque una relocalización completa resulta económicamente improbable a corto plazo.
Europa constituye otro frente. La Ley de Mercados Digitales ha obligado a Apple a permitir tiendas alternativas de aplicaciones y cambios en su ecosistema. La empresa sostiene que algunas exigencias comprometen la seguridad y la privacidad, mientras Bruselas considera necesario limitar su control sobre desarrolladores y consumidores.
La primera prueba pública del nuevo consejero delegado llegará el 9 de septiembre, cuando está previsto el tradicional lanzamiento otoñal de dispositivos. Pero el examen decisivo será más largo: demostrar que Apple puede volver a definir una categoría tecnológica, reducir su exposición geopolítica y convertir la inteligencia artificial en algo más que una promesa retrasada.