Japón ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia para recuperar su posición como referente mundial en robótica, apostando por la inteligencia artificial física (Physical AI), una tecnología destinada a dotar de autonomía y capacidad de aprendizaje a robots industriales y de servicios.
Durante décadas, el país fue líder indiscutible en la fabricación de robots industriales. Sin embargo, el rápido avance de China en los robots humanoides y las fuertes inversiones de Estados Unidos en inteligencia artificial han reducido la ventaja japonesa.
Frente a este nuevo escenario, Tokio ha optado por centrar sus esfuerzos en la IA aplicada al movimiento y al comportamiento de los robots, una tecnología considerada clave para afrontar el envejecimiento de la población y la creciente escasez de mano de obra.
«El nivel de calidad que se exige a los servicios japoneses no tiene equivalente en el mundo», explica Masaaki Matsumoto, investigador del Mitsubishi Research Institute (MRI), quien considera que esa experiencia permitirá a Japón desarrollar robots capaces de ofrecer servicios con altos estándares de precisión y fiabilidad.
La estrategia del Gobierno contempla una inversión público-privada de 10,5 billones de yenes (unos 56.000 millones de euros) y fija el objetivo de desplegar 10 millones de robots antes de 2030, principalmente en la industria manufacturera, la logística, la alimentación y los servicios.
A diferencia de China, que concentra buena parte de sus esfuerzos en el desarrollo de robots humanoides, Japón prioriza aplicaciones industriales con impacto económico inmediato, como los robots de brazo multieje y los vehículos autónomos para fábricas y almacenes.
Para acelerar esta transformación, el consorcio Noetra, integrado por empresas como SoftBank, Sony, Honda y NEC, ha firmado una alianza con Nvidia para construir una infraestructura de inteligencia artificial destinada al entrenamiento de la próxima generación de robots inteligentes.
Con esta estrategia, Japón aspira no solo a recuperar terreno frente a sus competidores, sino también a liderar la próxima revolución industrial basada en la convergencia entre robótica e inteligencia artificial.