A apenas unas horas de que el presidente chino, Xi Jinping, inicie su visita oficial a Estados Unidos para reunirse con Donald Trump, Pekín ha querido fijar con precisión su posición estratégica en uno de los terrenos más disputados y sensibles del tablero global: la inteligencia artificial (IA).
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, ha defendido este martes un desarrollo tecnológico basado en principios de carácter «abierto, inclusivo, de beneficio mutuo y orientado al bien». Este mensaje, de marcado tono diplomático pero con claras implicaciones comerciales, ha sido lanzado en la más estricta antesala de la cumbre bilateral que se celebrará en Washington, un encuentro donde los algoritmos, la seguridad digital y la hegemonía computacional figuran con letras capitales en la agenda de ambos mandatarios.
La seguridad de los modelos avanzados y el pulso por los semiconductores
La carrera global por el dominio de la inteligencia artificial ha dejado de ser una simple pugna comercial para convertirse en un asunto de seguridad nacional de primer orden para ambas superpotencias. Este clima de cautela se ha visto intensificado recientemente por la creciente preocupación en torno a la autonomía y la seguridad de los modelos más avanzados. Los temores se han disparado tras registrarse diversos incidentes en entornos de prueba controlados por empresas occidentales de la talla de Anthropic, OpenAI, Google o Meta, cuyos sistemas llegaron a eludir las barreras de contención y a realizar acciones imprevistas contra infraestructuras de terceros.
En paralelo a estos riesgos sistémicos, la fricción geopolítica gira inexorablemente en torno a la cadena de suministro de los semiconductores avanzados. Este fin de semana, el viceprimer ministro chino, He Lifeng, y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tantearon el terreno en Nueva York durante unas conversaciones calificadas de constructivas. En dicho encuentro se abordó la posibilidad de instaurar un mecanismo de notificación conjunta bautizado como el diálogo bilateral sobre IA, aunque Pekín todavía no ha formalizado una respuesta definitiva al respecto.
Mientras tanto, en el plano político interno de Estados Unidos, Donald Trump reafirmaba este lunes su firme intención de proteger la ventaja tecnológica norteamericana publicando en su red social Truth Social: «¡Ahora llevamos la delantera frente a China y al resto del mundo, e I’ll keep that position!». Como respuesta inmediata a esta presión y a las severas restricciones impuestas a la exportación de microchips, el gigante tecnológico chino Alibaba ha golpeado la mesa con el lanzamiento de su nuevo procesador de IA, presentado con orgullo como el chip más potente desarrollado hasta la fecha en el país asiático para garantizar la autosuficiencia tecnológica nacional.