Rubias hiperrealistas con estética “MAGA”, falsas patriotas digitales vestidas con uniformes militares o jóvenes influencers generadas por inteligencia artificial repiten sin descanso consignas favorables a Donald Trump en TikTok, Instagram y otras plataformas sociales, en un fenómeno que empieza a inquietar a investigadores y especialistas en desinformación en vísperas de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
La proliferación de estos perfiles virtuales refleja hasta qué punto la inteligencia artificial se ha convertido en una nueva herramienta de combate político y de movilización ideológica en Estados Unidos.
Muchos de estos avatares digitales, diseñados con apariencia glamourosa y estética ultrapatriótica, publican mensajes exaltando a Trump, atacando a figuras demócratas o defendiendo posiciones conservadoras sobre inmigración, aborto o política exterior.
“¿Dónde están mis amigos de MAGA? Si votaste por Trump, dilo en los comentarios”, afirma en TikTok uno de estos personajes generados por IA, vestido con una gorra roja del movimiento trumpista.
En otros videos, adolescentes artificiales aparecen en playas con banderas estadounidenses al viento mientras mensajes superpuestos proclaman que “Trump es el futuro de Estados Unidos”.
El fenómeno ha adquirido tal dimensión que investigadores del Laboratorio de Gobernanza e Inteligencia Artificial Responsable (GRAIL) de la Universidad Purdue aseguran haber identificado centenares de cuentas similares en TikTok, Instagram y Facebook.
No está claro quién financia o coordina estas campañas digitales, ni si forman parte de operaciones organizadas con vistas a las elecciones de mitad de mandato, decisivas para determinar si los republicanos conservarán el control del Congreso.
La tendencia coincide además con el uso cada vez más frecuente de contenidos generados por inteligencia artificial dentro del ecosistema político trumpista. A comienzos de año, el propio Donald Trump compartió en Truth Social un video creado con IA en el que una influencer rubia difundía acusaciones infundadas de corrupción contra el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom.
Especialistas en desinformación advierten de que la sofisticación creciente de estas herramientas dificulta cada vez más distinguir entre personas reales y personajes sintéticos diseñados para influir emocionalmente sobre los usuarios.
Andrew Yoon, miembro de la organización CivAI, considera que estas campañas ofrecen “una visión inquietante de un futuro en el que contenidos políticos hiperpersonalizados generados por IA podrían moldear la opinión pública de forma masiva”.
Los expertos alertan también de que el uso político de avatares y deepfakes podría intensificarse conforme se acerquen las elecciones presidenciales y legislativas en distintas democracias occidentales.
Más allá de la propaganda política, muchos investigadores consideran que detrás de estas cuentas existe igualmente una lógica económica. Los perfiles creados con inteligencia artificial generan audiencias, interacciones y beneficios publicitarios, lo que alimenta una industria digital cada vez más difícil de regular.
La expansión de este fenómeno reabre el debate sobre la capacidad de las democracias para hacer frente a nuevas formas de manipulación política en línea, en una época en la que la frontera entre realidad y simulación resulta cada vez más difusa.