ste domingo, 30 de noviembre, se celebrarán elecciones presidenciales en Honduras. ¿Continuidad de la denominada izquierda progresista con Rixi Moncada, conservadurismo neoliberal con Nasry Asfura o un proyecto antisistema con Salvador Nasrall? ¿Qué elegirán los hondureños este domingo? Hay tensión en las jornadas previas a los comicios. Se advierte que los resultados podrían ser reñidos. Compiten un partido izquierdista y dos candidatos a la derecha del espectro político.
Sobre los hondureños se cierne la zozobra y la incertidumbre, incluso hay quienes se han estado preparando en las semanas recientes por si acaso debieran permanecer refugiados en sus casas tras el proceso electoral. Recuerdan los comicios de 2017 que terminaron en violencia, con más de dos docenas de muertos y un toque de queda que impusieron los militares. Honduras es un país con muchas crisis: la inseguridad y la corrupción están arraigadas y muchas personas enfrentan severos desafíos cotidianos para sobrevivir y alimentarse debido a los precios de los alimentos y a la inflación. Los ciudadanos temen que las elecciones presidenciales del domingo terminen en caos, violencia, denuncias de fraude, protestas y represión militar, si no hay un ganador claro.
¿Quiénes son los candidatos? Por el oficialismo, el Partido Libre de la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, quien eligió a Rixi Moncada, su exsecretaria de Finanzas y Defensa. Desde la oposición, Salvador Nasralla, un comentarista deportivo, aspirante por cuarta vez, quien se apartó de Libre. El otro candidato derecha es un exalcalde conservador, Nasry “Tito” Asfura, quien últimamente ha recibido el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump ahora interesado en el proceso electoral del país, con miras a ganar un aliado en la región. “Tito y yo podemos trabajar juntos para luchar contra los narcocomunistas”, ha indicado Trump en redes sociales.
“Las acusaciones de fraude se multiplican incluso antes de que se hayan emitido los votos”, señala este viernes The New York Times. Previamente, el subsecretario de Estado Christopher Landau prometió que Estados Unidos respondería “con rapidez y decisión ante cualquiera que socavara la integridad del proceso democrático en Honduras”.
Los dos candidatos de derecha estuvieron en Washington durante sus campañas y los medios estadounidenses han interpretado esas presencias como de alineamiento con el gobierno Trump.
Nasralla, apodado “Salva”, no obtuvo el apoyo explícito de Trump, y se presenta como el candidato anticorrupción que pondrá fin al “dominio de un clan político de izquierda”. Su esposa ha llegado a lucir una gorra del movimiento MAGA y el candidato defiende que tiene un enfoque pragmático hacia Washington: “Mientras no seamos un país independiente, alimentaria y económicamente (…) tenemos que adaptarnos a la situación del país que nos protege como nuestro principal aliado”. Trump, sin embargo, no estima que este sea “un socio fiable” y lo ha acusado de estar aliado con el partido de izquierda para dividir el voto.
Entre tanto, Asfura, el candidato apoyado por Trump, es empresario en el sector de la construcción y exalcalde de Tegucigalpa, milita en el conservador Partido Nacional. Asfura y Nasralla acusan al oficialismo y al ejército de querer “robar” las elecciones. Nasralla ha dicho que él y sus seguidores saldrán a las calles si el oficialismo intenta interferir en las votaciones o se proclama vencedor prematuramente. “Vamos a ir a las calles. La gente ya está avisada”.
América Latina ha pasado de no ser una prioridad para Estados Unidos a convertirse en una de las obsesiones del actual jefe de la Casa Blanca. Trump ha mostrado su respaldo a candidatos y a presidentes de derecha, sin guardar distancia o cuidado de que se le tache de incidir o interferir en la política interna de los Estados latinoamericanos. Ha sido crítico, severo y hasta amenazante frente a gobiernos y líderes izquierdistas, en particular hacia los populistas de Venezuela y Colombia.
El caso de Honduras es llamativo, no obstante, porque Xiomara Castro, a diferencia de Gustavo Petro de Colombia, pasó “inesperadamente de una rebeldía combativa” a la “colaboración entusiasta”, convirtiéndose en “una pieza clave en las deportaciones de Trump”.
Subraya el Times que, como Trump, la republicana y representante por Florida, María Elvira Salazar, plantea posiciones ideológicas, exhortando a no elegir “comunistas”. Enrique Reina, funcionario de alto nivel del oficialismo hondureño, ha aclarado que: “Realmente nosotros no somos comunistas (…) Tenemos nuestra propia visión de un socialismo democrático muy hondureña”.
Reina estima que los contendores de la candidata oficialista han agitado la polarización y exacerbado los ánimos con desinformación. Opina que su partido puede ganar la elección. La candidata oficialista se enfrenta a la insatisfacción de los ciudadanos y electores.
Aunque la tasa de homicidios ha disminuido bajo el actual gobierno, la percepción de inseguridad persiste en la ciudadanía porque persiste la violencia y la ley del más fuerte. En el país todavía tienen lugar crímenes brutales, como asesinatos a machetazos. Además de la persistencia de la violencia, los elevados precios de los alimentos en relación con el nivel de vida y de ingreso del país, el desempleo, la inseguridad y la corrupción completan el abanico de frustraciones ciudadanas.
“Muchos hondureños compaginan dos o tres trabajos a la vez, al tiempo que luchan contra las amenazas de extorsión de los grupos del crimen organizado, que, según ellos, a veces conspiran con las fuerzas de seguridad. Además, la inflación posterior a la pandemia ha afectado especialmente a los hondureños pobres”, precisa el citado medio estadounidense.
Organizaciones de derechos humanos advierten que el clima electoral podría verse enrarecido en alguna medida por situaciones de conflictividad y no descartan la intervención de fiscales o del ejército cuando cierren las urnas. “El principal observatorio independiente de la violencia en Honduras ha registrado seis asesinatos por motivos políticos durante la campaña, cuatro de ellos relacionados con candidatos de Libre. Este mes, unos hombres enmascarados abrieron fuego contra una marcha de Libre en una provincia rural cafetera y mataron a un niño de 5 años”, puntualiza el Times.