Nueva estrategia de seguridad nacional de Trump destaca por su agresividad hacia Europa

07 décembre 2025 - 10:43

La Casa Blanca ha publicado discretamente, en las últimas horas, la nueva estrategia de seguridad nacional de la administración. El documento de 33 páginas eleva su doctrina de “Estados Unidos primero” y reajusta su política exterior en aspectos que van desde la redistribución de recursos militares en el hemisferio occidental hasta la adopción de una postura de confrontación sin precedentes hacia Europa, precisa el informe publicado en CNN.

Por el lado europeo, la portavoz principal de la Comisión Europea, Paula Pinho, ha declarado este viernes que los líderes europeos todavía no han tenido “tiempo para analizar (el documento)” y que no están “en condiciones de hacer comentarios”.

La doctrina de la administración “Estados Unidos primero” trae un “reajuste” de la presencia militar estadounidense en el hemisferio occidental que busca contrarrestar la inmigración, el narcotráfico y el auge de potencias adversarias en la región. Incluye el objetivo de desplegar una mayor presencia de la Guardia Costera y la Armada en la región, y otras medidas para “asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de fuerza letal”.

Todo ello enmarcado en la campaña letal contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico que ya ha destruido al menos 23 embarcaciones y ha causado la muerte de 87 personas. Operaciones que generan inquietud por la legalidad de las acciones y las posibles ejecuciones extrajudiciales.

Estados Unidos también se propone forzar a las potencias europeas para que respeten la esfera de influencia estadounidense en Occidente: “Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando sea necesario en la región”, indica el documento publicado por la Casa Blanca la noche del jueves.

La estrategia de Trump para Europa supone una drástica escalada. La administración americana advierte que las naciones europeas enfrentan el “declive económico” que podría verse “eclipsado por la perspectiva real y más cruda de la desaparición de la civilización”.

Estados Unidos pronostica que “a largo plazo, es más que plausible que, a más tardar en unas décadas, la mayoría de los miembros de la OTAN sean no europeos” y se permite plantear “una pregunta abierta” sobre si esos países seguirán considerando su alianza con Estados Unidos de la misma manera.

Su lectura de los efectos de la guerra de Ucrania contempla el “efecto perverso de aumentar la dependencia externa de Europa, especialmente de Alemania”. Según la Casa Blanca, “una gran mayoría europea desea la paz, pero ese deseo no se traduce en políticas, en gran medida debido a la subversión de los procesos democráticos por parte de esos gobiernos”.

Estados Unidos responsabiliza a los gobiernos europeos de bloquear los intentos que han sido respaldados por Estados Unidos para poner fin a dicho conflicto. “Es un interés fundamental de Estados Unidos negociar un cese rápido de las hostilidades en Ucrania para estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o expansión involuntaria de la guerra y restablecer la estabilidad estratégica con Rusia, así como para facilitar la reconstrucción de Ucrania tras las hostilidades y asegurar su supervivencia como un Estado viable”.

La administración Trump plantea que la política general estadounidense hacia Europa debería priorizar “cultivar la resistencia a la trayectoria actual de Europa dentro de las naciones europeas”. “Si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos… Queremos que Europa siga siendo europea, que recupere la confianza en sí misma como civilización y que abandone su enfoque fallido hacia la asfixia regulatoria”, precisa el documento.

La administración de Estados Unidos busca “acabar con la percepción y prevenir la realidad de la OTAN como una alianza en constante expansión”. En ese sentido, el documento formaliza algunas críticas esbozadas previamente desde Estados Unidos hacia Europa. Nótese el discurso pronunciado en Múnich, Alemania, en febrero, por el vicepresidente J.D. Vance quien declaró a los líderes europeos que la mayor amenaza a su seguridad provenía “de dentro”, y no de China o Rusia. “Lo que me preocupa es la amenaza interna, el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales”, dijo Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich.

La estrategia del gobierno Trump plantea un doble enfoque en relación con China, por un lado, impulsa la contención de la influencia global de Beijing, y por el otro, preserva los lazos económicos a la vez que mantiene la situación actual en Taiwán. Estados Unidos afirma que “prevenir un conflicto por Taiwán, idealmente preservando la superioridad militar, es una prioridad”.

Estados Unidos propenderá a “mantener una relación económica genuina y mutuamente ventajosa” con China, priorizando la “reciprocidad y la equidad” y reduciendo la dependencia de Estados Unidos hacia China. El reajuste, desde esa perspectiva, es clave para sostener el crecimiento de Estados Unidos, pasando de una economía de US$ 30 billones en 2025 a US$ 40 billones en la década de 2030.

La Casa Blanca define el carácter instrumental, superficial y coyuntural de sus alianzas, dirigidas a lograr fines, pasando por encima de las vías, usos y mecanismos de la diplomacia tradicional. De ahí que las define como una amplia red de acuerdos, con aliados y socios, en tratados internacionales, en las regiones estratégicamente más importantes del mundo. “El presidente Trump utiliza la diplomacia no convencional, el poderío militar estadounidense y la influencia económica para extinguir quirúrgicamente las brasas de la división entre las naciones con capacidad nuclear y las guerras violentas causadas por siglos de odio”, precisa.

 

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