Macron reivindica una Europa “más fuerte y soberana” frente a las tensiones globales

09 mai 2026 - 15:14

El presidente francés, Emmanuel Macron, aprovechó la conmemoración del Día de Europa para defender una Unión Europea más autónoma, capaz de reducir sus dependencias estratégicas y afirmarse como potencia política, tecnológica y militar en un escenario internacional cada vez más inestable.

Emmanuel Macron volvió a situar el proyecto europeo en el centro de su discurso político en un momento marcado por las tensiones geopolíticas, la rivalidad entre grandes potencias y las dudas crecientes sobre el futuro estratégico del continente.

Con motivo del Día de Europa, el presidente francés defendió este sábado la necesidad de construir una Unión Europea “más fuerte, poderosa e independiente”, insistiendo en que el bloque comunitario todavía debe profundizar su autonomía económica, industrial y tecnológica.

Macron apeló directamente al orgullo europeo y presentó la Unión Europea como un espacio político capaz de proteger tanto los intereses económicos como los valores democráticos del continente.

Según el jefe del Estado francés, Europa ha demostrado durante los últimos años una capacidad de reacción inédita frente a crisis sucesivas como la pandemia, la inflación energética o la guerra en Ucrania.

“Cuando la Historia llama a nuestra puerta, Europa responde”, vino a resumir el mandatario francés en un mensaje de fuerte tono europeísta.

El presidente insistió además en que el proyecto comunitario no puede limitarse únicamente al mercado único o a los equilibrios comerciales, sino que debe afirmarse también como una potencia de innovación, investigación, soberanía industrial y defensa estratégica.

En su mensaje, Macron recordó igualmente que la construcción europea nació del rechazo a los nacionalismos destructivos que marcaron el continente durante el siglo XX.

A su juicio, la Unión Europea representa hoy un “tesoro político” construido sobre la paz, la cooperación y la defensa de las libertades democráticas.

El mandatario francés quiso además dirigirse a las nuevas generaciones, a las que pidió implicarse en la transformación del proyecto europeo para evitar que Europa quede relegada en el nuevo equilibrio mundial.

En paralelo, el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, defendió la idea de que Europa todavía puede convertirse en “la superpotencia del siglo XXI”, especialmente ante la creciente competencia entre Estados Unidos y China.

Barrot advirtió del riesgo de que la Unión Europea termine atrapada entre Washington y Pekín si no acelera su integración tecnológica, económica y militar.

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