Una tormenta de nieve y hielo de dimensiones excepcionales avanza este domingo hacia el noreste de Estados Unidos, tras haber descargado fuertes nevadas y lluvias heladas en amplias zonas del país. El fenómeno amenaza a decenas de millones de personas con cortes de electricidad, colapso del transporte y temperaturas extremas.
Tras impactar el suroeste y el centro del país, el sistema meteorológico alcanzó regiones densamente pobladas del Atlántico medio y del noreste, mientras una masa de aire ártico procedente de Canadá se instala sobre buena parte del territorio nacional. El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) describió el episodio como “inusualmente extenso y prolongado”, con acumulaciones de nieve y hielo potencialmente críticas.
Las advertencias oficiales provocaron escenas de acopio masivo en supermercados, especialmente en los estados más expuestos. El secretario de Transporte, Sean Duffy, estimó que hasta 240 millones de estadounidenses podrían verse afectados. Al menos 20 estados y Washington D.C. declararon el estado de emergencia.
En el centro del país —Kansas, Oklahoma o Misuri— ya se registraban acumulaciones de hasta 20 centímetros de nieve. El impacto en la aviación ha sido severo: cerca de 14.000 vuelos fueron cancelados durante el fin de semana, y miles más sufrieron retrasos, según FlightAware.
Texas figura entre los territorios más golpeados por la lluvia helada. En Dallas, los termómetros descendieron hasta los -6 ºC, mientras que en Houston las autoridades pidieron a la población permanecer en casa durante al menos 72 horas. A primeras horas del domingo, unos 180.000 hogares seguían sin suministro eléctrico, con importantes cortes en Texas y Luisiana.
Las autoridades federales ordenaron el cierre preventivo de oficinas públicas este lunes. Desde la FEMA, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, llamó a la prudencia y a limitar los desplazamientos.
El episodio vuelve a reabrir el debate científico sobre la inestabilidad del vórtice polar y su posible relación con el calentamiento acelerado del Ártico. Sin embargo, el presidente Donald Trump volvió a cuestionar públicamente el vínculo entre estos fenómenos extremos y el cambio climático.
Los meteorólogos advierten de que el frío persistirá varios días más, con sensaciones térmicas por debajo de los -45 ºC en las Grandes Llanuras y el norte del país, prolongando un escenario de riesgo elevado.