Por ahora Estados Unidos no atacará a Venezuela, pero “Lo que es cierto hoy puede que no lo sea mañana”, ha dicho un funcionario estadounidense. La cadena de noticias CNN reporta este jueves que funcionarios del gobierno Trump informaron al Congreso que Estados Unidos no planea lanzar ataques dentro de Venezuela y que actualmente no existe justificación legal para atacar objetivos terrestres.
La sesión clasificada entre funcionarios del gobierno y miembros del Congreso se celebró el miércoles y fue dirigida por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y un funcionario de la Oficina del Asesor Jurídico de la Casa Blanca. En el encuentro se informó a los legisladores que la opinión emitida por la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Justicia para justificar los ataques contra embarcaciones presuntamente utilizadas para el narcotráfico, no autoriza la realización de ataques dentro de Venezuela ni en ningún otro territorio, según cuatro fuentes del medio estadounidense.
La campaña militar contra presuntas embarcaciones del narcotráfico tampoco se extiende a objetivos terrestres, confirmaron las fuentes. Actualmente, la Oficina del Asesor Jurídico incluye una lista de 24 cárteles y organizaciones criminales con base en América Latina que el gobierno estadounidense está autorizado a atacar.
El medio citado destaca que, sin embargo, la administración está solicitando una opinión legal independiente al Departamento de Justicia que justifique lanzar ataques contra objetivos terrestres sin necesidad de que el Congreso autorice el uso de la fuerza militar, pero todavía no se ha tomado ninguna decisión para actuar al interior de Venezuela, a partir de la información obtenida por el medio a través de un funcionario del gobierno. “Lo que es cierto hoy puede que no lo sea mañana”, expresó el funcionario.
Según fuentes a las que pudo acceder CNN, los recursos militares que se están movilizando y desplegando en el Caribe están destinados a apoyar operaciones antinarcóticos y a realizar labores de inteligencia.
El gobierno Trump ha procurado evitar la participación del Congreso en su campaña militar en América Latina. Según declaraciones de un alto funcionario del Departamento de Justicia ante el Congreso, la semana pasada, las Fuerzas Armadas del país pueden continuar sus ataques letales contra presuntos narcotraficantes sin la aprobación del Congreso porque la administración no está sujeta a una ley de poderes de guerra que le obligaría a trabajar con los legisladores.
Desde que iniciaron los ataques en septiembre, las fuerzas militares han ejecutado 16 operaciones contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental, con un saldo de al menos 67 muertos. Funcionarios han reconocido que “no necesariamente conocen la identidad de cada persona a bordo de una embarcación antes de atacarla”, contextualiza CNN.
Los ataques se llevan a cabo a partir de información de inteligencia que les permite determinar que las embarcaciones están vinculadas a un cártel u organización criminal específica. En ese sentido, el senador demócrata Mark Warner, miembro de mayor rango de la Comisión de Inteligencia del Senado, declaró a la prensa: “Creo que nuestros recursos de inteligencia son bastante buenos”, explicando que cree que el gobierno sí tiene “visibilidad” sobre el transporte de drogas ilegales.
Warner ha cuestionado no obstante que el gobierno haya usado la fuerza letal contra las embarcaciones en lugar de interceptarlas, como hacía rutinariamente la Guardia Costera en el pasado, un hecho que aportaría, por demás, pruebas de narcotráfico.
Entre tanto, el representante demócrata Gregory Meeks, miembro de mayor rango de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, dijo no oír nada que lo convenciera de la legalidad de los ataques y agregó que no se aportaron pruebas que vinculen a las embarcaciones o a sus pasajeros con el narcotráfico.
A fines de octubre, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró: “Puedo asegurarles que cada uno de estos ataques involucra barcos y cargamentos que fueron rastreados desde el principio”. “Desde el momento en que se organizaron, desde el momento en que se coordinaron, sabemos a dónde se dirigen. Sabemos cuáles son sus puntos de entrega, sabemos con qué organizaciones están involucrados. Estos ataques se rastrean con sumo cuidado”. “Hay cientos de barcos navegando cada día, y hay muchos ataques que no llevamos adelante y que el Departamento de Guerra no lleva adelante porque no cumplen con los criterios”. “Esto conlleva un proceso muy riguroso”, precisó Rubio ante la prensa.
Funcionarios de la administración han reiterado tener información de inteligencia que vincula a las embarcaciones con el narcotráfico, pero no han ofrecido suficientes detalles públicamente.