El expresentador de televisión y exoficial de la Guardia Nacional del Ejército estadounidense, Peter Brian Hegseth, de 45 años, se desempeña actualmente como secretario de Defensa de Estados Unidos. Hegseth, quien fuera analista en la cadena de televisión FOX News, ha realizado un polémico discurso esta semana ante 800 generales y almirantes del ejército estadounidense en la base de los marines de Quantico, en Virginia, a unos 30 kilómetros al suroeste de Washington D. C. Las palabras del secretario de Defensa han causado reserva y malestar en algunas mujeres que perciben algún grado de subestimación respecto a la presencia de las mujeres en las Fuerzas Armadas del país. Desde luego, sus palabras ya han recibido respuestas de parte de veteranas del ejército estadounidense.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Peter Brian Hegseth, reunió esta semana, de manera inusual a decenas de generales del ejército. Un encuentro que ha sido cuestionado por plantear riesgos en términos de seguridad al reunir físicamente en un mismo espacio a los más altos cargos del ejército. Lo que se hace regularmente es acudir al formato de videoconferencia para evitar desplazamientos que precisan maniobras logísticas. Por si fuera poco, los detalles de la reunión no se han mantenido en términos de confidencialidad. Otro elemento que ha llamado la atención y las críticas ha sido la defensa de la “masculinidad” y la presunta defensa de los estándares en la que se percibe como subestimación a la presencia de mujeres en las Fuerzas Armadas estadounidenses.
En ese sentido, BBC indica que actualmente hay más de 70.000 mujeres que hacen parte de las Fuerzas Armadas del país. El medio británico recoge varios testimonios que desmienten la posición del secretario de Defensa. Ellas no han sido objeto de privilegios y de trato especial debido a su género. Pero, además, por las reacciones, se infiere que incluso quien no está a la altura del cargo es el propio secretario de Defensa.
De hecho, la senadora Tammy Duckworth, veterana del Ejército y quien resultó gravemente herida mientras servía como piloto de combate en Irak, precisa a la BBC que “para alguien que no está cualificado para su propio trabajo, es bastante discriminatorio hablar de mujeres que sí lo están”. Duckworth agrega que ese tipo de comentarios podrían incidir y perjudicar el reclutamiento.
Las palabras de Duckworth se explican porque, el pasado enero, el exanalista de FOX News consiguió de forma apretada la aprobación, por parte del Senado, de su designación como secretario de Defensa. El voto de desempate del vicepresidente JD Vance, allanó el camino para Hegseth. Ya en ese momento muchos congresistas veían con desconfianza la percepción que mantiene Hegseth sobre la participación de mujeres en el ejército.
Por tanto no es sorpresa que Pete Hegseth haga ahora estas declaraciones en el marco de su discurso en que insta a asumir los nuevos requerimientos para los roles de combate que van a “retornar a los más altos estándares masculinos”, en su criterio. Lo que no significa, sin embargo, que su mirada se ajuste en estricto sentido a la realidad. Hegseth ya envió a los generales, a través de un correo electrónico, 10 directivas que incluyen “el estándar masculino”.
El secretario de Defensa está convencido de que los militares han bajado los estándares para incluir cuotas femeninas en las Fuerzas Militares y que eso pone en riesgo la seguridad. Por tanto, sus directrices restablecerán los altos niveles de exigencia. “Si eso significa que las mujeres no pueden calificar para puestos de combate, que así sea”. “Cuando se trata de cualquier trabajo que requiere fuerza física para combatir, esos estándares deben ser altos y sin influencia del género. Si las mujeres lo pueden hacer, excelente. Si no, pues es lo que hay”, señaló.
“En cualquier lugar donde se hayan alterado los estándares físicos establecidos, especialmente desde 2015, cuando se cambiaron los estándares de armas de combate para garantizar que las mujeres pudieran calificar, se debe restablecer el estándar original”, añadió Hegseth. Esta última referencia hecha por el funcionario puede aludir a la directiva de 2015 de su entonces homólogo el secretario de Defensa Ash Carter, quien ordenó que todos los puestos militares se abrieran a las mujeres y a todas las personas, sin importar su género, siempre que cumplieran con los estándares exigidos.
Hegseth supone que sus requerimientos a las Fuerzas Armadas van a “arreglar años de decadencia”. Desde su interpretación, durante años ha tenido lugar la promoción de uniformados por “las razones equivocadas”, como raza, género y “los llamados primeros históricos”.
El discurso y las declaraciones de Hegseth causaron evidente molestia entre mujeres veteranas de las fuerzas estadounidenses y varias han salido al paso de esas declaraciones indicando que los estándares siempre han sido los mismos tanto para hombres como para mujeres.
“Estoy cansada de las mentiras de Pete Hegseth sobre las mujeres en el ejército y sus estándares”, ha expresado la expiloto de guerra Amy McGarth en sus redes sociales. McGarth agrega que “Siempre ha habido un solo estándar para ese trabajo. No existe un estándar masculino o femenino para pilotar un avión”.
“Ninguna de nosotras ha pedido un tratamiento especial”, ha dicho a la BBC Elisa Cardnell, quien fuera miembro de la Marina por 11 años. Cardnell observa que el género o la edad no han sido parte de los requerimientos para los roles de combate y que los estándares difieren según la unidad a la que se va a pertenecer, si se trata de operaciones especiales, infantería, equipos blindados o paracaidismo. Todos los postulantes que se inscriben en estos programas deben pasar el mismo test, sostiene. “Estos estándares no han hecho distinción de género y siempre han tenido los mayores niveles de exigencia. Y es cierto que no todas las mujeres lo logran, pero tampoco todos los hombres lo logran”, describe.
En lo que respecta a los exámenes físicos anuales que deben cumplir los soldados, oficiales y suboficiales y que incluyen ejercicios de rutina como las llamadas «lagartijas» sí hay diferencias: en esas pruebas, los estándares y puntajes varían de acuerdo con la edad o el género y cambian de acuerdo con cada unidad. Para Cardnell no ha quedado claro si el secretario Hegseth va a cambiar de forma drástica la forma en que se evalúa al personal militar.
Las mujeres del ejército estadounidense pilotean aviones de combate desde hace tres décadas, para la Armada y la Fuerza Aérea, lo hacen desde 1993, aunque estaban excluidas del combate terrestre. Veinte años más tarde, en 2013, se levantó la Política de Exclusión de Combate y para 2016 los roles de combate quedaron abiertos a todos. Ello muestra que la inclusión de las mujeres en todos los rangos es reciente y muchas se encuentran aún en la mitad de sus carreras, según ha dicho Cardnell, quien precisa que “Se necesita tiempo para ver a esas mujeres romper ese techo de bronce, y no hemos tenido la oportunidad de verlo todavía”.
A las mujeres que son parte de las fuerzas estadounidenses, tanto en activo como veteranas, les preocupa que el secretario de Defensa apueste a construir una cultura militar en la que se verán discriminadas y con impedimentos para avanzar.
Pero, también hay otras mujeres e incluso veteranas, que suscriben las palabras del secretario de Defensa. Por ejemplo, la representante republicana Sheri Biggs, quien fue teniente coronel en la Guardia Nacional Aérea, ha mostrado apoyo a los esfuerzos del secretario de Defensa para poner fin a las políticas progresistas en las Fuerzas Armadas. “Regresar a estándares que priorizan la excelencia y la rendición de cuentas pone la seguridad de Estados Unidos y de nuestros militares donde deben estar: en el primer lugar”, ha indicado Biggs a la AP.
Nancy Mace, quien se graduó de la escuela militar, y es representante republicana en Carolina del Sur ha respaldado en X a Hegseth: “Nuestros enemigos no temen las cuotas de diversidad. Temen la potencia de fuego estadounidense”.