Una cadena humana abraza el Kennedy Center frente a la amenaza de demolición de Trump

20 septembre 2026 - 08:16

Artistas y vecinos de Washington se movilizan para defender el emblemático centro cultural, cerrado temporalmente y en el centro de una disputa por su nombre, su gestión y su futuro.

Con las manos enlazadas y pancartas en defensa de las artes, manifestantes rodearon el viernes 18 de septiembre el Kennedy Center de Washington para expresar su rechazo a las amenazas de demolición de Donald Trump. La protesta convirtió la explanada del complejo, junto al río Potomac, en un espacio de reivindicación de una institución que lleva más de medio siglo vinculada a la vida cultural estadounidense.

La cadena humana se formó al caer la tarde, entre las barreras instaladas tras el cierre temporal del edificio principal. Bajo los andamios y las lonas que cubren parte de la fachada, los asistentes corearon consignas y mostraron mensajes como «Quiten sus manos del Kennedy Center».

Entre quienes acudieron había vecinos, trabajadores y artistas que han actuado en sus escenarios. Neal Racioppo, un residente de Washington de 57 años, expresó a la AFP su indignación ante el intento de Trump de colocar su nombre en un edificio al que se siente especialmente unido.

Del cambio de nombre al temor por el edificio

Inaugurado en 1971 como homenaje al presidente John F. Kennedy, el centro atraviesa una crisis desde que Trump tomó el control de su dirección el año pasado. El mandatario promovió una junta directiva integrada por personas afines y defendió una renovación de gran alcance, con el argumento de que las anteriores administraciones habían permitido su deterioro.

La decisión de rebautizarlo como «Trump-Kennedy Center» abrió otro frente. Un juez revocó el cambio y el nombre del presidente fue retirado de la fachada. La controversia ha venido acompañada de cancelaciones de artistas y tensiones con parte del público y de los donantes.

El edificio principal permanece cerrado desde el miércoles 16 de septiembre. Sus responsables presentan la clausura como temporal, mientras los planes de una interrupción más prolongada para acometer obras siguen sometidos a revisión judicial.

El temor a un derribo cobró fuerza después de que circularan fotografías de Trump observando, a bordo del Air Force One, un panel con una referencia a la demolición del Kennedy Center. Esas imágenes contribuyeron a movilizar a los defensores de la institución. Información sobre las fotografías y la protesta.

Un símbolo cultural bajo vigilancia judicial

El jueves, un juez federal exigió un aviso de al menos 30 días antes de cualquier modificación estructural importante, incluida una eventual demolición. La medida establece un requisito previo; no constituye una autorización para derribar el edificio. Información sobre la orden judicial.

Para los manifestantes, lo que está en juego trasciende las obras. Lizzy Andrew, de 30 años, que ha cantado en el recinto con la Orquesta Sinfónica Nacional, rechazó ante la AFP que el presidente pueda decidir la desaparición de una institución concebida como un monumento vivo a Kennedy.

La protesta trasladó esa preocupación a la calle: mientras el futuro del complejo se discute entre decisiones de su junta directiva y recursos judiciales, sus defensores reclaman preservar tanto el edificio como su función de espacio abierto a la creación artística.

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