Trump evalúa conveniencia de intervenir militarmente en Venezuela y derrocar el régimen chavista

05 novembre 2025 - 18:06

Un extenso reportaje de The New York Times publicado este martes indica que el presidente de Estados Unidos evalúa distintos escenarios sobre la posibilidad de intervenir militarmente en Venezuela y deponer el régimen chavista que preside Nicolás Maduro. Al parecer, Trump muestra cautela y quiere estar seguro de qué va a ganar, pero sus asesores apoyan el desalojo de Maduro del poder.

Aunque el presidente estadounidense todavía no ha tomado una decisión, sus asesores contemplan una serie de objetivos que justificarían el derrocamiento de Nicolás Maduro, señala un reportaje de The New York Times (TNYT) publicado este martes.

El jefe de la Casa Blanca cree que los días de Maduro están contados y su administración contempla los escenarios posibles. “El apoyo a las opciones más agresivas proviene del secretario de Estado, Marco Rubio, quien también es asesor de seguridad nacional en funciones, y de Stephen Miller, jefe adjunto de gabinete y asesor de seguridad nacional de Trump. Según varios funcionarios estadounidenses, ellos han dicho en privado que creen que hay que forzar la salida de Maduro”, confirma TNYT.

Los escenarios que evalúan los asesores del presidente contemplan una posible intervención militar en el país sudamericano, que incluirían ataques directos contra las unidades militares que resguardan a Nicolás Maduro, además de otras medidas para tomar el control de los campos petroleros del país, sostiene el diario estadounidense. Pero Trump muestra cautela a este respecto e incluso mediría cuál sería el costo-beneficio de una intervención en Venezuela. Según funcionarios de la administración, el presidente no querría aprobar operaciones que pongan en peligro la vida de los soldados estadounidenses ni que terminen en fracaso.

Señala el medio que “muchos de sus principales asesores están presionando a favor de una de las opciones más agresivas: expulsar a Maduro del poder”. Adicionalmente, los asesores del presidente ya han solicitado al Departamento de Justicia directrices adicionales para tener una base legal sobre cualquier acción militar que exceda la actual campaña en el Caribe, consistente en atacar embarcaciones que, según la administración americana se dedican al narcotráfico. “Dichas directrices podrían incluir un fundamento jurídico para atacar a Maduro sin necesidad de una autorización del Congreso para el uso de la fuerza militar, y mucho menos una declaración de guerra”, subraya TNYT.

Aquí es donde la cuestión se complica. En primera instancia, los funcionarios de la administración esperan que el Departamento de Justicia indique, a partir de la designación del cartel de los soles como organización narco terrorista, que el régimen de Maduro es un objetivo legítimo.. Sin embargo, Estados Unidos tiene antecedentes legales que le prohíben ejecutar acciones de asesinato sobre líderes nacionales. El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios, indica el diario estadounidense.

En segundo término, en ese intento de justificar un ataque al dictador venezolano, se abre la puerta a un escenario sumamente riesgoso para la institucionalidad americana y los límites al poder presidencial, porque por esta vía el gobierno avanzaría en su esfuerzo de ampliar sus facultades legales. “Cualquier intento de destituir a Maduro sometería al gobierno a un mayor escrutinio sobre cualquier fundamento jurídico que ofrezca, dada la vaga mezcla de razones que ha ofrecido hasta ahora para enfrentar a Maduro. Entre ellas se encuentran el narcotráfico, la necesidad de acceso estadounidense al petróleo y las afirmaciones de Trump de que el gobierno venezolano liberó prisioneros en Estados Unidos”, sostiene el medio.

Hasta hace menos de tres meses, los presuntos narcotraficantes de las embarcaciones eran detenidos y ahora hay asesinatos selectivos perpetrados mediante ataques con drones sin dar lugar al debido proceso.

Los mensajes públicos y contradictorios del presidente estadounidense, sobre los ataques en el Caribe y el Pacífico oriental, que han causado la muerte de al menos 65 personas y que se ampliarían para incluir ataques terrestres, generan inquietud sobre cualquier eventual acción militar estadounidense en territorio sudamericano. Aunque el mandatario da por descontado una guerra con Venezuela sí cree que los días de Maduro como presidente del país están contados.

De todas formas, según sus asesores, el presidente ha mostrado sucesivas reservas a una intervención militar en Venezuela que pudiera fracasar y, por lo mismo, no tiene prisa en tomar una decisión.

Incluso para acceder al petróleo y a los recursos de Venezuela, Trump no precisa hacer una intervención militar en ese territorio: Maduro ya le ha ofrecido todo. La cuestión de fondo es: “Si el gobierno de Maduro cayera y fuera sustituido por un liderazgo estable abierto a mejorar las relaciones con Estados Unidos, Chevron estaría mejor posicionada para lo que el gobierno de Trump cree que sería un boom de las inversiones en las enormes reservas de petróleo del país. Es un tema que fascina a Trump, como le fascinó cuando instó a la toma de los yacimientos petroleros de Siria, cuyas reservas son una fracción muy pequeña de las de Venezuela”, explica el diario.

Si finalmente Trump se decanta por una intervención militar para derrocar a Maduro, será porque está seguro y convencido de que tomar el riesgo de intervenir le permitirá obtener ya no sólo el resultado esperado sino una recompensa que justifique su intervención.

La eventual intervención militar plantea tres escenarios: 1. Ataques aéreos contra instalaciones militares; 2. El envío de fuerzas de Operaciones Especiales para intentar capturar o matar a Maduro; y, 3. El envío de fuerzas antiterroristas estadounidenses para tomar el control de aeródromos y al menos algunos de los campos petroleros e infraestructuras de Venezuela. Las dos últimas opciones entrañan enormes riesgos a diferentes niveles, de ahí que el presidente todavía no haya tomado una decisión.

Por ahora, el portaviones Gerald R. Ford, el más grande y nuevo de Estados Unidos, llegará al Caribe hacia mediados de este mes, transporta alrededor de 5000 marineros y cuenta con más de 75 aviones de ataque, vigilancia y apoyo, incluidos cazas F/A-18. Actualmente, hay unos 10.000 militares estadounidenses en el Caribe, sin contar los que van en camino, aproximadamente la mitad en buques de guerra y la otra mitad en bases de Puerto Rico. Además, el Pentágono ha enviado bombarderos B-52 y B-1 desde bases de Luisiana y Texas para realizar misiones frente a la costa de Venezuela. Los B-52 pueden transportar decenas de bombas guiadas de precisión, mientras que los B-1 pueden llevar hasta 34.000 kilos de municiones guiadas y no guiadas, “la mayor carga útil no nuclear de cualquier avión del arsenal de la Fuerza Aérea”. Entre tanto, el 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales del Ejército ha realizado recientemente ejercicios de entrenamiento frente a la costa venezolana. Ese Regimiento ha ejecutado operaciones antiterroristas con helicópteros en Afganistán, Irak y Siria, precisa TNYT.

Todo esto, de momento, se percibe como una campaña pública de presión psicológica sobre Maduro. Pero si finalmente la administración estadounidense decide intervenir en Venezuela, supondría un riesgo militar, legal y político considerable. Además, una decisión de esas proporciones no caería bien entre todos sus seguidores y leales del presidente Trump que rechazan que Estados Unidos se entrometa o inicie nuevas guerras. “A pesar de todos los riesgos que asumió Trump al autorizar el bombardeo estadounidense de tres instalaciones nucleares en Irán en junio, esto no tuvo que ver con algún esfuerzo para derrocar o sustituir al gobierno iraní”, puntualiza The New York Times.

 

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