Las políticas migratorias del gobierno estadounidense están afectando de manera diversa a los inmigrantes, pero también a los sectores de la economía que se benefician de dicha presencia, ya sea en términos de consumo o porque los latinos aportan su fuerza laboral. Doral deja en evidencia que las políticas migratorias de la administración Trump repercuten directamente en sectores claves de la economía de Florida como el mercado inmobiliario. La comunidad latina ha sido durante décadas un factor de crecimiento económico para Miami, para el estado de Florida y para Estados Unidos. La fuerte presencia latina en el estado del sol y su capacidad para sostener el mercado inmobiliario, a partir de la demanda de alquileres, contribuye ampliamente a dinamizar la economía y su éxodo podría generar afectación en ese sector.
En Miami empieza a sentirse el impacto de las políticas migratorias de la Casa Blanca, tanto por la cancelación o revisión de medidas de protección y estatus temporales (solicitudes de asilo, procesos de asilo, TPS, etc.,), como por las deportaciones, autodeportaciones o porque los latinos se van moviendo hacia otros estados. Ya hay zonas y sectores, como el mercado inmobiliario, que resienten la huida latina.
Un reportaje de The Wall Street Journal señala que cada vez más inmigrantes están dejando Doral por el endurecimiento de las políticas migratorias y la revisión de programas temporales que fueron implementados durante la administración demócrata Joe Biden.
La caída de alquileres y la tasa de desocupación alcanza un 6,5% en Doral, una ciudad de Miami-Dade, al sur de Florida, que aglutinaba hasta ahora la mayor comunidad venezolana en Estados Unidos, de ahí la designación coloquial ‘Doralzuela’, aunque acoge a muchos latinos de diversa procedencia esta ha sido la zona preferida de los venezolanos como para los cubanos es Hialeah. Esa ‘Doralzuela’ está vaciándose, curiosamente, cuando la administración Trump planea acoger allí la próxima cumbre del G-20 a celebrarse en 2026.
La tasa de desocupación de apartamentos en los municipios aledaños a Doral se ubica en 4,3%, pero en la ciudad ya ha escalado a 6,5% frente al 5,6% que se registró al final de 2024. En algunos edificios, la cifra supera el 10%, un indicador que refleja la magnitud del que ya mencionan como éxodo.
Los arrendadores aseguran que la salida de venezolanos de Doral ha sido determinante para la desocupación de inmuebles y esa situación de presión sobre el mercado ha provocado la caída en los precios de alquileres que conocen su nivel más bajo en los últimos tres años.
Un 40% de los residentes de Doral, unas 80.000 personas, son de origen o ascendencia venezolana. De hecho, son muchos los que han hecho su vida allí durante décadas y poseen el estatus de ciudadanos estadounidenses, otros llegaron en años recientes debido a la crisis humanitaria de Venezuela que ha generado uno de los mayores desplazamientos a nivel mundial. Pero las medidas que les han permitido a muchos venezolanos estar en territorio norteamericano, amparados por un estatus de protección temporal, ahora están siendo revisadas o han sido canceladas.
El reportaje del medio conservador estadounidense observa que el temor a las redadas y a las detenciones federales ha generado que familias enteras abandonen Doral. En ese sentido, la alcaldesa de la ciudad, Christi Fraga, ha indicado que el incremento de la desocupación de inmuebles responde a una diversos factores, pero también admite que la salida de inmigrantes ha sido clave en ese proceso.
Desde el Venezuelan American Caucus se ha denunciado que los inmigrantes venezolanos están siendo detenidos bajo cualquier pretexto, incluso durante controles de tráfico, mientras que el Centro de Políticas y Estudios de Inmigración de la Universidad de California, ha documentado que los arrestos ocurren principalmente en Florida y en Texas.
Portales latinos recogían este martes que, en esa ciudad vibrante, de calles tranquilas, amplios vecindarios y modernos edificios, situada al oeste de Miami, hoy hay zozobra por las políticas migratorias. Anteriormente, sobresalía el progreso material de muchos inmigrantes latinos en Florida que han conquistado el sueño americano, al menos parcialmente. Pero ese sueño se desdibujó tras el arribo de la nueva administración.
Si bien algunas de las medidas de la administración Trump han sido frenadas temporalmente en los tribunales, la desconfianza y el miedo han provocado la salida masiva de inmigrantes venezolanos que temen caer en la ilegalidad en cualquier momento y ser deportados. Esto explicaría que opten por rescindir sus contratos de alquiler, dejando sus casas y apartamentos y explicando a sus agentes inmobiliarios que no pueden permanecer en el país. Los agentes notan que muchos venezolanos de Miami se están marchando a Europa, especialmente a España, o regresando a Venezuela.
Expertos advierten que exigir estatus migratorio para alquilar propiedades incluso podría violar la Ley de Equidad en la Vivienda de 1968, que prohíbe la discriminación por origen nacional. Lo cierto es que el miedo se está imponiendo entre los arrendatarios sin una situación migratoria definida.
La administración Trump ha apostado a combatir la inmigración ilegal en primera instancia, pero sus políticas poco amigables e incluso erráticas para con los inmigrantes, que no todos son ilegales, terminarán por afectar sectores claves de la economía como, en Miami y en sentido amplio en Florida, es el sector inmobiliario.
No hay que perder de vista, sin embargo, que la alta ocupación y demanda elevada de alquileres también había disparado los precios de las viviendas en los años recientes. Hubo agentes inmobiliarios que aprovecharon esa demanda, estableciendo precios exorbitantes para las condiciones de muchos de los inmuebles que ofrecían. ¿Está por llegar la época de las vacas flacas en este rubro?