Las recientes noticias y novedades de la Casa Blanca en términos migratorios podrían titularse No Country for Poor People, evocando una película de 2007, en la que Javier Bardem luce aterrador, llamada «No Country for Old Men» y en español «Sin lugar para los débiles». Trump no quiere inmigrantes pobres y asume que millonario es igual a “extraordinario”.
El presidente Donald Trump ha firmado un decreto que impone una tarifa de US$ 100.000 a las visas H-1B y también ha presentado su política de inmigración de “tarjeta dorada”, esta última acelerará las visas para extranjeros que puedan pagar la tarifa de US$ 1 millón o que las empresas paguen US$ 2 millones para patrocinar a un trabajador extranjero. “Van a gastar mucho dinero para entrar”, ha dicho Trump desde su despacho en la Oficina Oval.
El presidente Donald Trump firmó este viernes un decreto que impone una tarifa de US$ 100.00 a las solicitudes para las visas H-1B en “un esfuerzo por frenar el uso excesivo del programa”. Desde su despacho en la Oficina Oval ha dicho: “Necesitamos grandes trabajadores, y esto prácticamente asegura que eso es lo que va a suceder”.
La medida de la administración busca incentivar que las empresas empleen a trabajadores estadounidenses pero no cierran la vía para contratar trabajadores extranjeros altamente cualificados en campos especializados, solo que ahora deberán pagar más, mucho más.
Asimismo, ha presentado su programa de “tarjeta dorada” que acelera visas para inmigrantes que paguen US $1 millón o a empresas que paguen US$ 2 millones para agilizar el proceso de un trabajador extranjero al que esté patrocinando.
La tarjeta dorada permitirá la entrada de extranjeros con altos ingresos, ha indicado el secretario de Comercio Howard Lutnick. El funcionario cuestionó el proceso tradicional de la tarjeta verde que ha permitido a los inmigrantes vivir y trabajar permanentemente en Estados Unidos. Desde su perspectiva, este mecanismo obligaba al país a aceptar al “cuartil inferior” de inmigrantes. Pero, ahora “Vamos a aceptar solo personas extraordinarias”, ha precisado Lutnick, asumiendo que millonario significa lo mismo que “extraordinario”.
Estas medidas de la administración Trump confirman su apuesta dirigida a reducir la inmigración a todos los niveles posibles, excepto para quienes poseen elevados recursos económicos.
Las habilidades extraordinarias, el talento o el estar altamente cualificado para alguna de las áreas de interés nacional han dejado de ser una prioridad en los Estados Unidos a la hora de recibir extranjeros. El problema para la administración americana no parece ser, sin embargo, con toda la inmigración. Lo ha dejado claro: la puerta está abierta y es posible agilizar el camino a los millonarios que busquen establecerse con algún propósito en ese país, confundiendo, eso sí, los significados y los términos y haciendo de millonario lo mismo que extraordinario. Una cuestión de prioridades e interpretaciones.
La cadena estadounidense CNN observa que, la imposición de nuevos límites estrictos, sobre los tipos de extranjeros permitidos en el país, amenazan con impactar de manera significativa a las industrias que dependen en gran medida de los trabajadores H-1B. Este tipo de visa, válida por tres años y que puede renovarse por otros tres años ha permitido a las empresas estadounidenses ser altamente competitivas, generar empleos y crecer. Ahora la tarifa será de US$ 100.000 por año, más los costos de verificación para la obtención del visado. Aún se está discutiendo con el Departamento de Seguridad Nacional “si vamos a cobrar los US$ 300.000 por adelantado o US$ 100.000 anuales durante tres años”, ha comentado Lutnick.
Las empresas han utilizado este tipo de visas H-1B para cubrir sus plazas vacantes, especialmente en el sector de la tecnología. El programa H-1B les ha facilitado a las compañías la contratación de personal talentoso y capacitado que no encontraban en el país.
Trump ha mostrado posturas cambiantes en el tiempo respecto a este tipo de visado que incluso ha dividido a sus partidarios en algunas oportunidades. En su primer mandato, ya había restringido el acceso a visas para trabajadores extranjeros. Durante su campaña en 2024, Trump llegó a hablar de otorgar estatus legal a inmigrantes que obtuvieran un título de una universidad estadounidense. El pasado diciembre, Donald Trump dijo al New York Post que es “un creyente en H-1B”. “Siempre me han gustado las visas, siempre he estado a favor de las visas. Por eso las tenemos”.
Había, entre los afines a Trump, extranjeros que defendían la presencia de inmigración cualificada, pero pareciera que frente a este tema ha terminado por imponerse la ideología de la militancia de MAGA («Make America Great Again») que aboga, entre otras cosas, por la restricción de la inmigración. El ideario de MAGA responde a una ideología populista de extrema derecha en respaldo a las políticas de Donald Trump para ‘Hacer grande a América otra vez’, desconociendo que la inmigración está ligada indefectiblemente a la grandeza de Estados Unidos a través de su historia.