¿Ha sido la elección de alcalde en Miami, una ciudad con 70% de población latina, una respuesta a la política migratoria de la Casa Blanca? De momento, se puede decir que Eileen Higgins será la próxima alcaldesa de la ciudad de Miami tras derrotar este martes a Emilio González, el candidato respaldado por el presidente Trump y el gobernador de Florida, Ron DeSantis. Higgins, quien obtuvo un 35% de los votos frente al 19% de González, en la primera ronda electoral el pasado 4 de noviembre, ha logrado en esta segunda jornada casi un 60% de respaldo, 20 puntos más sobre su contendor, mientras que Gonzáles obtuvo el apoyo de 40,5% del electorado.
Eileen Higgins y Emilio González eran, según analistas de Miami, las opciones más cualificadas entre los 13 candidatos que aspiraban a ese cargo no partidista. González, exadministrador de la ciudad y con importante experiencia ejecutiva; Higgins, comisionada del condado de Miami-Dade. Han sido los mejores candidatos en esta elección considerando que, de una u otra forma, gran parte de las dinastías políticas de Miami, aquello que algunos llaman la “mafia cubana”, estaban compitiendo y sus exponentes buscaban hacerse con la alcaldía.
La victoria de Higgins es una buena noticia en el actual contexto local y nacional. Primero, por sus credenciales personales y profesionales, por su hoja de vida. Como indicó el profesor Eduardo Gamarra, de la Universidad Internacional de Florida (FIU), el mes pasado durante la entrevista que le hice: Higgins es una mujer muy anglosajona en el mejor sentido del término, en su compromiso con el servicio público. Es una profesional que habla perfectamente español y que incluso ha sido representante oficial del gobierno de Estados Unidos en América Latina. Gamarra ha destacado que Higgins no presenta signos de corrupción, no ha tenido escándalos de corrupción y es una mujer muy dedicada al servicio público.
En términos reales, el poder político formal desde este cargo es reducido, pero concede visibilidad en la ciudad e incluso ha sido utilizado como plataforma para aspiraciones de poder e incidencia más ambiciosas, aunque sin impacto ni resultados, por el alcalde saliente Francis Suarez. La victoria de Higgins rompe con el dominio republicano de casi 30 años y constituye una oportunidad, un reto y un desafío para los demócratas de Miami en este primer año de la segunda edición de Donald Trump al frente de la Casa Blanca y de cara a 2026 y a las elecciones intermedias. Miami sigue siendo ese laboratorio político analizado por Gamarra semanas atrás.
Este jueves, en el podcast de la Universidad de Georgetown, periodistas y corresponsales han analizado la elección en Miami y el triunfo de Higgins. Durante la contienda, esta candidata ha sido llamada “la gringa”. No extraña tal designación en una ciudad donde el 70% de los habitantes son hispanos. Higgins es ingeniera mecánica, estudió en las universidades de Nuevo México y Cornell y se ha convertido en la primera persona del Partido Demócrata en llegar a esta alcaldía en 24 años y, además, en la primera no hispana en hacerlo en 35 años. Higgins y González abordaron durante la campaña temas que afectan la cotidianidad de los residentes en esta ciudad de 500 mil habitantes. Mientras Higgins se centró en las inundaciones y el acceso a la vivienda, González lo hizo en cómo bajar los impuestos y mejorar la seguridad. Higgins ha dicho, tras la elección, que los ciudadanos han elegido la eficiencia sobre el caos y los resultados sobre las excusas.
Patricia Mazzei, Miami bureau chief de The New York Times, observa un mayor entusiasmo entre los votantes demócratas en Miami “para salir a votar en una elección rara, en un año que no es electoral”. Mazzei analiza que los votantes independientes, aquellos que no están registrados ni con el Partido Demócrata ni con el Partido Republicano, se han inclinado más a favor de los demócratas y, también, ha dicho que muchos republicanos no están votando en estas elecciones especiales locales, pero incluso ello sugiere hilar más fino.
Dado que el margen de la victoria de Higgins fue de 19 puntos porcentuales, se puede decir que hubo republicanos que votaron por esta candidata. Lo anterior significa que hay republicanos que pueden estar en desacuerdo con su partido, con el presidente Trump o que están dispuestos, al menos, sea cual sea la razón, a votar por un demócrata si el candidato demuestra pragmatismo, a pesar de las diferencias ideológicas que puedan existir, comenta la corresponsal.
Adicionalmente, la jefa del Times en Miami ha notado que todavía está por verse si estos resultados son resultados que los demócratas podrían obtener nuevamente en otras elecciones (por ejemplo, en las legislativas de 2026). Ese será un proceso desafiante y un gran reto.
Mazzei subraya cuestiones que no hay que perder de vista más allá de la victoria de Higgins: sólo hubo 37.000 votantes en esta ciudad que es bastante pequeña y donde los problemas son temas municipales (como las inundaciones o el acceso a la vivienda) que no son necesariamente las mayores preocupaciones a nivel nacional, aunque sí percibe que muchos estrategas políticos hoy analizan los resultados de Miami y se preguntan si el apoyo del presidente Trump le ha causado más daño que beneficio al candidato republicano en esta ciudad y, en ese sentido, qué y cuál será el tipo de mensaje y estrategia política y electoral para 2026 si los republicanos pretenden que este resultado no se repita en otras contiendas a realizarse en el sur de Florida.
El análisis de Mazzei resulta pertinente para entender la realidad política y electoral de Miami, así como los desafíos para demócratas y republicanos en contextos más amplios. Si bien los debates durante la contienda electoral de Miami abarcaron diferentes problemáticas locales, es de señalar que la cuestión migratoria no estuvo al margen y no podría estarlo considerando la presencia latina mayoritaria en esta ciudad y el impacto que ha generado la política migratoria de la administración Trump. En un debate el mes pasado, González, aunque moderado, respaldó que las fuerzas federales arresten a “personas que cometen delitos”. Higgins, entre tanto, estimó que las acciones en Miami, por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), eran “inhumanas y crueles”. La candidata también criticó el centro de detención abierto por DeSantis conocido como “Alligator Alcatraz”.
Parece apresurado asegurar que el condado de Miami-Dade, que abarca Miami, se ha desencantado muy pronto de su giro republicano tras inclinarse mayoritariamente por Donald Trump en la elección presidencial de 2024. Trump fue el primer republicano en ganar Miami-Dade desde 1.988, precisa esta semana la prensa estadounidense. Este condado es gestionado actualmente por la alcaldesa Daniella Levine Cava, demócrata, aunque dicho cargo es oficialmente no partidista. Levine supervisa y gestiona amplios asuntos del condado en general, incluidos los que afectan a la ciudad de Miami.