Yolanda Díaz arremete contra Trump y las tecnológicas desde California

12 novembre 2025 - 15:39

La vicepresidenta española confrontó en Berkeley las presiones estadounidenses contra la regulación europea de plataformas digitales y denunció la evasión fiscal de gigantes tecnológicos como Amazon y Uber. Díaz advirtió del riesgo de involución de las directivas comunitarias ante la ofensiva de la administración Trump, que busca desregular el sector y ha amenazado con sanciones a funcionarios europeos responsables de aplicar las normativas digitales.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo de España, Yolanda Díaz, eligió el corazón de Silicon Valley para lanzar una crítica directa contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las grandes corporaciones tecnológicas norteamericanas. Durante una ponencia ante expertos y académicos de la Universidad de California en Berkeley, Díaz denunció las presiones ejercidas por la administración Trump y los gigantes digitales para desmantelar las regulaciones laborales de las plataformas en Europa, al tiempo que cuestionó frontalmente las prácticas fiscales de empresas como Amazon, Meta o Uber en territorio español. La pregunta que lanzó resonó con contundencia: “¿Por qué no pagan impuestos las grandes tecnológicas norteamericanas en mi país?”.

La intervención de Díaz se produce en un momento crítico para la relación transatlántica en materia de regulación digital. La Ley de Servicios Digitales europea y la directiva sobre plataformas de trabajo enfrentan una ofensiva coordinada desde Washington, donde Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, han llegado a amenazar con sanciones individuales a funcionarios europeos responsables de implementar estas normativas. El viaje de la ministra española a California, que incluye también reuniones en Los Ángeles con sindicatos de trabajadores de plataformas, se enmarca en una estrategia de fortalecimiento de alianzas internacionales para defender el modelo europeo de regulación laboral y fiscal frente a la presión desregulatoria estadounidense.

El ataque a Amazon y Uber

Yolanda Díaz centró sus críticas en dos casos paradigmáticos del modelo empresarial de las grandes tecnológicas en España. Amazon, el gigante del comercio electrónico, fue señalado por imponer jornadas laborales extenuantes y sistemas de control biométrico sobre sus trabajadores. La ministra afirmó que no se puede trabajar 120 horas semanales y denunció que Amazon utiliza datos de control biométrico en contra de sus empleados, prácticas que su departamento está investigando activamente. Días antes de su viaje a California, Díaz había anunciado una campaña de la Inspección de Trabajo específicamente dirigida a vigilar el uso de algoritmos por parte de estas corporaciones, mencionando explícitamente a Amazon, Uber y Cabify.

El caso de Uber concentra las acusaciones sobre competencia desleal y precarización laboral. Díaz denunció que los conductores de la plataforma carecen de pólizas de seguro adecuadas y sufren un elevado índice de siniestralidad, mientras la empresa compite de manera desigual con el sector del taxi regulado. La ministra subrayó que esta situación no es exclusiva de España, sino que se replica en todo el mundo, evidenciando un patrón sistemático de elusión de responsabilidades laborales y de seguridad social por parte de las plataformas digitales. El Ministerio de Trabajo mantiene actuaciones abiertas contra Uber precisamente por estas cuestiones, en un intento de equiparar las condiciones laborales entre el transporte tradicional y el gestionado mediante aplicaciones.

La deslealtad fiscal de estas corporaciones constituyó otro eje central de las críticas de Díaz. La vicepresidenta señaló que mientras las empresas españolas o alemanas que operan en España cumplen con la negociación colectiva, los derechos laborales y las obligaciones tributarias, las grandes tecnológicas norteamericanas evitan sistemáticamente pagar impuestos en los países donde generan beneficios. Díaz expresó que comprende el enfado de las empresas españolas ante esta situación, y defendió que el debate no puede ser igualar por abajo eliminando obligaciones tributarias para todos, sino garantizar que las multinacionales digitales contribuyan fiscalmente de manera equivalente a las empresas tradicionales.

La batalla por la directiva europea de plataformas digitales

La ministra española advirtió que la directiva europea sobre plataformas digitales enfrenta un riesgo de involución mayúsculo debido a la presión fortísima ejercida por Trump y las cinco grandes multinacionales norteamericanas con sede en California. Díaz denunció que estas corporaciones están imponiéndose en los debates legislativos a escala mundial, en Europa y en la Organización Internacional del Trabajo, con la pretensión clara de desregular y permitir hacer absolutamente todo sin control ni límites. La ofensiva estadounidense no se limita al plano retórico, sino que incluye amenazas concretas de sanciones económicas y restricciones de visado a funcionarios europeos.

Díaz señaló directamente a la administración Trump por tener un objetivo estratégico que trasciende las fronteras estadounidenses. Según la vicepresidenta, Trump necesita que Europa no sea soberana y busca tumbar la directiva de plataformas que ha aprobado la Unión Europea. Este análisis coincide con las recientes amenazas de la Casa Blanca de imponer aranceles sustanciales a productos europeos en respuesta a la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados Digitales, que Trump considera discriminatorias contra las empresas tecnológicas estadounidenses. Marco Rubio llegó a ordenar a diplomáticos estadounidenses en Europa que intensificaran una campaña de presión para modificar o anular estas legislaciones.

La ministra reconoció que la posición de Alemania, reticente a avanzar en la regulación de plataformas digitales, no ayuda al esfuerzo europeo de mantener una posición firme frente a las presiones estadounidenses. Esta fragmentación interna europea debilita la capacidad de Bruselas para resistir la ofensiva de Trump, quien ha conseguido que varios países, incluido Canadá, eliminaran sus impuestos digitales a las grandes tecnológicas bajo la amenaza de represalias comerciales. La batalla regulatoria se ha convertido en un test de la capacidad de la Unión Europea para ejercer su soberanía legislativa frente a potencias externas que cuestionan su derecho a establecer normas en su propio territorio.

La victoria en la OIT y los algoritmos que esclavizan

Yolanda Díaz narró lo que considera una victoria estratégica reciente: la aprobación en la Organización Internacional del Trabajo de la obligación de regular las plataformas digitales en el ámbito laboral, pese a los esfuerzos de Trump y las grandes tecnológicas por impedirlo. La ministra explicó que la pretensión de estos actores era que la OIT no acordase ninguna regulación obligatoria, pero mediante una labor de organización internacional se logró arrinconar a Trump, cambiar la posición de India y otros países que estaban siendo presionados, y conseguir que la OIT decidiera la obligación de regular. Esta victoria, sin embargo, no elimina el riesgo, ya que Trump lleva meses intentando revertir este avance.

El debate sobre los algoritmos y la inteligencia artificial ocupó un lugar central en la intervención de Díaz. La vicepresidenta defendió que estas tecnologías pueden utilizarse en las relaciones laborales, pero denunció que existe un intento sistemático de emplear algoritmos y plataformas digitales para depreciar el valor del trabajo. La frase que sintetizó su posición fue contundente: queremos algoritmos a favor de la gente, que emancipen, mientras ellos quieren algoritmos que esclavicen. Esta conceptualización del conflicto como una batalla entre dos modelos antagónicos de uso de la tecnología refleja la profundidad de las diferencias entre la visión europea y la estadounidense sobre la gobernanza digital.

Para avanzar en la regulación, transparencia y democratización de los algoritmos, Díaz defendió la necesidad del diálogo social entre sindicatos y empresas, proponiendo un sindicalismo digital que negocie colectivamente en cada empresa. La ministra abogó por un nuevo contrato social adaptado a sociedades digitales, donde la tecnología esté al servicio de la emancipación de los trabajadores y no de su explotación. Esta visión choca frontalmente con el modelo desregulado que defienden las grandes tecnológicas norteamericanas, que rechazan cualquier forma de control externo sobre sus algoritmos de gestión laboral y consideran que la autorregulación empresarial es suficiente.

La confrontación entre Yolanda Díaz y las grandes tecnológicas desde el corazón de Silicon Valley representa mucho más que un choque de visiones sobre regulación laboral y fiscal. Es un enfrentamiento sobre el modelo de sociedad digital del futuro, donde se dirime si las plataformas tecnológicas operarán con las mismas reglas que el resto de las empresas o mantendrán un estatus de excepción que les permite eludir obligaciones fiscales, laborales y de transparencia. La presión de Trump y las amenazas de represalias comerciales y diplomáticas elevan el conflicto al terreno de la soberanía europea, obligando a Bruselas a decidir si cede ante Washington o defiende su capacidad de legislar en su propio territorio. En este tablero geopolítico, figuras como Díaz buscan construir alianzas internacionales con sindicatos y gobiernos progresistas para contrarrestar el poder de unas corporaciones que, en sus propias palabras, se están imponiendo en los debates legislativos del mundo.

 

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