Una encuesta de 40dB revela que la intención de voto al partido de Santiago Abascal entre quienes apoyaron a Pedro Sánchez en 2023 se sitúa en el 4,8%, el punto más alto de la legislatura. El fenómeno refleja una brecha creciente en el electorado del PSOE, que el partido atribuye a flujos normales pero que analistas interpretan como síntoma de descontento con la gestión gubernamental.
El partido de Santiago Abascal ha conseguido abrir una brecha significativa en el electorado tradicional del PSOE, según revela la última encuesta de 40dB publicada esta semana. El sondeo indica que el 4,8% de quienes votaron al Partido Socialista en 2023 ahora declaran su intención de apoyar a Vox, la cifra más alta registrada durante la actual legislatura. Este porcentaje supone un aumento considerable respecto a mediciones anteriores y representa el punto más alto de transferencia de voto del PSOE hacia la ultraderecha desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa.
El dato adquiere especial relevancia cuando se compara con otras transferencias de voto que experimenta el partido socialista. Según la misma encuesta, el PSOE perdió el 4,1% de sus votantes de 2023 hacia el Partido Popular, una cifra que se ha mantenido relativamente estable desde septiembre de 2024. Sin embargo, la evolución de la fuga hacia Vox muestra una tendencia claramente ascendente: del 0,5% en septiembre de 2023 pasó al 1,5% un año después, al 2,3% en enero de 2025, al 2,8% a finales de diciembre del año pasado, hasta alcanzar el actual 4,8%. Esta progresión constante sugiere que se trata de un fenómeno estructural más que de una oscilación coyuntural.
La encuesta de 40dB también revela que Vox ha logrado captar el 12% del voto que en 2023 correspondió a Podemos, lo que indica que el partido de Abascal está consiguiendo penetrar en segmentos del electorado de izquierda más allá del propio PSOE. Estos datos contrastan con la narrativa oficial del Gobierno, que insiste en presentar a Vox como un partido exclusivamente vinculado a posiciones de extrema derecha sin capacidad de atraer votantes progresistas. La realidad electoral, sin embargo, muestra una dinámica más compleja en la que sectores descontentos con la gestión socialista encuentran en el discurso populista de Abascal una alternativa, aunque sea desde posiciones ideológicas aparentemente incompatibles.
Los datos de la encuesta y la evolución del “transfuguismo”
El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) también arroja datos relevantes sobre este fenómeno. En la encuesta preelectoral del CIS situaba al PSOE en el 5 ideológico, donde Vox superaba al partido socialista con un 17,6% frente a un 16,1%. Esta penetración de Vox entre quienes se consideran de centro es importante porque muestra una normalización de sus ideas, vistas como una opción más por aquellas personas en cuyas circunstancias podrían decantarse por una opción de izquierdas, según señala Paco Camas, de Ipsos, que subraya que el resultado en Extremadura en 2023 ya apuntaba este dato.
Las noticias para el PSOE son menos desalentadoras cuando se analizan otros barómetros del CIS. En el último, correspondiente a las elecciones, con 4.017 entrevistas telefónicas, la fuga a Vox es de menos, más del 1,5% de 2024 al situarse en 1,2%. Este margen de diferencia se acabó la fiesta en 0,2% y en Podemos en 1%, pero en el PP se acaba el 2,96% y Sumar el 2,64%. La diferencia entre las cifras de ambas casas encuestadoras forma parte de las razones metodológicas habituales que explican las variaciones entre sondeos. Las entrevistas online facilitan más que las telefónicas que el transvase del votante concreto se manifieste ante un interlocutor ante el que el entrevistado pueda sentirse juzgado.
Con lo que hay que aclarar es con la tendencia, que dice claramente que el trasvase del PSOE a Vox va a más, señala una fuente conocedora de la realidad del partido consultada por EL PAÍS. También las transferencias de sufragio a Vox que detectan recientes encuestas de El Español y La Razón presentan el filo de voto socialista que diciembre va a Vox según el CIS marcaba una bajada desde el 2,8% de noviembre, pero dentro de una tendencia alcista de más del pendiente desde el 0,5% de hace solo un año y del 0,3% del arranque de la legislatura.
Las razones del descontento en el electorado de izquierda
El mensaje de Vox es insistente: el partido, dicen desde el entorno de Santiago Abascal, no ataca una pata sino contra las dos del bipartidismo corrupto. Con recursos propios de un populismo antisistema pensado para trascender el eje izquierda-derecha, Vox pretende ser el principal beneficiario del malestar social mediante la captación de apoyos procedentes de los dos bloques tradicionales. La estrategia ha dado resultados, tras lograr una importante penetración en el electorado del PP y está haciendo lo mismo ahora en el socialista.
La respuesta no es si Vox ha abierto una brecha en el electorado del PSOE, aunque es una vía incipiente, menos que aquella que Alberto Núñez Feijóo abrió en el socialista en favor de la ultraderecha. El último barómetro de 40dB publicado esta semana y del que EL PAÍS difunde hoy datos expertos, de forma que se pueden hacer análisis en profundidad de las respuestas de sus 2.000 entrevistados nos dice que cerca un 4,8% de quienes votaron PSOE en 2023 ahora se decantarían por Vox. Eso supone más de 575.000 votos. Es el trasvase del PSOE al partido ultraderechista más alto de la legislatura.
La respuesta del PSOE ante este fenómeno electoral
El PSOE, en respuesta oficial al diario EL PAÍS, ha manifestado que es consciente de la volatilidad del programa político y de la existencia de ciertos flujos de voto en un contexto de alta polarización. La respuesta oficial del partido señala que afirma que tiene margen para recuperar al electorado ahora alejado. El volumen global del transfuguismo hacia la extrema derecha es muy similar al registrado en 2023, matiza. La diferencia es otra, ahora a ese elector le resulta más atractivo Vox que el PP porque el PP ha dejado de ser percibido como una alternativa creíble, añade el PSOE, desplazando el grueso del problema al partido de Alberto Núñez Feijóo.
Fuentes conocedoras del PSOE que muestran un trasvase de votantes socialistas al PP en concreto, se le van a la ultraderecha el 14% de los votantes de 2023, según 40dB, y el 14%, según el CIS. Vivimos este clima de crispación y polarización sin precedentes, en el cual la desinformación y el populismo buscan refugio en un electorado vulnerable. La ultraderecha intenta capitalizar el malestar social en fenómenos que no es exclusivo de España, expone el partido, que afirma que responderá con más agenda social y económica pegada a la vida real. Y concluye: Debemos hacer un esfuerzo adicional para reforzar la credibilidad el alcance de nuestras políticas. Vox no respondió a las preguntas de este periódico.