La formación de izquierda exige seguir el ejemplo de Irlanda, Eslovenia, Islandia y Países Bajos que han condicionado su participación en el festival 2026 a la exclusión del país hebreo. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, respalda la medida tras las protestas que suspendieron la última etapa de La Vuelta ciclista y considera necesario «tomar medidas» si no se logra expulsar a Israel. La decisión final corresponde a RTVE, que mantiene conversaciones con la UER para revisar la participación israelí en diciembre.
Sumar ha instado al Gobierno español a retirar a España del Festival de Eurovisión 2026 si Israel mantiene su participación en el certamen musical europeo. La formación de izquierda ha emitido este domingo un comunicado en el que pide seguir el «ejemplo de dignidad» mostrado por la sociedad española durante las protestas que alteraron La Vuelta ciclista a España y solicita sumarse a la posición adoptada por otros países europeos que han condicionado su presencia en el festival a la exclusión del Estado hebreo.
La propuesta de Sumar coincide con las declaraciones del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien ha defendido públicamente la posibilidad de que España no participe en Eurovisión si Israel logra competir en la edición de 2026. «La Vuelta ha sido un ejemplo de dignidad. Toca dar el siguiente paso», afirma la formación en su comunicado, estableciendo una conexión directa entre las protestas pro-palestinas que paralizaron múltiples etapas de la competición ciclista y la necesidad de extender ese activismo al ámbito cultural.
Urtasun ha explicado en declaraciones a los medios desde Girona que «todas las medidas de presión» para impedir la participación israelí «tienen que estar encima de la mesa», incluyendo la «amenaza directa y clara» de España de no participar en el evento. El ministro considera que no se puede «normalizar la participación de Israel en foros internacionales como si nada ocurriera» y ha celebrado las manifestaciones pro-palestinas que alteraron el desarrollo de La Vuelta ciclista durante las últimas tres semanas.
La posición española busca alinearse con un grupo creciente de países europeos que han adoptado posturas similares. Irlanda ha anunciado oficialmente que no participará en Eurovisión 2026 si Israel mantiene su presencia, mientras que Eslovenia ha confirmado su retirada condicionada a la participación del país hebreo. Islandia ha pospuesto su decisión definitiva hasta diciembre, cuando la Unión Europea de Radiodifusión (UER) celebre su asamblea en Ginebra, y Países Bajos mantiene conversaciones similares aunque prefiere mantenerlas en privado.
La decisión depende de RTVE y la UER
La materialización de esta propuesta depende en última instancia de RTVE, la corporación pública española de radio y televisión que mantiene la licencia para participar en Eurovisión. Urtasun ha precisado que, aunque es «una decisión de RTVE», el Gobierno considera que «si Israel participa y no logramos expulsarla, habrá que adoptar medidas» como la retirada del festival. La corporación pública ha sido una de las voces más críticas dentro de la UER respecto a la participación israelí en el certamen.
RTVE emitió un mensaje de apoyo al pueblo palestino antes de la gran final de Eurovisión 2025 y ha solicitado en reiteradas ocasiones un debate abierto entre todos los miembros sobre la presencia de Israel en el festival. La emisora española ha elevado sus protestas formalmente a la UER, liderando las voces críticas dentro del organismo europeo de radiodifusión. La corporación ya ha confirmado que el Benidorm Fest se celebrará independientemente de si España participa finalmente en Eurovisión, dejando abierta la posibilidad de que el ganador del festival nacional no acuda al certamen europeo.
La participación de Israel en Eurovisión podría someterse a votación en la próxima asamblea de la UER que tendrá lugar en su sede de Ginebra los días 4 y 5 de diciembre. Esta reunión será clave para determinar el futuro de la participación israelí, ya que varios países han condicionado sus decisiones a los resultados de este encuentro. La UER mantiene que «participan emisoras de radio y televisión, no gobiernos», pero reconoce que toma «en serio las preocupaciones» trasladadas por sus miembros.
El organismo europeo de radiodifusión enfrenta una crisis considerable después de dos años de tensiones políticas por la participación israelí. Más de 70 exconcursantes de Eurovisión han firmado una carta abierta exigiendo la exclusión de Israel y su emisora nacional KAN del concurso, mientras que el ganador del año pasado, el cantante austriaco Nemo, también ha expresado su deseo de que se excluya a Israel de la edición 2026.
Antecedentes deportivos y culturales
Sumar justifica su petición estableciendo paralelismos entre el ámbito deportivo y cultural, argumentando que ambos sectores deben mantener coherencia en sus criterios de participación internacional. La formación señala que las protestas durante La Vuelta han demostrado que «la sociedad española no tolera que se normalice el genocidio en Gaza en eventos deportivos y culturales» y considera fundamental «seguir dando pasos en el aislamiento y repudio internacional de Israel en diversos ámbitos».
El ministro Urtasun ha recordado que tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como Sumar solicitaron previamente la expulsión de Israel de Eurovisión, estableciendo una continuidad en la posición gubernamental. «Tanto en la Vuelta ciclista como en Eurovisión, hay una cierta representación del país. No es un artista individual», ha argumentado el ministro para justificar la aplicación de criterios políticos al certamen musical.
La propuesta se enmarca en la estrategia más amplia del Gobierno español de incrementar la presión sobre Israel mediante sanciones diplomáticas, comerciales y culturales. Sánchez ha anunciado nuevas medidas contra el Estado hebreo, incluyendo la prohibición del tránsito por puertos españoles de navíos que transporten combustible para las Fuerzas Armadas israelíes, y ha calificado de «genocidio» las acciones israelíes en Gaza.
La posición española contrasta con la respuesta de la UER, que mantiene su compromiso con la neutralidad política y se resiste a excluir a Israel del certamen. Martin Green, director del Festival de Eurovisión, ha reiterado que en el certamen «participan emisoras de radio y televisión, y no gobiernos», aunque reconoce que la organización toma «en serio las preocupaciones» expresadas por las emisoras miembros críticas con la participación israelí.
La crisis de Eurovisión refleja las divisiones más amplias en la sociedad europea respecto al conflicto palestino-israelí y plantea interrogantes sobre el papel de la cultura en contextos de tensión geopolítica. La decisión final sobre la participación española dependerá tanto de las conversaciones internas en RTVE como de los resultados de la asamblea de diciembre de la UER, que podría marcar un punto de inflexión en la historia del festival europeo.