S&P mejora la calificación de España por el sólido crecimiento económico

16 septembre 2025 - 09:55

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s Global Ratings ha elevado la perspectiva de la deuda soberana española desde A hasta A+, destacando el fuerte crecimiento económico y la reducción de la deuda exterior. El organismo subraya la baja exposición a los aranceles estadounidenses, la reducción del endeudamiento externo y las perspectivas estables de inmigración como factores clave. La mejora refleja la consolidación de la recuperación económica española tras la pandemia y las turbulencias financieras internacionales.

Standard & Poor’s Global Ratings ha mejorado la calificación crediticia de España, elevando la perspectiva de la deuda soberana del país desde A hasta A+, según confirmó la agencia de calificación en un informe publicado este viernes. La decisión se fundamenta en el sólido crecimiento económico registrado por la economía española, la reducción significativa de la deuda exterior y la baja exposición del país a los aranceles comerciales que afectan a otras economías desarrolladas.

La agencia estadounidense destacó especialmente la limitada exposición de España a las tensiones comerciales con Estados Unidos, lo que permite al país mantener tanto el crecimiento como la demanda interna en un contexto internacional marcado por la incertidumbre comercial. S&P subrayó que las exportaciones españolas tienen como destino principal mercados con menor riesgo arancelario, lo que reduce el impacto directo de las medidas proteccionistas implementadas por diferentes potencias comerciales.

El informe de S&P resalta también la estabilidad política alcanzada por España tras años de turbulencias institucionales, así como la capacidad del Gobierno para mantener políticas fiscales responsables que han contribuido a la reducción del déficit público. La agencia valora positivamente la consolidación fiscal lograda en los últimos años, que ha permitido situar la deuda pública en una trayectoria descendente respecto al Producto Interior Bruto nacional.

Uno de los factores más valorados por la agencia de notación es la perspectiva estable de inmigración en España, que la agencia considera un elemento diferencial respecto a otros países europeos. S&P destaca que España ha reducido su deuda exterior de manera significativa, lo que fortalece la posición del país ante posibles turbulencias financieras externas. La agencia también reconoce que el ritmo de crecimiento económico español supera las expectativas iniciales y se mantiene por encima de la media de la zona euro.

Fortalezas estructurales de la economía española

La mejora en la calificación refleja el reconocimiento internacional de las reformas estructurales implementadas en España durante los últimos años. S&P destacó la capacidad de adaptación del tejido empresarial español, que ha demostrado resilience ante las crisis sucesivas y ha logrado mantener niveles competitivos en los mercados internacionales. La diversificación sectorial de la economía española, que abarca desde el turismo hasta la industria manufacturera y los servicios avanzados, ha sido valorada como un elemento de estabilidad.

El organismo calificador también reconoce la mejora en los indicadores del mercado laboral español, con una reducción sostenida del desempleo que se aproxima a niveles anteriores a la crisis financiera de 2008. Esta evolución positiva del empleo contribuye a fortalecer la demanda interna y reduce los riesgos sociales asociados al desempleo estructural que caracterizó a España durante décadas.

La agencia subraya asimismo la capacidad del sistema financiero español para absorber tensiones externas, tras el proceso de saneamiento y consolidación bancaria implementado en años anteriores. Los test de estrés realizados por las autoridades europeas han confirmado la solidez de las principales entidades financieras españolas, lo que proporciona estabilidad al conjunto del sistema económico nacional.

S&P destaca igualmente la capacidad de las administraciones públicas españolas para implementar políticas anticíclicas efectivas, como se demostró durante la pandemia del COVID-19. La respuesta coordinada entre el Gobierno central y las comunidades autónomas permitió mitigar el impacto económico de las restricciones sanitarias y facilitó una recuperación más rápida que la inicialmente prevista por los organismos internacionales.

Perspectivas y retos futuros

Pese a la mejora en la calificación, S&P mantiene algunas reservas sobre ciertos aspectos de la economía española que requerirán seguimiento en los próximos trimestres. La agencia señala que el elevado nivel de deuda pública, aunque en trayectoria descendente, sigue representando un factor de riesgo que podría verse afectado por eventuales turbulencias en los mercados financieros internacionales o cambios en las políticas monetarias del Banco Central Europeo.

El organismo también apunta a la necesidad de mantener el ritmo de reformas estructurales para garantizar la sostenibilidad del crecimiento económico a largo plazo. Entre los desafíos identificados figura la mejora de la productividad, especialmente en sectores tradicionales como la construcción y determinadas ramas de servicios, así como el refuerzo de la competitividad exterior en un contexto de creciente rivalidad comercial global.

S&P considera fundamental que España mantenga su capacidad de atracción de inversión extranjera, tanto en sectores tradicionales como en nuevas tecnologías y economía digital. La agencia valora positivamente las iniciativas gubernamentales para promover la digitalización y la transición ecológica, pero subraya la importancia de ejecutar eficazmente los fondos europeos de recuperación para consolidar estos avances estructurales.

La agencia de notación advierte también sobre la necesidad de mantener la estabilidad política y la continuidad en las políticas económicas, factores que considera esenciales para preservar la confianza de los inversores internacionales. El organismo destaca que España ha logrado demostrar capacidad de consenso en momentos críticos, pero señala que este elemento seguirá siendo determinante para mantener la trayectoria positiva de crecimiento y la mejora gradual de los indicadores fiscales y de competitividad exterior.

 

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