Sánchez presenta en Colombia un modelo multilateral como contrapeso a la política de Trump

13 novembre 2025 - 08:19

El presidente español participó en una cumbre Celac-UE deslucida por las ausencias, pero reforzó su apuesta por fortalecer las relaciones entre Europa y América Latina frente al unilateralismo estadounidense. Su presencia en Santa Marta, junto a Lula y Petro, consolidó un eje alternativo en medio de crecientes tensiones con Washington por los ataques militares en el Caribe.

La participación de Pedro Sánchez en la IV Cumbre Celac-UE celebrada en Santa Marta, Colombia, adquirió un significado estratégico que trasciende lo protocolar. El presidente del Gobierno español llegó a la ciudad caribeña con un mensaje nítido: Europa y América Latina deben constituirse como un contrapeso a las políticas unilaterales que caracterizan la nueva administración de Donald Trump. Su presencia, junto a los mandatarios de Brasil y Colombia, configuró un frente diplomático que reivindica el multilateralismo en un contexto de creciente fragmentación internacional.

La cumbre, programada para reunir a 60 jefes de Estado y de Gobierno, terminó siendo un encuentro notablemente reducido con apenas nueve líderes presentes. Las ausencias fueron múltiples y significativas: la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el argentino Javier Milei, entre otros. El presidente colombiano Gustavo Petro denunció abiertamente que Washington ejerció presiones para desalentar la participación de varios mandatarios, acusando a Trump de intentar sabotear el encuentro.

Un discurso con destinatario claro 

En su intervención durante la sesión plenaria, Sánchez planteó una visión que contrasta abiertamente con la política exterior estadounidense. El presidente español defendió que Europa y América Latina pueden y deben ser un faro de estabilidad, prosperidad y apertura, calificando la alianza birregional como un imperativo geoestratégico en el actual contexto internacional. Sin mencionar explícitamente a Estados Unidos, las referencias fueron evidentes cuando subrayó que frente a países y administraciones que se retraen en sí mismas, Europa debe abrirse y construir puentes con otras sociedades y bloques regionales.

El mandatario español insistió en que solo un sistema internacional basado en reglas permite responder a los grandes desafíos transnacionales, desde la emergencia climática hasta el crimen organizado, la inteligencia artificial o la justicia fiscal. Esta defensa del orden multilateral adquiere particular relevancia cuando Trump ha intensificado una campaña militar en aguas del Caribe que ha dejado al menos 76 muertos en ataques contra embarcaciones que Washington califica como narcotraficantes, operaciones que Naciones Unidas ha catalogado como posibles ejecuciones extrajudiciales.

La propuesta de Sánchez de que la próxima secretaria general de las Naciones Unidas sea una mujer latinoamericana constituye otro mensaje político dirigido a fortalecer el peso de la región en la gobernanza global. El presidente español reconoció así el compromiso de América Latina con el multilateralismo, la igualdad y la justicia, en un momento en que Washington cuestiona o margina instituciones internacionales.

En el terreno económico, Sánchez manifestó la posición favorable de España para que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur se apruebe antes de finalizar el año, y anunció la intención de modernizar el Acuerdo Global con México. El presidente recordó que España es el primer inversor europeo en América Latina, comprometiendo 9.400 millones de euros en proyectos vinculados a la Agenda Global Gateway.

Trasfondo de tensión regional

La cumbre se desarrolló en un contexto de máxima tensión entre Estados Unidos y varios países latinoamericanos, particularmente Venezuela y Colombia. Desde agosto, la Marina estadounidense ha lanzado 15 ataques contra embarcaciones supuestamente dedicadas al narcotráfico en aguas del Mar Caribe y el Pacífico, con un saldo de al menos 76 muertos. Trump ha justificado estas operaciones alegando que Estados Unidos se encuentra en un conflicto armado con los cárteles de la droga, a los que su administración ha designado como organizaciones terroristas extranjeras.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha exigido una investigación sobre estos ataques, señalando que existen fuertes indicios de que constituyen ejecuciones extrajudiciales que violan el derecho internacional. El presidente colombiano Petro ha sido particularmente crítico, denunciando que los asesinatos de ciudadanos con misiles deben considerarse ejecuciones extrajudiciales penadas por la legislación internacional, aunque las embarcaciones transportaran drogas.

Trump ha multiplicado sus amenazas contra el mandatario colombiano, acusándolo sin pruebas de liderar el narcotráfico e incentivar la producción masiva de drogas, lo que ha generado estupor en las cancillerías regionales. Washington ha desplegado más de 4.000 militares en la zona, incluyendo el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, en lo que constituye una demostración de fuerza que varios gobiernos latinoamericanos interpretan como preludio de una posible intervención en Venezuela.

La presencia de Sánchez en Santa Marta, acompañado del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y del portugués Luis Montenegro, entre otros, configuró un núcleo de líderes comprometidos con la defensa del derecho internacional y la soberanía de los Estados frente a intervenciones unilaterales. Lula, quien había advertido sobre los peligros de una invasión terrestre en Venezuela, se posicionó como uno de los interlocutores clave entre América Latina y Europa, promoviendo la cooperación sobre el acuerdo UE-Mercosur.

La cumbre concluyó con un documento firmado por 58 de los 60 países participantes, con la disociación de Venezuela y Nicaragua del conjunto del texto. Aunque el foco del encuentro fue la tensión en el Caribe por los ataques estadounidenses, en la declaración final no hubo menciones directas a Estados Unidos, solo alusiones. La estrategia de Sánchez, Lula y Petro fue construir una narrativa alternativa basada en el respeto al derecho internacional, sin provocar una confrontación abierta con Washington.

El mandatario español consolidó así su posición como uno de los líderes europeos más comprometidos con el fortalecimiento de las relaciones transatlánticas con América Latina, en un momento en que la administración Trump impulsa una política exterior caracterizada por el unilateralismo, el proteccionismo comercial y el uso de la fuerza militar para objetivos de seguridad interna. La apuesta de Sánchez es que Europa y América Latina, que juntas representan el 14 por ciento de la población mundial y el 21 por ciento del PIB global, pueden constituir un eje de estabilidad y prosperidad frente a la creciente incertidumbre internacional.

 

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