Sánchez defiende en Mauritania una migración ordenada mientras crecen las tensiones en España

16 juillet 2025 - 15:47

En una declaración conjunta desde Nuakchot, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reiteró este 16 de julio su apuesta por una migración “segura, regular y ordenada”, destacando la contribución de la población migrante al desarrollo económico de España. El mensaje, pronunciado junto a su homólogo mauritano, Mohamed Cheij Ghazuani, se da en un momento de especial tensión política y social tras los recientes disturbios con tintes xenófobos en Torre Pacheco (Murcia).

Sánchez subrayó que España, “país de emigrantes en el pasado”, debe hoy reconocer el papel positivo de quienes llegan a integrarse legalmente. Sin embargo, su mensaje también buscó reforzar los acuerdos de control migratorio firmados con Mauritania, que se ha convertido en socio clave para contener la salida de cayucos hacia Canarias. La cooperación se sostiene en parte con fondos de la Unión Europea, y se extiende a ámbitos como la educación, la energía y la apertura próxima del Instituto Cervantes en Nuakchot.

La estrategia exterior contrasta con el clima político en el interior. Mientras el presidente aboga por un enfoque humanista, en España crecen las tensiones vinculadas a discursos antiinmigración. En paralelo al viaje de Sánchez, dirigentes de la oposición como Alberto Núñez Feijóo han endurecido su postura, reclamando la deportación inmediata de inmigrantes irregulares que cometan delitos. Vox, por su parte, ha responsabilizado al “bipartidismo” de la inseguridad y ha redoblado su discurso contra la migración.

El viaje oficial incluyó a siete ministros y forma parte de una política más amplia de “externalización de fronteras”, una práctica que, si bien ha reducido en parte las llegadas a España, ha generado cuestionamientos desde organizaciones de derechos humanos. Informes recientes señalan que Mauritania ha endurecido sus prácticas policiales contra migrantes, incluso aquellos con estatus legal, en el marco de los compromisos asumidos con Europa.

En su intervención, Sánchez evitó las preguntas de la prensa y no hizo referencia directa a los incidentes ocurridos en Torre Pacheco, donde grupos ultras atacaron viviendas de población migrante tras una agresión aún bajo investigación. La omisión no pasó desapercibida para sectores que reclaman una política más coherente entre lo que se defiende en el plano internacional y lo que se vive en las calles.

La política migratoria del gobierno español avanza así entre dos presiones: consolidar alianzas estratégicas en África para controlar los flujos, y contener el desgaste interno que produce el avance de discursos radicales. La migración como oportunidad, sí, pero también como frontera política.

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