PP y Vox rompen la tregua de Valencia y se enfrentan por la estrategia antisanchista

02 décembre 2025 - 15:48

La batalla entre ambas formaciones regresa con fuerza después del paréntesis de las negociaciones en la Comunidad Valenciana para sustituir a Carlos Mazón. Mientras Abascal exige a Feijóo que presente una moción de censura para convocar elecciones, el líder del PP rechaza dar ese paso por falta de apoyos parlamentarios y acusa a los ultras de hacer el juego al PSOE con su estrategia de pinza.

La breve tregua entre PP y Vox llegó a su fin apenas unos días después de la investidura de Juan Francisco Pérez Llorca como presidente de la Comunidad Valenciana. La batalla que ambas formaciones de derecha habían aparcado durante las negociaciones para sustituir a Carlos Mazón al frente de la Generalitat ha regresado con fuerza ante el adelanto electoral en Extremadura. El ciclo que se inicia el 21 de diciembre con los comicios extremeños y que se extenderá hasta las autonómicas de Andalucía y Castilla y León ha reactivado la pugna entre PP y Vox por liderar la oposición a Pedro Sánchez y por decidir quién representa con mayor legitimidad el rechazo al Gobierno.

La estrategia del PP ha experimentado un cambio notable en los últimos meses. Antes del verano, Alberto Núñez Feijóo rara vez entraba en choque directo con Santiago Abascal. Sin embargo, el ascenso de Vox en las encuestas llevó a los populares a un cuerpo a cuerpo cada vez más evidente en mítines y entrevistas. Esta línea se interrumpió temporalmente con la crisis valenciana, cuando ambas formaciones necesitaban negociar el apoyo de Vox a la investidura del sustituto de Mazón. Pero el mismo jueves en que Pérez Llorca obtenía los votos necesarios para convertirse en presidente, Abascal desenterró el hacha de guerra tras la comparecencia de urgencia de Feijóo ante la entrada en prisión del exministro José Luis Ábalos y su colaborador Koldo García.

El líder de Vox respondió con dureza desde un mitin de precampaña celebrado en Trujillo. Abascal criticó que Feijóo se equivoca de adversario y, además, de amigos. El presidente de Vox recordó que en Cáceres el PP pacta los presupuestos con el Partido Socialista y que en Bruselas acuerda todas las leyes con los socialistas, incluidas las migratorias y las del pacto verde que perjudican al campo extremeño. Abascal también calificó de sorprendente una convocatoria del PP contra la corrupción tras el desmantelamiento del PP de Almería, en referencia al caso destapado por la Guardia Civil que señala al expresidente de la Diputación almeriense Javier Aureliano García. La contraprogramación de Vox quedó clara cuando el partido anunció que no acudirá a los tribunales sino que haga oposición de verdad.

La moción de censura como arma arrojadiza

 El punto central de la discordia entre ambas formaciones gira en torno a la moción de censura. Abascal ha instado repetidamente a Feijóo a que asuma la responsabilidad de presentarla para convocar elecciones ante la creciente sospecha de que en España no se puedan celebrar unos comicios limpios y democráticos si Sánchez se atrinchera en el poder. El líder de Vox considera que presentar la moción serviría para retratar tanto a Sánchez como al resto de la mayoría plurinacional, con independencia del resultado que pudiera obtener. En lugar de convocar manifestaciones como la del pasado domingo en el Templo de Debod, Abascal cree que Feijóo debería dar el paso de forzar una votación en el Congreso.

El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha rechazado de plano esta estrategia. Durante su comparecencia ante los medios tras el comité de dirección del partido celebrado en Madrid, Tellado insistió en que al PP no le faltan motivos ni ganas para presentar una moción de censura, pero sí le faltan los votos necesarios para que prospere. El dirigente popular recordó que tanto Junts como el PNV están descolgados de cualquier operación de este tipo. Desde el PP catalán, el número dos del partido Santi Rodríguez también afirmó que la moción de censura no está sobre la mesa precisamente porque los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos no van a apoyarla.

La posición del PP responde a un cálculo político claro. Feijóo no quiere dar un paso en falso que vuelva a unir a la mayoría de investidura en torno a Sánchez en su peor momento. Ese es su mayor temor, según reconocen fuentes del partido. Los populares consideran que una moción de censura fallida serviría únicamente para fortalecer al presidente del Gobierno y para permitir que la pinza entre sanchistas y voxistas funcione contra el PP. Nada gustaría más a esa alianza táctica que una sesión contra Feijóo en el Congreso donde quedara en evidencia su falta de apoyos parlamentarios. De hecho, el ministro Ángel Víctor Torres ha retado al jefe del PP a presentar una moción el mismo día que lo ha hecho Abascal, lo que evidencia el interés del Gobierno en que se produzca ese enfrentamiento.

El voto útil y la batalla por Extremadura

 La guerra abierta en la derecha tiene su primer campo de batalla en Extremadura, donde Vox aspira a duplicar resultados y convertirse en fuerza imprescindible para formar gobierno. El escenario obliga al PP a pedir el voto útil y a advertir del riesgo de bloqueo o repetición electoral. Los populares saben que los ultras no abaratarán sus exigencias para favorecer a María Guardiola, la primera baronesa del PP que abiertamente se negó a pactar con el partido de Abascal, aunque terminó haciéndolo tras las elecciones autonómicas de 2023. Las encuestas del CIS no garantizan una mayoría absoluta a Guardiola, lo que hace previsible que el PP necesite los votos de Vox para sostener el Gobierno extremeño.

Feijóo ha decidido volcarse en Extremadura y peinar el territorio con su propia caravana, aunque no estará con Guardiola en la apertura de campaña. El objetivo que se han marcado en Génova es quedar a un puñado de escaños de la mayoría absoluta para tener prácticamente manos libres frente a Vox. Son conscientes de que los de Abascal están fuertes y que gestionar las expectativas será muy importante para la lectura de los resultados. A su favor juega un Partido Socialista en plena descomposición, con un candidato imputado por proteger al hermano de Sánchez, y una candidata que dobla en valoración al candidato de Vox.

La preferencia de alianzas del PP es clara. Aunque les llamen de todo, prefieren gobernar con el apoyo de Vox que sometidos al chantaje de los periféricos, según afirman fuentes del partido. Feijóo asume que peleará en lo ideológico con los de Abascal, pero los considera un partido constitucional y nacional. Prefiere esa batalla antes que depender de formaciones periféricas que quieren romper España. Según Génova, ya es hora de que estas formaciones pierdan su capacidad de veto en la democracia española. El objetivo es claro: seremos un Gobierno fuerte o no lo seremos, sentencian en la dirección popular.

 La estrategia oportunista de Vox

 La táctica de Vox responde a un patrón oportunista bien definido. Su estrategia consiste en recoger lo que no quieren o dejan los demás partidos. Por eso avanza en los barrios obreros y entre los jóvenes y descontentos de la derecha. Allí donde no llegan el PSOE y el PP, Abascal pronuncia un discurso simple con dos ideas muy repetidas: el sanchismo es letal y los populares son una estafa. La contradicción es considerable. Al tiempo que califican a Feijóo y su partido como un fraude, que el bipartidismo mata y que lo mismo es el PP que el PSOE, exigen a los populares que presenten una moción de censura para arrinconar a Sánchez.

El propósito de la invitación de Vox es mostrar a un PP cobarde ante el PSOE y sus aliados independentistas. Si Feijóo no presenta la moción parecerá que es un líder débil, incapaz de enfrentarse a la maquinaria sanchista, un hombre sin carisma ni programa más que ser el PSOE azul. Si por el contrario Feijóo la presenta, Abascal dirá que es iniciativa suya porque al PP le falta valor, soltará críticas a los populares y se presentará como la verdadera oposición. Esto servirá para que el sanchismo y sus apoyos denuncien el maridaje entre la derecha y la extrema derecha contra las mujeres, los inmigrantes y la democracia.

La moción de censura ha desaparecido prácticamente del vocabulario de los socialistas, pero entre la derecha está más presente que nunca. Cuando Santos Cerdán estaba a punto de entrar en la cárcel, Sánchez llegó a retar a Feijóo y Abascal afirmando que lo que tienen que hacer es presentar una moción de censura. Ahora hace tiempo que el presidente no menciona ese escenario, no porque crea que el PP tendría alguna posibilidad de ganarla hoy, sino por no importunar a Junts jactándose de algo que en realidad está en manos de Carles Puigdemont y no en las suyas. La legislatura ha entrado en una fase decisiva tras el ingreso de Ábalos y García en prisión, con una derecha hipermovilizada pero también frustrada porque siguen sin darle los números en el Parlamento.

 

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