La siniestralidad laboral en el sector registra un ele elevado incremento en los primeros siete meses de 2025, con 103 trabajadores fallecidos frente a los 82 del mismo periodo de 2024. Los sindicatos denuncian que el auge de la obra nueva impulsada por la crisis de vivienda y los fondos europeos ha acelerado los ritmos de ejecución sin garantizar medidas de seguridad adecuadas. Las caídas desde altura se mantienen como la principal causa de muerte. La construcción concentra casi una cuarta parte de todos los accidentes laborales mortales registrados en España.
El sector de la construcción en España enfrenta un repunte de la siniestralidad mortal que sitúa al país ante uno de los problemas laborales más graves del año. Entre enero y julio de 2025 fallecieron 103 trabajadores durante su jornada laboral en obras y edificaciones, según datos del Ministerio de Trabajo. La cifra supone un incremento del 26 por ciento respecto a los 82 fallecidos del mismo periodo de 2024 y evidencia que el dinamismo del sector no se ha traducido en mejoras proporcionales en las condiciones de seguridad. El año 2024 cerró con 135 muertes en construcción, cuatro más que en 2023, consolidando una tendencia al alza que los sindicatos califican de inaceptable en un país desarrollado.
La distribución de los fallecimientos por subsectores revela dónde se concentran los mayores riesgos. La construcción de edificios acumula el 36,78 por ciento de las muertes, mientras que las actividades de construcción especializada representan el 54,02 por ciento del total. La ingeniería civil, que incluye grandes infraestructuras como puentes y carreteras, suma el 9,2 por ciento restante. Los datos del Ministerio de Trabajo confirman que 54 de los fallecidos eran trabajadores cualificados de la construcción, sin incluir operadores de maquinaria. Las caídas desde altura se mantienen como la principal causa de muerte, con 49 víctimas en el primer semestre, seguidas de los atrapamientos y aplastamientos.
El auge de la obra nueva y la inversión en infraestructuras con fondos europeos han acelerado los ritmos de construcción sin que las medidas preventivas hayan acompañado ese crecimiento. La crisis de vivienda ha disparado la demanda de nuevas promociones residenciales, mientras que el dinero comunitario ha multiplicado los proyectos de obra civil. Solares vacíos durante décadas se han llenado de grúas, hormigoneras y trabajadores que levantan edificios en cuestión de meses bajo presión por cumplir plazos. Esta aceleración del sector, que emplea actualmente a más de 1,4 millones de personas, no se ha visto acompañada de mejoras estructurales en la prevención de riesgos laborales ni en los mecanismos de control.
Los sindicatos responsabilizan a las empresas de priorizar los plazos de entrega sobre la seguridad de los trabajadores. Pilar Inieto, secretaria de Salud Laboral de UGT FICA, señala que existe un comportamiento paralelo entre la productividad de la construcción y la siniestralidad. «Cuanto más acelerados son los ritmos que imponen a los empleados, más crecen las muertes», afirma la representante sindical. Daniel Barragán, responsable de CCOO del Hábitat, añade que acelerar los ritmos tal como está pidiendo el sector en muchas empresas provoca un empeoramiento directo de las condiciones de seguridad. Los sindicatos denuncian que la subcontratación en cascada y la temporalidad extrema agravan el problema al dificultar el control de las condiciones laborales.
La prevención como asignatura pendiente
El pasado siete de enero un empleado de la construcción falleció en Viloria tras ser atropellado por una máquina en movimiento. El suceso se convirtió en la primera muerte del año en el sector, pero no fue un caso aislado. En Alcalá de Guadaira, en Sevilla, dos trabajadores murieron el 16 de junio tras el derrumbe del techo del Ayuntamiento que estaban reformando. La empresa que ejecutaba las obras, ubicada en Granada, realizaba jornadas de tres turnos continuos, según confirmaron fuentes sindicales. Los trabajadores llegaban a las ocho de la mañana y se marchaban a las tres de la madrugada. El riesgo de fatiga en estas condiciones extremas multiplica las probabilidades de accidente.
La subcontratación emerge como uno de los factores estructurales que explican la alta siniestralidad en la construcción española. Antonio Francisco Trillo, ingeniero industrial y autor de la tesis doctoral sobre accidentalidad en obras, subraya la singularidad de los centros de trabajo en el sector. La duración limitada de las obras, las ubicaciones cambiantes, el carácter provisional de las instalaciones y los servicios de alta complejidad técnica crean condiciones que dificultan el traslado de las condiciones de trabajo propias de la obra. Las incertidumbres presentes en las fases iniciales de un proyecto concentran los riesgos más graves y favorecen las situaciones de riesgo extremo que terminan en accidentes mortales.
El índice de incidencia sitúa a la construcción a la cabeza de la siniestralidad laboral en España. El sector registra 460,8 accidentes con baja por cada cien mil trabajadores, más del doble de la media nacional. Las industrias extractivas, con 451,7, son el único sector con cifras comparables. La estadística evidencia que el problema no es coyuntural sino estructural y afecta a todas las comunidades autónomas. Andalucía lidera el número absoluto de accidentes en construcción con más de siete mil casos, seguida por Cataluña y la Comunidad de Madrid. Los datos revelan que tres de cada cien trabajadores del sector sufren algún tipo de accidente laboral cada año.
Los sindicatos reclaman una actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que data de hace más de treinta años, y un refuerzo de la Inspección de Trabajo. La mesa de diálogo social abierta hace un año permanece estancada sin consenso sobre las medidas necesarias. CCOO y UGT exigen aumentar el número de inspectores, endurecer las sanciones a las empresas que incumplen la normativa y establecer protocolos específicos para la construcción. También reclaman la prohibición de contratos de menos de tres meses en el sector y límites estrictos a la subcontratación. La patronal del sector no ha presentado propuestas concretas para abordar el incremento de la mortalidad laboral.
El Ministerio de Trabajo ha anunciado que reforzará las inspecciones en obras de construcción durante el segundo semestre de 2025. La cartera dirigida por Yolanda Díaz ha reconocido que el incremento de la siniestralidad en el sector es inaceptable y requiere medidas inmediatas. Sin embargo, los sindicatos advierten de que los anuncios se repiten año tras año sin que se traduzcan en mejoras reales. La memoria histórica de la siniestralidad laboral en España sitúa a la construcción como el sector más peligroso de forma continuada, con cifras que se mantienen estables desde hace dos décadas pese a los cambios normativos y los avances tecnológicos en prevención de riesgos.