Vox y sus aliados internacionales se conjuran contra el «califato de Bruselas» en Europa Viva 25, aunque las ausencias de figuras como Marine Le Pen, Viktor Orbán y Javier Milei deslucen el evento. El líder de Vox arremete contra Pedro Sánchez, al que califica de «psicópata» y «chulo de putas», mientras rinde homenaje al activista estadounidense Charlie Kirk y prevé un pacto entre PP y PSOE para «silenciar» a su formación. El acto reunió a 8.500 personas bajo el lema «Comienza la reconquista».
Vox celebró este domingo su evento anual Europa Viva 25 en el Palacio de Vistalegre de Madrid bajo el lema «Comienza la reconquista», congregando a 8.500 personas según la organización. El acto estuvo marcado por un discurso combativo de Santiago Abascal contra el Gobierno de Pedro Sánchez y las instituciones europeas, aunque se vio deslucido por las destacadas ausencias de figuras internacionales de peso como la francesa Marine Le Pen, el húngaro Viktor Orbán o el presidente argentino Javier Milei, quien finalmente participó por videoconferencia.
El evento arrancó con un emotivo homenaje al activista ultraconservador estadounidense Charlie Kirk, asesinado esta semana en la Universidad de Utah. Los asistentes guardaron una ovación en pie mientras se proyectaba un vídeo en su memoria acompañado de la canción «La muerte no es el final». Abascal, que vistió una camiseta idéntica a la que Kirk llevaba cuando fue asesinado, utilizó este suceso para articular una de las líneas centrales de su discurso: la acusación de que «la izquierda utiliza la violencia para eliminar a sus rivales políticos».
Los ataques contra Pedro Sánchez constituyeron uno de los momentos más comentados de la jornada. Cuando el público comenzó a corear espontáneamente «Pedro Sánchez, hijo de puta», Abascal no solo no condenó los cánticos sino que los alentó: «Me vais a perdonar que no coree, pero yo realmente creo que la canción del verano tendría que haber sido ‘Pedro Sánchez, chulo de putas'». El líder de Vox también calificó al presidente del Gobierno de «psicópata» que «odia a España» y aseguró que «solo le mueve el odio a España y el miedo a acabar entre rejas».
La formación utilizó el concepto de «reconquista» como hilo conductor del evento, con múltiples referencias a la necesidad de «reconquistar» Europa de lo que denominaron el «califato de Bruselas». Los participantes arremetieron contra las políticas migratorias europeas, denunciando una Europa «con ideas destructivas» donde «no existen fronteras ni control a la inmigración ilegal» y donde los «burócratas de Bruselas están al mando». Abascal reiteró su propuesta de deportar no solo a los inmigrantes irregulares, sino también a quienes delincan o «no se integren».
Ausencias notables y participaciones telemáticas
A diferencia de ediciones anteriores, el evento se vio marcado por las ausencias de principales figuras de la ultraderecha europea. Marine Le Pen, Viktor Orbán y Giorgia Meloni no acudieron presencialmente, aunque los dos últimos enviaron mensajes de apoyo en vídeo. La ausencia más comentada fue la de Javier Milei, inicialmente anunciado como presencial, pero que finalmente participó por videoconferencia tras los resultados electorales en Buenos Aires.
Entre los asistentes presenciales destacaron el líder del portugués Chega, André Ventura, quien encendió al público pidiendo que Sánchez fuese «a la cárcel»; la eurodiputada griega Afroditi Latinopoulous; el alcalde de Lima Rafael López Aliaga; y el líder del partido belga Vlaams Belang, Tom van Grieken. También participaron por videoconferencia el chileno José Antonio Kast, el expresidente colombiano Álvaro Uribe, la opositora venezolana María Corina Machado y el líder del austriaco FPÖ, Herbert Kikl.
La sorpresa del evento fue la participación de Giorgia Meloni mediante un vídeo, a pesar de liderar el grupo ECR del Parlamento Europeo, rival del grupo Patriots al que pertenece Vox. La primera ministra italiana aprovechó su intervención para criticar a Vladimir Putin, pedir el cese de la violencia en Gaza y defender un Estado palestino, posiciones que generaron un «silencio incómodo» entre el público según algunos medios presentes.
Críticas al bipartidismo
Abascal dedicó una parte significativa de su discurso a atacar tanto al PSOE como al PP, anticipando un posible pacto entre ambas formaciones para «silenciar» a Vox. «En Europa vemos aliados contra los ganadores de las elecciones, también aquí en España vemos que están dispuestos a pactar con Satanás con tal de que no se escuchen las fuerzas patrióticas», declaró en referencia a acuerdos entre conservadores y socialistas para evitar que la ultraderecha participe en gobiernos.
El líder de Vox advirtió que «mientras continúe la alianza del Partido Popular y del Partido Socialista, cada vez tendremos menos seguridad, menos libertad y menos prosperidad» y acusó al PP de ser parte del mismo sistema que critican. «Se enfadan porque les llamemos derechita cobarde, pero nos quedamos cortos», señaló, sugiriendo que su formación representa la única alternativa real al bipartidismo tradicional.
El evento también sirvió para reafirmar el compromiso de Vox con el grupo Patriots en el Parlamento Europeo, del que Abascal es presidente. Los participantes destacaron la importancia de «estrechar lazos» con esta alianza, que incluye formaciones como el Reagrupamiento Nacional de Le Pen o Fidesz de Orbán, como plataforma para influir en las políticas europeas desde posiciones euroescépticas.
Mensaje de resistencia y victimización
Abascal cerró su intervención con un mensaje de resistencia que combinaba épica y victimización. «No nos matan por ser fascistas, nos llaman fascistas para matarnos», declaró, ganándose la ovación más cerrada de Vistalegre. El líder de Vox presentó a su movimiento como víctima de una persecución sistemática por parte de las élites progresistas, utilizando el asesinato de Charlie Kirk como ejemplo de esta supuesta estrategia.
El discurso culminó con promesas de resistencia total: «Aunque nos encierren, aunque nos maten, nada nos va a detener» y «Ni todo su odio ni todo su poder va a derrotar la voluntad de los patriotas». Estos mensajes, combinados con referencias constantes a conceptos militares y religiosos, buscaron presentar a Vox como un movimiento de resistencia frente a un sistema que consideran hostil.
El evento concluyó con el himno de España y Abascal abandonando el escenario entre vítores de sus seguidores. Europa Viva 25 marca así el inicio del curso político para Vox, que ha demostrado su capacidad de movilización pese a las ausencias de peso, y evidencia la escalada retórica de la formación en su competencia con el PP por el electorado de derechas. La cita ha servido para reafirmar las líneas estratégicas de la formación: inmigración, euroescepticismo y confrontación total con el Gobierno de Sánchez.