La ultraderecha española exporta políticas antigénero a América Latina y África

24 octobre 2025 - 12:13

Un estudio revela cómo organizaciones como el Opus Dei, Vox, HazteOír y CitizenGO actúan como nodo central en la difusión global de narrativas contra los derechos sexuales y reproductivos. La investigación analiza casos en Argentina, Chile, El Salvador, Guatemala y Kenia, donde estas entidades han establecido alianzas con élites locales. España se ha convertido en centro de gestión y país anfitrión del movimiento ultraconservador global.

Un estudio de la Associació de Drets Sexuals i Reproductius revela cómo la ultraderecha española exporta políticas y narrativas antigénero hacia América Latina y África. La investigación, titulada «De España al mundo: la proyección global de la ultraderecha española contra los derechos sexuales y reproductivos», analiza durante un año de trabajo los casos de Argentina, Guatemala, El Salvador, Chile y Kenia. El informe identifica cinco actores clave: el Opus Dei, las plataformas HazteOír y CitizenGO, la red transnacional Political Network for Values y el partido Vox. España actúa como nodo central que exporta estrategias, discursos y tácticas para frenar derechos sexuales y reproductivos.

Sonia Correa, coordinadora de la investigación, explica que el estudio examina la genealogía, el rol y los efectos de los actores de la ultraderecha española en seis países. La singularidad del trabajo reside en su carácter tricontinental, un enfoque novedoso según la investigadora. La ultraderecha española se está expandiendo por el continente africano, una dinámica en curso muy poco conocida señala Correa. Que lo haga en América Latina es natural en razón a las imbricaciones coloniales, pero que actores estén entrando en África es una cosa nueva y que es importante analizar. El equipo de investigación incluyó a académicos como Miquel Ramos, Giselle Leclercq, Tristán López, Jaime Barrientos y Alberto Romero de Urbiztondo.

Entre los principales hallazgos del estudio, Correa destaca la longevidad de estos fenómenos y su conexión genealógica con el franquismo en España, así como la transnacionalidad de los mismos. En general se tiene la impresión de que todo esto empezó hace diez años como una reacción reciente a la conquista de derechos, explica. Cuando miramos los seis casos del estudio es claro que esta historia no puede ser recontada de esta manera porque hay un telón de fondo de viejas fuerzas ultraconservadoras que se debe conocer. Siempre se pensó la ultraderecha como un fenómeno de fuerzas nacionalistas que defienden lo patrio, pero hay una transnacionalización de estos discursos que en España tiene una historia muy larga.

El Opus Dei empezó su trayectoria de expansión transnacional durante el franquismo, hace 50 años. Esta expansión fue financiada por el régimen franquista hacia Estados Unidos y América Latina. El Opus está presente en todos los países analizados desde los años 50, afirma Correa. En Kenia, desde 1948 cuando era una colonia británica. Esa presencia de largo plazo ha creado una base muy importante para explicar las dinámicas de las ofensivas antigénero de ahora. El estudio documenta cómo esta presencia histórica ha permitido construir redes de influencia sobre élites políticas, académicas y económicas que facilitan la implementación de políticas ultraconservadoras en la actualidad.

Laboratorios de políticas regresivas 

El Salvador incluyó la prohibición del aborto en su código penal en 1997, en una acción preventiva con intención de hacer de esto un modelo para otros países latinoamericanos. Esto ocurrió cuando el sacerdote del Opus Dei Fernando Sáenz Lacalle era arzobispo de San Salvador. Chile reintrodujo la prohibición del aborto en su código penal durante la dictadura de Pinochet en 1989. También en este país el Opus Dei tuvo influencia en este aspecto. El país centroamericano tiene una de las leyes más severas contra el aborto, donde el ataque a las políticas sociales está ligado con la acción persistente de la Iglesia Católica, Opus Dei y la influencia de la derecha española.

En Argentina, la camada más profunda del ultraconservadurismo tiene conexiones orgánicas con el nacionalismo católico de los tiempos franquistas, trasladados al país durante la dictadura militar. Los asesores de Perón estaban en España, relata Sonia Correa. En los años 70, cuando vuelven a Argentina, se llevan esas ideas. Figuras como Agustín Laje establecieron conexiones con Vox en España, expandiendo la influencia ultraconservadora y sentando las bases del ascenso de la ultraderecha en el país, a pesar de la legalización del aborto en 2020. HazteOír llegó a Argentina en 2010, durante el debate sobre matrimonio homosexual. Tres años después desembarcó CitizenGO, reforzando el campo conservador mediante alianzas con grupos locales.

El año 2018, cuando Argentina debatió la ley del aborto, fue un momento catalizador que sentó las bases para el surgimiento de la ultraderecha local. HazteOír insistió en elevar a nivel internacional a perfiles como el politólogo Agustín Laje, quien en una gira por España de la mano de Ignacio Arsuaga conoció a Santiago Abascal. Laje después estudiaría en la Universidad de Navarra, del Opus Dei. Con la llegada de Javier Milei a la Presidencia en 2023, las políticas antigénero se consolidaron. El mandatario eliminó el Ministerio de Mujeres, recortó proyectos educativos y de prevención sexual, limitó derechos de personas LGTBI y colocó militantes ultracatólicos en cargos clave. Buenos Aires se ha convertido en centro de la ultraderecha en Latinoamérica.

En Chile, tras un ciclo de avances legislativos y el estallido social de 2019, la investigación identifica una restauración conservadora explotada particularmente por José Antonio Kast, abanderado del legado de Augusto Pinochet. Kast, candidato a las elecciones de noviembre, encarna una reinterpretación de ese legado con discursos contra la inmigración y la agenda de género. Participa en la Political Network for Values desde 2015 y fue presidente de la red transnacional durante dos años y medio. Su acción política combina oposición al aborto, defensa de la familia tradicional y coordinación con la ultraderecha global, incluyendo alianzas con Vox. Mientras Vox no ha conseguido crecer más allá de su público fiel, Kast busca llegar a la Presidencia con el apoyo de una mayoría más amplia.

Guatemala se ha convertido en un laboratorio de políticas antigénero, donde actores internacionales han probado estrategias que luego se exportan a otros lugares. Los grupos internacionales se conectan con élites locales vinculadas a la corrupción, que logran transformar ideología en políticas públicas y proyectos de Estado. El Opus Dei y organizaciones como La Familia Importa influyen en espacios multilaterales con lenguaje técnico, promoviendo agendas antigénero. En todos estos casos, CitizenGO y HazteOír han participado activamente en campañas contra la legalización del aborto, la educación sexual y los derechos LGTBI, utilizando recogidas de firmas y presión mediática como tácticas principales.

Expansión hacia África y estrategias globales 

La presencia del Opus Dei en Kenia data desde la época colonial, concretamente desde 1948 cuando era una colonia británica. El actual presidente William Ruto mantiene exenciones fiscales y apoyo político a la Iglesia, lo que permite que doctrinas religiosas influyan sobre derechos, especialmente de los sectores más pobres. La infraestructura y economía desarrolladas del país, con telecomunicaciones robustas, facilitan campañas digitales como las de CitizenGO, que desembarcó en el país en 2018 con acciones contra el aborto, la identidad de género, orientación y educación sexuales. CitizenGO utiliza Kenia como centro de operaciones en el continente africano desde entonces.

Junto al Foro de Profesionales Cristianos de Kenia, cuyo director es miembro del Opus Dei, CitizenGO contribuyó al cierre temporal en el país de la ONG de derechos sexuales y reproductivos Marie Stopes. La investigación considera a Kenia un nodo clave que demuestra la ambición geopolítica ultraderechista en plena expansión. La extrema derecha española aprovecha las hondas raíces que el Opus Dei echó en el país incluso antes de su independencia. Este caso demuestra que la ofensiva antigénero no se limita a territorios con vínculos históricos con España, sino que busca expandirse por nuevos continentes, adaptando sus estrategias a contextos locales específicos.

Con el tiempo, España se ha convertido en uno de los centros de origen y gestión de algunos de los grupos que lideran esta ofensiva global. HazteOír y su filial internacional CitizenGO, la Red Política de Valores, Vox y el Opus Dei conforman una red que no solo impacta de forma interna sino que actúa como puente entre Europa y América Latina. El estudio explica que España se ha posicionado como país anfitrión del movimiento global de ultraderecha, como demuestran la cumbre de la Political Network for Values celebrada en el Senado en diciembre pasado o la organizada en Madrid por los Patriotas europeos, con presencia de Santiago Abascal, Viktor Orbán y Marine Le Pen.

HazteOír y CitizenGO, señalados en algunas investigaciones por su cercanía con la sociedad secreta El Yunque, actúan como motores de movilización y agitación, con campañas de presión o recogidas de firmas. La ofensiva antigénero no es solo una reacción, sino un proyecto de poder a largo plazo concluye el estudio. La sinergia entre actores religiosos, políticos y culturales ha sido decisiva para el crecimiento de la extrema derecha. El legado del franquismo, la alianza con el integrismo católico y la emergencia de Vox han sido determinantes en este proceso. Las campañas antigénero en España muestran una estrategia de desgaste cultural sostenida: judicialización, acoso en las calles, propaganda masiva e internacionalización.

Diana Cardona, de la Associació de Drets Sexuals i Reproductius, explica que el estudio se inserta dentro de la línea de investigación de generación de evidencia científica. La asociación trabaja directamente desde el ámbito comunitario con jóvenes y mujeres para defender sus derechos sexuales y reproductivos. Queríamos investigar a las organizaciones que están atacando estos derechos actualmente en el Estado español, para saber quiénes son y cómo lo hacen, describe Cardona. Se decidió ampliar la investigación para ver la afectación en otros territorios, teniendo siempre como objetivo conocer al enemigo para poder luchar contra él. El informe incluye recomendaciones para pasar a la acción contra estas ofensivas regresivas.

Entre las recomendaciones destacan la necesidad del reconocimiento institucional de las activistas y colectivos que defienden los derechos sexuales y reproductivos. Validar públicamente su tarea implica visibilizar luchas que han abierto camino hacia marcos legales más inclusivos. También se lanzan mensajes a los gobiernos actuales como adoptar políticas públicas basadas en datos surgidos de investigaciones feministas, consolidar estructuras institucionales de igualdad e impulsar leyes contra la discriminación y la violencia de género. El informe propone documentar, visibilizar y denunciar formalmente los ataques, estrategias y consecuencias de las agendas de los grupos antigénero. Otra recomendación fundamental es el bloqueo de fondos públicos destinados a grupos antigénero y la construcción de narrativas feministas pedagógicas potentes.

A pesar del panorama preocupante, el informe evidencia que la resistencia es posible. Movimientos feministas, LGTBIQ y de derechos humanos han logrado frenar retrocesos mediante movilizaciones masivas y victorias judiciales en países como México y Colombia. La acción de la ultraderecha española en estos temas sigue una trayectoria que va del franquismo a las guerras culturales actuales, y son ofensivas permanentes y persistentes en torno a derechos como el aborto, concluye Correa. El estudio está disponible en catalán, castellano e inglés y puede descargarse gratuitamente, con el objetivo de que sirva como herramienta para activistas, académicos y responsables políticos que trabajan en la defensa de los derechos humanos.

 

 

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