La reciente ola de calor, la más extrema de la historia de España

28 août 2025 - 09:36

La Agencia Estatal de Meteorología confirma que el episodio de agosto alcanzó una anomalía térmica de 4,6 grados, superando el registro de julio de 2022. Los primeros veinte días del mes constituyeron el período más cálido de la serie histórica, mientras que entre el 8 y 17 de agosto se registraron los diez días consecutivos más calurosos desde 1950. El fenómeno de dieciséis días de duración coincidió con la oleada de incendios forestales que arrasó múltiples provincias españolas durante las últimas dos semanas.

La ola de calor que azotó España durante la primera quincena de agosto se ha convertido oficialmente en la más intensa registrada desde que existen datos meteorológicos. La Agencia Estatal de Meteorología ha confirmado que este episodio alcanzó una anomalía térmica de 4,6 grados por encima de los valores habituales, superando el récord que ostentaba la ola de julio de 2022, que registró 4,5 grados de anomalía. Los datos provisionales publicados por AEMET evidencian que España ha vivido un fenómeno meteorológico sin precedentes que ha coincidido con la devastadora oleada de incendios forestales de las últimas semanas.

El episodio de calor extremo se prolongó durante dieciséis días consecutivos, estableciendo múltiples récords históricos que ilustran la excepcionalidad del fenómeno. Los primeros veinte días de agosto constituyeron el período más cálido en el conjunto de España desde 1961, mientras que el tramo comprendido entre el 8 y 17 de agosto fue la secuencia de diez días consecutivos más calurosa registrada desde 1950. Esta persistencia del calor extremo ha tenido consecuencias directas sobre la salud de las personas vulnerables y ha incrementado exponencialmente el peligro de incendios forestales en todo el territorio nacional.

La magnitud excepcional de esta ola de calor queda reflejada en el análisis histórico realizado por AEMET. De los veinte períodos más cálidos registrados en España, cinco corresponden a la reciente ola de calor y quince se han vivido desde 2022, evidenciando la aceleración del proceso de calentamiento que experimenta el país. Olas de calor previas con anomalías superiores a cuatro grados se han producido en agosto de 2021 con 4,1 grados, y en agosto de 2023 y 1987 con cuatro grados, al igual que otra registrada a finales de junio de 2019, pero ninguna había alcanzado la intensidad del episodio de agosto de 2025.

Los meteorólogos atribuyen esta situación extrema a la configuración atmosférica excepcionalmente persistente que se estableció sobre la Península Ibérica. Una dorsal anticiclónica muy potente se mantuvo inmóvil durante semanas sobre el territorio español y gran parte del Mediterráneo occidental, favoreciendo la persistencia de una masa de aire cálido y seco. Esta inmovilidad del patrón atmosférico, junto con la elevada insolación, mantuvo los termómetros disparados durante días consecutivos, generando las condiciones ideales para el desarrollo de los múltiples focos de incendios que han calcinado más de 115.000 hectáreas.

Una anomalía sin precedentes históricos 

Con los datos observados y las predicciones hasta el final de agosto, AEMET prevé que este mes se sitúe entre uno de los cuatro más cálidos de la serie histórica. La tendencia resulta alarmante: cuatro de los cinco agostos más cálidos registrados han sido los cuatro últimos años, mientras que el quinto corresponde al histórico verano de 2003. El análisis del comportamiento térmico del verano de 2025 revela un patrón irregular caracterizado por un largo período con temperaturas superiores a las normales en junio y principios de julio, seguido de un tramo final de julio más frío de lo habitual, para culminar con la ola de calor más intensa de la historia española.

La agencia meteorológica ha finalizado oficialmente este episodio de calor extremo, aunque advierte que las condiciones seguirán siendo adversas en los próximos días. Desde la conclusión de la ola de calor el pasado día 18, España experimenta un período de temperaturas inferiores a las normales para la época, aunque se espera un nuevo ascenso térmico antes de finalizar agosto. Esta alternancia entre episodios de calor extremo y descensos bruscos de temperatura refleja la inestabilidad climática creciente que caracteriza el nuevo escenario meteorológico español.

Las proyecciones climáticas confirman la gravedad de la situación: los veranos habituales a mediados del siglo XXI en la región mediterránea podrían ser dos grados más cálidos que los del período 1981-2020. Los veranos de 2022 y 2025 ya están alcanzando ese nivel proyectado para mediados de siglo, lo que demuestra que el cambio climático se está acelerando más rápidamente de lo previsto. El hecho de que cuatro de las cinco olas de calor más intensas hayan ocurrido desde 2019 confirma que España ha entrado en una nueva fase climática que requiere medidas urgentes de adaptación y mitigación para hacer frente a estos fenómenos extremos cada vez más frecuentes e intensos.

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