La ONU protesta formalmente ante Israel por el ataque contra cascos azules españoles en Líbano

15 janvier 2026 - 15:06

El secretario general adjunto del Departamento de Operaciones de Paz de Naciones Unidas, Jean-Pierre Lacroix, condenó el fuego de carros de combate israelíes contra una patrulla española de la FINUL el pasado lunes. La ministra de Defensa Margarita Robles reveló que Lacroix presentó una queja formal ante el Ejército israelí en nombre de la ONU y España. Se trata del octavo ataque contra fuerzas de paz en lo que va de 2025, pese al alto el fuego vigente desde noviembre.

 El secretario general adjunto del Departamento de Operaciones de Paz de Naciones Unidas, Jean-Pierre Lacroix, condenó formalmente y expresó su protesta ante Israel por el ataque del Ejército del Estado hebreo contra una patrulla española de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano. La ministra de Defensa española, Margarita Robles, detalló este jueves que habló personalmente con Lacroix para quejarse por el incidente, al margen de la condena ya emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Robles informó que Lacroix le comunicó que había condenado el ataque en una reunión celebrada el día siguiente del incidente y que presentaría «una queja total y absoluta en nombre de la ONU y España» ante las autoridades militares israelíes.

El incidente se produjo el lunes 13 de enero alrededor de las cuatro y media de la tarde, cuando tres carros de combate israelíes penetraron en territorio libanés y tomaron posición al norte de la zona de amortiguación, dentro del área de responsabilidad del Batallón Español de la Brigada Este de la FINUL, bajo el mando del general Antonio Bernal Martín. La zona de amortiguación es un área de seguridad establecida en torno a las posiciones que las Fuerzas de Defensa de Israel mantienen en territorio libanés, cuya violación constituye un incumplimiento de los acuerdos de alto el fuego.

Siguiendo el protocolo establecido, una patrulla española se desplazó a la zona para monitorizar la situación, dado que los tanques israelíes se encontraban fuera de la zona de seguridad preestablecida. Los efectivos españoles se comunicaron por radio con sus contrapartes israelíes para advertirles del traspaso de la zona segura y exhortarlos a abandonarla. La respuesta fue inesperada y peligrosa: los carros de combate israelíes efectuaron tres disparos con sus cañones principales. Los proyectiles impactaron a distancias de 150 y 380 metros de la posición de los soldados españoles, según confirmó el Estado Mayor de la Defensa.

Los cascos azules se repliegan bajo seguimiento láser

Ante la gravedad del ataque, la patrulla española recibió la orden de replegarse hacia una zona segura. Durante la maniobra de retirada, los efectivos denunciaron que fueron rastreados de forma constante mediante un láser proveniente de los tanques israelíes, una práctica que en terminología militar indica la designación de objetivos. Los carros de combate israelíes permanecieron en la zona durante aproximadamente una hora más antes de retirarse hacia su base de retaguardia. La unidad de reconocimiento española regresó sin novedad a la base Miguel de Cervantes en Marjayoun, sin que se registraran heridos entre el personal ni daños materiales en el equipo.

El Ministerio de Defensa español calificó el suceso como un «inaceptable ataque» y manifestó su rechazo en términos contundentes. El departamento que dirige Margarita Robles señaló que las fuerzas de la FINUL, entre las que se encuentran militares españoles, están contribuyendo a la paz y estabilidad en el sur de Líbano «siempre en coordinación tanto con las Fuerzas Armadas Libanesas como con las israelíes». El comunicado subrayó que cualquier acción hostil contra los cascos azules «representa una seria violación de la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas 1701, además de poner en peligro su seguridad».

La Resolución 1701, adoptada en 2006 tras el conflicto entre Israel y Hezbolá, establece las condiciones del alto el fuego y regula la presencia de fuerzas internacionales en la zona. El mandato de la FINUL incluye el monitoreo del cese de hostilidades, el apoyo a las Fuerzas Armadas Libanesas y la facilitación de asistencia humanitaria. Actualmente hay unos 11.000 militares de Naciones Unidas desplegados en el sur de Líbano, de los cuales aproximadamente 700 son españoles integrados en el contingente que opera en el sector oriental de la misión.

Una pauta sistemática de agresiones contra la ONU

La misión de la ONU en Líbano denunció que este tipo de ataques contra efectivos de mantenimiento de la paz identificados y que realizan labores amparadas por la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad «se están convirtiendo en una perturbadora costumbre». La FINUL ha registrado al menos ocho ataques contra sus efectivos durante 2025, todos ellos ocurridos cuando ya estaba en vigor el alto el fuego pactado en noviembre de 2024, que preveía la retirada tanto de Israel como del partido-milicia chií Hezbolá del sur de Líbano. Los incidentes han afectado a contingentes de diferentes nacionalidades, incluyendo patrullas francesas e irlandesas en zonas de alta tensión.

La FINUL destacó en un comunicado que había informado previamente a Israel sobre las actividades previstas de sus militares en esa zona, «conforme a la práctica habitual para las patrullas en zonas sensibles cercanas a la Línea Azul», la frontera de facto entre Líbano e Israel. Esta circunstancia agrava la responsabilidad israelí, ya que el Ejército hebreo tenía conocimiento de la presencia de cascos azules en el área antes de abrir fuego. La coordinación previa entre la FINUL y las fuerzas israelíes es un mecanismo establecido precisamente para prevenir este tipo de incidentes.

El Ejército israelí emitió un comunicado en el que afirmó que no identificó tropas de la FINUL durante el ataque, cuyo objetivo declarado era «una infraestructura terrorista» de Hezbolá. Las Fuerzas de Defensa de Israel reconocieron que «varios minutos después de los disparos, la FINUL solicitó que se detuviera el fuego en la zona, alegando que el fuego se produjo junto a sus fuerzas que operaban allí». El comunicado matizó que las operaciones israelíes tienen como objetivo «desmantelar la infraestructura terrorista de Hezbolá y no contra las fuerzas de la ONU», aunque evitó explicar cómo no detectaron la presencia de una patrulla previamente notificada.

La escalada de incidentes contra la FINUL se produce en un contexto de violaciones sistemáticas del alto el fuego por parte de Israel, que mantiene incursiones en territorio libanés y bombardeos esporádicos alegando la persecución de objetivos de Hezbolá. El acuerdo de noviembre de 2025 establecía la retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur de Líbano y el despliegue del Ejército libanés en la zona fronteriza, bajo supervisión de la FINUL. Sin embargo, el incumplimiento de estos compromisos mantiene la región en un estado de tensión permanente que pone en riesgo la seguridad de los cascos azules desplegados para garantizar la estabilidad.

 

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