La inflación española se eleva al 2,7% en julio impulsada por el precio de la electricidad

18 août 2025 - 11:20

El repunte de cuatro décimas respecto a junio sitúa el IPC por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo por segundo mes consecutivo. El aumento se concentra en el sector de la vivienda, donde los precios de la electricidad se dispararon 2,5 puntos hasta el 6,7% anual debido a un efecto base comparativo con la bajada registrada en julio de 2024. Los carburantes también contribuyen al encarecimiento, mientras la inflación subyacente se mantiene contenida en el 2,3%, evidenciando que las presiones inflacionarias estructurales permanecen controladas pese al incremento estacional.

La economía española cierra julio con un repunte inflacionario que sitúa el Índice de Precios de Consumo (IPC) en el 2,7% interanual, cuatro décimas por encima del 2,3% registrado en junio. Los datos definitivos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman las estimaciones adelantadas y evidencian que España supera por segundo mes consecutivo el objetivo de estabilidad de precios del 2% fijado por el Banco Central Europeo.

El incremento responde principalmente a factores estacionales concentrados en el sector energético. El grupo de vivienda experimenta la mayor presión alcista, con una tasa anual del 6,7% que representa un salto de 2,5 puntos respecto al mes anterior. Esta escalada se explica por el encarecimiento de la electricidad, que contrasta con la notable reducción de precios registrada en julio de 2024, cuando las tarifas eléctricas tocaron mínimos históricos.

El denominado “efecto base” constituye el factor determinante de esta evolución. En julio de 2024, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista español se situó en torno a los 72,3 euros por megavatio hora, mientras que durante julio de 2025 ha oscilado entre máximos de 170,24 euros/MWh y mínimos de 88,35 euros/MWh. Esta comparación interanual arroja incrementos superiores al 30% que se trasladan directamente a las facturas de los consumidores.

Carburantes y turismo suman presión estacional

El sector del transporte constituye el segundo motor inflacionario del mes. Su tasa anual pasa del -0,8% de junio al 0,2% de julio, un incremento de un punto completo que se atribuye fundamentalmente al encarecimiento de carburantes y lubricantes para vehículos personales. Los precios de la gasolina y el diésel han registrado subidas mensuales de entre el 2% y el 4%, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica.

La llegada del período vacacional también genera presiones específicas en determinados sectores. El grupo de ocio y cultura experimenta un avance del 1,7% mensual debido al encarecimiento de los paquetes turísticos, coincidiendo con la alta demanda característica de la temporada estival. Este fenómeno estacional contribuye con 0,142 puntos al incremento del IPC general, reflejando la influencia del turismo interno en la dinámica de precios.

El transporte aéreo de pasajeros registra igualmente incrementos significativos tras la estabilidad mostrada en el mismo período del año anterior. Estas subidas, combinadas con el encarecimiento del transporte combinado de pasajeros, evidencian cómo la movilidad vacacional incrementa la demanda y presiona al alza sobre las tarifas.

Disparidades territoriales y entre productos

La evolución inflacionaria presenta notables diferencias geográficas que reflejan las particularidades económicas regionales. Las Islas Baleares encabezan el ranking inflacionario con una tasa del 3,5%, seguidas por la Comunidad Valenciana con cifras también elevadas. En el extremo opuesto, la Región de Murcia registra la inflación más contenida del país con un 2,0%.

El análisis por productos específicos revela contrastes significativos en la evolución de precios. Las mayores bajadas se concentran en el sector textil, con descensos del 12,7% en prendas infantiles y del 11% en ropa femenina, aprovechando las rebajas de temporada. Por el contrario, los productos alimentarios muestran tensiones alcistas, con incrementos del 1,9% en legumbres y hortalizas frescas y del 1,6% en café, cacao e infusiones.

Una excepción destacable en el sector alimentario es la evolución del aceite de oliva, que acumula un descenso del 50% desde el pico alcanzado en abril de 2024. Esta corrección sitúa los precios al nivel de 2022 y refleja la normalización de los mercados tras la crisis de oferta que disparó las cotizaciones del producto estrella de la dieta mediterránea.

Inflación subyacente bajo control

La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos no elaborados y productos energéticos, registra un incremento moderado de una décima hasta el 2,3%. Esta estabilidad relativa sugiere que las presiones inflacionarias estructurales permanecen contenidas y que el repunte del IPC general responde principalmente a factores estacionales y comparativos.

La contención de la inflación subyacente constituye un elemento positivo para las perspectivas económicas, ya que indica que los mecanismos de formación de precios en sectores clave como servicios y bienes industriales no energéticos mantienen un comportamiento relativamente estable. Esta evolución diferenciada refuerza la tesis oficial de que el repunte actual tiene carácter temporal.

En términos mensuales, el IPC experimenta una variación negativa del 0,1%, la primera desde septiembre de 2024. Esta ligera deflación mensual contrasta con las siete décimas de incremento registradas en junio y sugiere que las presiones estacionales del verano podrían estar alcanzando su punto máximo.

España mantiene una posición relativamente favorable en el contexto europeo, con una inflación del 2,7% que se sitúa por debajo de economías como Alemania o Francia. Esta situación refuerza el papel de la economía española como motor de crecimiento de la eurozona, aunque plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta tendencia.

El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa defiende que la evolución inflacionaria «es compatible con un fuerte dinamismo de la economía española» y subraya que «la estabilidad de los precios, el récord en creación de puestos de trabajo y las subidas de los salarios están permitiendo a las familias recuperar de forma progresiva su poder adquisitivo».

Sin embargo, analistas del sector advierten que el mantenimiento de tasas superiores al 2% durante varios trimestres consecutivos podría influir en las decisiones de política monetaria del Banco Central Europeo. La fundación Funcas ya ha elevado sus previsiones de inflación media para 2025 hasta el 2,6%, dos décimas por encima de las estimaciones previas.

Las perspectivas para los próximos meses dependerán de la evolución de los mercados energéticos internacionales, especialmente ante las tensiones geopolíticas en Oriente Medio que afectan a los precios del petróleo. La normalización progresiva del consumo eléctrico tras el período estival y la moderación esperada en el sector turístico podrían favorecer una corrección a la baja en los próximos datos del IPC, aunque la incertidumbre internacional mantiene abiertos escenarios de volatilidad.

 

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