La batalla por los accionistas entre ambas entidades impulsa la bolsa española hacia uno de sus mejores años en retribución a inversores. Los accionistas recibirán cerca de 40.000 millones de euros en dividendos hasta diciembre si se cumplen las previsiones, marcando un récord que consolida al mercado español como uno de los más generosos de Europa. BBVA ha anunciado el mayor dividendo a cuenta de su historia con 32 céntimos por acción, mientras Sabadell responde con recompras y pagos extraordinarios para retener a sus inversores.
La bolsa española se prepara para cerrar dos mil veinticinco como uno de los años más generosos en dividendos de su historia. Los inversores recibirán aproximadamente cuarenta mil millones de euros en retribución si finalmente se cumplen los abonos previstos hasta el mes de diciembre. La guerra entre BBVA y Sabadell por el control accionarial ha desatado una escalada sin precedentes en la remuneración al accionista. Ambas entidades compiten por ofrecer las condiciones más atractivas en un contexto marcado por la oferta pública de adquisición que BBVA lanzó sobre Sabadell. El banco presidido por Carlos Torres Vila ha anunciado el mayor dividendo a cuenta de su historia, fijado en treinta y dos céntimos por acción, que será abonado el siete de noviembre. La catalana responde con un plan que incluye seis mil trescientos millones en tres años entre dividendos y recompras de acciones.
El permiso de residencia por arraigo ha pasado de ser una vía excepcional para convertirse en un mecanismo estructural de entrada en España. El Gobierno modificó en dos mil veinticuatro el Reglamento de Extranjería, reduciendo el tiempo de residencia necesario de tres a dos años y flexibilizando requisitos que permiten trabajar desde el principio. Para Capital Group, que ha analizado los factores que han colocado a España como el país europeo donde más crecen estos pagos junto a Dinamarca, la revalorización del treinta y tres por ciento de prima sobre el cierre de la bolsa el viernes anterior al anuncio de la operación refleja el momento excepcional del sector bancario español. Por un lado, el dividendo de Aena, que en abril abonó veintiséis céntimos más que en el ejercicio anterior, alcanzó los setenta céntimos, gracias a unos positivos resultados que permitieron una buena marcha del turismo en España.
BBVA ha entrado de lleno en el pulso. El sector bancario ha terminado esta lluvia de dinero encabezando el reparto con cerca de mil novecientos millones. Todo ello porque el periodo del plan termina justo antes de que se conozca el resultado de la operación, programada para estar completada en dos mil veintiséis. Según un estudio de Capital Group, han sido los factores que han colocado a España como el país europeo donde más crecen estos pagos, junto a Dinamarca. Por un lado, el dividendo de Aena, que en abril abonó veintiséis céntimos más que el ejercicio anterior, alcanzó setenta céntimos de euro, gracias a unos positivos resultados que permitieron una buena marcha del turismo en España. El banco vasco anunció recientemente un dividendo de once céntimos y medio por acción para el trece de noviembre, lo que significa un pago total para el año de veinte céntimos y medio.
Santander y Repsol se suman al reparto
La política de remuneración del banco se ha consolidado como referencia del sector. Desde dos mil veintiuno hasta la actualidad, BBVA habrá distribuido cerca de quince mil millones de euros entre dividendos y recompras de acciones. El retorno total al accionista de BBVA se ha incrementado un cuatrocientos diez por ciento desde enero de dos mil diecinueve, superando ampliamente la media de la banca europea con un incremento del doscientos treinta y uno por ciento y de la banca española con un incremento del doscientos veintitrés por ciento. El anuncio del dividendo a cuenta más alto de BBVA coincide con la recta final de la operación sobre Sabadell. Los accionistas de Sabadell que hayan acudido al canje también recibirán este dividendo, dado que el pago se producirá tras la liquidación de la oferta pública de adquisición.
Banco Santander anunció un dividendo de once céntimos y medio por acción para el trece de noviembre, lo que supone un pago total para el año de veinte céntimos y medio. La entidad presidida por Ana Botín destaca porque es el único banco español que el grueso de analistas recomienda comprar actualmente. Después de volar en bolsa casi un cien por cien este año, la entidad cotiza en máximos no vistos desde dos mil diez. En su programa de recompra, la gran pregunta es si la banca tendrá capacidad de sostener este ritmo de mejora de la retribución en los próximos trimestres. El Banco Central Europeo ha iniciado el camino de bajadas de tipos que impacta en los márgenes bancarios, aunque la solidez de resultados sugiere que las entidades mantienen colchones suficientes para continuar remunerando generosamente.
Repsol también participa con fuerza en esta fiesta del dividendo. La energética cuenta con un balance sólido y un proyecto de crecimiento que le permite mantener una política estable de retribución. La compañía es percibida por el mercado como uno de los valores más atractivos por dividendo del índice selectivo español. En el caso de Naturgy, su capacidad para generar flujos de caja recurrentes incluso en contextos de recesión la convierte en una opción defensiva para inversores que buscan rentabilidad por dividendo elevada y estabilidad. El sector eléctrico, por su parte, sufre las restricciones regulatorias que limitan su capacidad para distribuir retribuciones más agresivas, aunque empresas como Iberdrola mantienen políticas predecibles que el mercado valora positivamente.
Auge histórico de dividendos
El auge de los dividendos en España coincide con un contexto europeo donde los inversores buscan rentabilidades predecibles ante la incertidumbre macroeconómica. El analista de mercados Mario González, socio director de Capital Group en Iberia, subraya que la capacidad española para generar flujos recurrentes incluso en entornos de recesión convierte al mercado en una opción defensiva. Empresas como Naturgy, Repsol o Enagás ofrecen rentabilidades que rondan o superan el cinco por ciento en términos de retribución anual, cifras que resultan especialmente atractivas cuando los mercados europeos muestran volatilidad y los bonos ofrecen rentabilidades reales modestas. El consenso de analistas apunta que si bien 2026 puede mantenerse sin grandes cambios en su política de remuneración, los próximos trimestres serán clave para evaluar la sostenibilidad del modelo.
Más allá de la banca, los dividendos bursátiles en España se apoyan en operadores que no suelen fallar. El sector asegurador, con Mapfre como referencia, mantiene su compromiso de distribuir pagos dos veces al año. La aseguradora prevé abonar siete céntimos en noviembre como dividendo a cuenta, mejorando un siete por ciento respecto al mismo pago de dos mil veinticuatro y ofreciendo una rentabilidad del uno con ocho por ciento. Inditex confirmó que el tres de noviembre repartirá ochenta y cuatro céntimos por acción, completando un pago total de uno con sesenta y ocho euros por acción para el ejercicio. Aunque el gigante textil se ha quedado rezagado en un año formidable para la renta variable española, mantiene su posición como una de las empresas más solventes del índice en política de retribución al accionista.
El debate sobre la sostenibilidad de estos niveles de reparto cobra fuerza entre los expertos. Javier Cabrera, analista de mercados, considera que algunas compañías enfrentan un escenario complicado. La banca española tiene un balance sólido y un proyecto de crecimiento que le permite por ahora mantener este ritmo, pero señala que el problema viene con la situación del regulador, que podría imponer restricciones si considera que la distribución pone en riesgo la estabilidad financiera del sistema. Por ahora, el Banco Central Europeo mantiene las referencias actuales, y se espera que durante los próximos años las entidades sigan contando con margen para incrementar pagos, aunque a un ritmo más moderado que el observado en dos mil veinticuatro y dos mil veinticinco. La guerra entre BBVA y Sabadell, catalizador de este año histórico, marca un antes y después en la estrategia de retribución al accionista del sector bancario español.