Una delegación del gobierno africano inventaría piezas culturales en cinco museos de Barcelona y Madrid, documentando más de 1.600 objetos hasta ahora. Solo el Museo Etnològic de Barcelona alberga 2.204 bienes guineanos obtenidos entre 1778 y 1968, cuando el país fue colonia de Madrid. El proceso abre el debate sobre restitución, reparación y memoria histórica en un contexto donde España carece de legislación específica para la devolución de patrimonio expoliado.
La llegada de una comitiva oficial de Guinea Ecuatorial a Barcelona y Madrid ha colocado en el centro del debate una cuestión incómoda que las instituciones culturales han preferido mantener en segundo plano: los miles de objetos africanos en museos españoles que fueron obtenidos durante el período colonial mediante a través de prácticas que hoy son reconocidas como “expolio sistemático”. Durante la última semana, delegados del gobierno ecuatoguineano han visitado cinco instituciones museísticas con el objetivo de documentar la totalidad de bienes culturales almacenados, examinar las condiciones en que fueron adquiridos y plantear formalmente su eventual repatriación y reparación. El inventario preliminar arroja cifras contundentes: solo en cuatro instituciones catalanas se han registrado aproximadamente 1.600 piezas, mientras el Museo Etnològic de Barcelona conserva 2.204 objetos guineanos.
Las piezas identificadas constituyen un catálogo de la vida material, espiritual y artística del pueblo guineano anterior a la independencia. Colmillos de elefante trabajados con delicadeza, máscaras ceremoniales que representan espíritus ancestrales, esqueletos humanos extraídos de cementerios tradicionales, joyas fabricadas con técnicas centenarias, sombreros de plumas que identificaban jerarquías sociales, instrumentos musicales vinculados a rituales religiosos y expediciones científicas que operaron como coartada del saqueo sistemático. Los objetos fueron obtenidos por coleccionistas privados, misioneros católicos que operaban bajo el paraguas colonial y la Comisión Científica que España desplegó en sus territorios africanos para legitimar académicamente el dominio imperial. Guinea Ecuatorial fue colonia española entre 1778 y el 12 de octubre de 1968, cuando alcanzó la independencia tras 190 años de dominación extranjera.
El proyecto «Museums and Collections of Catalonia in the Face of Coloniality», desarrollado por investigadores de la Universidad de Barcelona, ha sido determinante para documentar esta realidad. Los académicos Andrés Antebi y Pablo González entregaron al Consejo de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Guinea Ecuatorial un informe detallado sobre los objetos culturales extraídos durante el período colonial, incluyendo fotografías y el listado completo de piezas pertenecientes a la colección del General Núñez de Prado, actualmente bajo custodia del Museu de les Cultures del Món y el Museo Etnológico de Barcelona. El documento pretende facilitar el inicio de un diálogo que permita analizar las circunstancias de adquisición y explorar procesos de restitución. La iniciativa forma parte del programa Africans Museus, financiado por la Agencia Catalana de Cooperación para el Desarrollo.
La delegación guineana ha visitado el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, donde se conservan bienes culturales clasificados como «rituales o artesanales», el Museu Etnològic i de Cultures del Món que alberga la mayor colección con 2.204 objetos, el Instituto de Cultura de Barcelona que resguarda expediciones científicas del siglo XIX, el Museo Nacional Antropológico de Madrid y el Museo de América. Las autoridades ecuatoguineanas han enfatizado que el objetivo no consiste únicamente en recuperar objetos materiales, sino en conocer qué es lo que se llevaron durante la colonia. «Nuestro objetivo no es otro que querer conocer qué es lo que se trajeron aquí durante la colonia», afirmó el responsable del Departamento Cultural de Guinea Ecuatorial, según reportó La Vanguardia. La frase sintetiza una estrategia que prioriza el conocimiento exhaustivo del patrimonio disperso antes de formalizar reclamaciones jurídicas concretas.
El debate español sobre descolonización museística
El caso guineano se inscribe en un movimiento global que interpela a los museos europeos sobre su papel histórico como depositarios de patrimonio obtenido mediante violencia colonial. Francia ha devuelto piezas a Benín y Senegal. Alemania restituyó los Bronces de Benín a Nigeria. El Museo Británico enfrenta presión internacional para devolver los Mármoles del Partenón a Grecia y objetos saqueados en África y Asia. Sin embargo, España permanece rezagada en este proceso. El país carece de legislación específica que regule la restitución de bienes culturales obtenidos en contextos coloniales, situación que genera ambigüedad jurídica y facilita la resistencia institucional de museos que defienden la permanencia de las piezas alegando su valor educativo y patrimonial universal.
El ministro de Cultura Ernest Urtasun anunció en 2024 la intención del gobierno de «revisar las colecciones» de los museos nacionales para «superar su marco colonial», pero la iniciativa no ha materializado cambios sustanciales. El anterior ministro Miquel Iceta formuló retóricamente en 2022 la pregunta «¿cómo se descoloniza un museo?» sin ofrecer respuestas concretas, limitándose a proponer que los museos presenten «una versión plural y diversa» del encuentro entre culturas. Esta posición evasiva contrasta con la urgencia que movimientos ciudadanos y académicos reclaman. Elvira Dyangani Ose, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, sostiene que los museos fueron vehículos del aparato colonial y que «el censo, los mapas y los museos se crearon para limitar el territorio y la cultura, tanto material como simbólica, del otro».
La reticencia oficial española contrasta con el activismo de sectores especializados. Fernando Saez, director del Museo Nacional de Antropología, subrayó que la delegación guineana cumplió rigurosamente con protocolos establecidos, pero enfatizó que su museo «no puede tener ningún aire minimalista ni retórico». El Museo de Ciencias Naturales de Barcelona iniciará colaboraciones de investigación con homólogos guineanos para tender puentes de conocimiento. Estos esfuerzos institucionales coexisten con una realidad más compleja: muchos museos han retirado de exposición pública los restos humanos procedentes de antiguas colonias, almacenándolos discretamente, pero sin avanzar hacia procesos formales de restitución. La «Carta de compromiso sobre el tratamiento ético de restos humanos» adoptada por 16 museos estatales españoles prohíbe su exhibición salvo casos excepcionales, reconociendo que deben tratarse «con respeto y dignidad».
El responsable del Ayuntamiento de Barcelona, Javier Marré, puntualizó que «tenemos una enorme responsabilidad hacia ese tipo de demandas, pero de cada uno hay que seguir el hilo legal y conocer en qué condiciones llegó aquí cada pieza». Esta posición refleja el dilema jurídico y ético que enfrentan las instituciones: mientras algunos objetos fueron adquiridos mediante transacciones comerciales cuestionables pero formalmente legales bajo marcos coloniales, otros constituyen expolio directo documentado. Las expediciones científicas del siglo XIX operaron frecuentemente como cobertura para el saqueo sistemático. Los conservadores Luis Pérez y la especialista en colecciones africanas subrayan que el museo está preparando documentación sobre relaciones con comunidades de origen de las colecciones, reconociendo implícitamente que la actual custodia requiere legitimación que no posee.
Voces críticas y contexto político
El proceso de restitución enfrenta también cuestionamientos sobre las motivaciones políticas del gobierno ecuatoguineano. Guinea Ecuatorial es una dictadura gobernada por Teodoro Obiang Nguema desde 1979, ostentando el récord de presidente más longevo de África. Su hijo, Teodoro Nguema Obiang Mangue, encabeza el Consejo de Investigaciones Científicas y Tecnológicas y ha sido acusado internacionalmente por corrupción y lavado de dinero. Este contexto genera suspicacias legítimas sobre si la recuperación patrimonial responde genuinamente a voluntad de reconexión cultural con comunidades originarias o constituye una operación de imagen del régimen. La escritora y periodista peruana Gabriela Wiener, quien ha investigado la exhibición de restos humanos en museos españoles, advierte que la restitución debe abordar también «todo el patrimonio expoliado de los cementerios» para que los muertos «realicen un viaje al más allá de forma exitosa» según cosmogonías tradicionales.
Especialistas como Alberto López Bargados, profesor de antropología de la Universidad de Barcelona vinculado al grupo de estudio que analiza legados coloniales en instituciones catalanas, explican que «no se está haciendo ninguna solicitud de devolución formal», sino estableciendo diálogo y conocimiento mutuo. Este enfoque gradualista reconoce complejidades prácticas: algunos objetos fueron adquiridos por comunidades ecuatoguineanas en situaciones de extrema necesidad económica, otros constituyen saqueo directo de sitios sagrados, y muchos carecen de documentación sobre sus circunstancias de obtención. El Código Deontológico del Consejo Internacional de Museos establece que cuando se puede probar que objetos fueron exportados contra principios de convenios internacionales y forman parte del patrimonio cultural del país peticionario, el museo debe cooperar en su devolución si tiene posibilidad legal.
La visita guineana ha sido coordinada meticulosamente durante días entre delegaciones africanas, conservadores españoles y especialistas universitarios. Teodoro Obiang Mangue y José Juan Matarie, delegados del gobierno ecuatoguineano, se han reunido con directores de museos siguiendo protocolos diplomáticos establecidos. El proceso incluye la producción de un documental sobre el impacto del expolio colonial que ha estado filmándose durante semanas en Guinea Ecuatorial y que se espera finalizar a finales de 2025. Esta estrategia comunicativa busca sensibilizar a la opinión pública sobre una realidad que permanece invisible para la mayoría de los españoles: los museos que visitan contienen miles de objetos cuya presencia resulta de relaciones asimétricas de poder establecidas mediante violencia colonial.