Feijóo eleva la migración al nivel de amenaza estratégica y exige que Europa refuerce la frontera sur

23 octobre 2025 - 19:09

El líder del Partido Popular acudió a la cumbre del PPE en Bruselas para presentar su plan migratorio, con un enfoque endurecido sobre la inmigración. Durante su intervención, aseguró que «el flanco sur es sin duda una amenaza a corto y a medio plazo» y reclamó solidaridad europea con la frontera meridional. El comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, calificó la propuesta del doble visado como «muy interesante» y se comprometió a estudiarla, confirmando que el proyecto está alineado con el plan europeo.

Alberto Núñez Feijóo asistió este jueves a la Cumbre del Partido Popular Europeo celebrada en Bruselas para presentar ante sus homólogos conservadores el plan migratorio que su formación lanzó la semana pasada en Barcelona. En un discurso que no dejó lugar a ambigüedades, el líder del PP aseguró que «Europa debe estar preparada moral y materialmente» porque «el flanco sur es sin duda una amenaza a corto y a medio plazo». Fuentes oficiales del Partido Popular confirmaron que esa referencia al sur era sobre inmigración, un tema que los conservadores españoles han convertido en su principal bandera política de cara a unas próximas elecciones generales. La declaración de Feijóo sitúa la migración en un plano equivalente a la amenaza militar que representa Rusia en el flanco este, estableciendo un paralelismo que refleja el giro endurecido del discurso conservador europeo sobre este asunto.

Durante su comparecencia ante los medios, Feijóo apuntaló el apoyo de su partido a Ucrania y la guerra contra la invasión rusa, pero pidió a la Unión Europea que fije también su atención en la frontera sur, a cargo de España. «Hoy todas las miradas se dirigen al flanco este, pero les aseguro que el flanco sur es sin duda una amenaza a corto y a medio plazo», aseveró el presidente del PP español. El líder de la oposición añadió que «ahora que se nos pide solidaridad, la hemos de dar para garantizar la solidaridad con el flanco sur y, por lo tanto, con los intereses de la soberanía española y europea en el sur». Esta estrategia busca equiparar la presión migratoria en el Mediterráneo y el Atlántico con la amenaza militar en el este de Europa, reclamando un esfuerzo económico y político comparable al que se está destinando a apoyar a Ucrania frente a Rusia.

Feijóo visitaba Bruselas con un objetivo claro: presentar ante el Partido Popular Europeo el plan migratorio que su formación dio a conocer la semana pasada en Barcelona. La estrategia sobre migración del PP tiene un enfoque duro, aunque la formación asegura que se mantiene dentro de los márgenes de las políticas de la Unión Europea. Sin embargo, al menos seis de las medidas contra la migración que presentó el PP en ese documento ya estaban en el programa electoral de Vox en 2023, lo que evidencia la competencia por el discurso migratorio entre ambas formaciones de derechas. Tras reunirse con Manfred Weber, presidente del PPE, Feijóo aseguró que el comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, le había confirmado que su proyecto «está alineado con el plan europeo en el que se está trabajando». El líder del PP calificó el encuentro como una «reunión provechosa» y prometió seguir adelante con su idea: «Vamos a seguir implementando nuestro plan de migración».

Brunner muestra interés por el doble visado

El presidente del PP español sostuvo que Brunner había tildado como «muy interesante» la propuesta lanzada por Feijóo sobre el doble visado, uno temporal y otro por puntos, y que el comisario se había comprometido a «estudiar» la iniciativa. El sistema de visado por puntos, inspirado en modelos de países como Canadá, Australia o Reino Unido, busca priorizar la entrada de inmigrantes con mayor capacidad de integración, conocimiento del idioma español, formación específica y experiencia laboral en sectores con escasez de mano de obra. Este modelo, según defiende el PP, permitiría a España «elegir quién entra, cómo entra y para qué entra», estableciendo criterios objetivos que premien a quienes tengan vínculos culturales con el país y puedan contribuir al mercado laboral. El plan también contempla un endurecimiento de los requisitos para obtener la nacionalidad española, con pruebas más exigentes de conocimiento de idioma, cultura y Constitución.

El Partido Popular se ha lanzado a competir contra Vox por el discurso migratorio, y aunque la aspiración que defienden Feijóo y su equipo es alcanzar la centralidad, la realidad es que muchas de las medidas y preocupaciones del PP han sido defendidas con anterioridad por la extrema derecha. Los conservadores aspiran a tener la aprobación de órganos institucionales de Europa y, a la vez, endurecer su discurso para opacar al partido de Santiago Abascal, aunque la realidad de las encuestas indica que es Vox quien está capitalizando el éxito electoral de cara a unas próximas elecciones generales. El giro del PP hacia posiciones más restrictivas en materia migratoria responde a la percepción de que este tema preocupa cada vez más a los ciudadanos, especialmente en comunidades como Canarias, donde la llegada de pateras se ha intensificado en los últimos meses. El partido de Feijóo busca arrebatarle a la formación de Abascal la hegemonía en este debate, pero sin romper los consensos europeos ni quedar aislado en Bruselas.

El plan migratorio del PP incluye medidas como el refuerzo de la presencia policial en las fronteras, la centralización de competencias en materia de inmigración, la eliminación del arraigo como vía rápida de regularización y la expulsión de inmigrantes que cometan delitos, incluso si tienen permisos de residencia en regla. También propone un programa de migración circular para campañas agrícolas y laborales estacionales, con contratos legales y retorno garantizado en plazo, así como un sistema de cuotas por países que premie la colaboración diplomática en la gestión de flujos migratorios. Según el documento presentado por Feijóo, «los países que ayuden a poner orden tendrán más oportunidades, y quienes no lo hagan, evidentemente, perderán cupos en los años siguientes». Este enfoque busca implicar a los países de origen en el control de la emigración irregular, utilizando incentivos y sanciones como herramientas de presión diplomática.

En otro orden de cosas, Feijóo aprovechó su visita a Bruselas para criticar la imagen internacional del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que a ojos del líder conservador no pasa por un buen momento. «Lamento que mi país no esté dentro de los países que elaboran las grandes propuestas y las grandes declaraciones en lo que se refiere a Ucrania», sostuvo el presidente del PP. El líder de la oposición acusó al Ejecutivo de llegar tarde a los acuerdos internacionales y de intentar sumarse a las iniciativas que firman otros países, sin protagonismo propio. «España está ausente, llega tarde e intenta sumarse a lo que firman otros. Estamos perdiendo a raudales el protagonismo que habíamos cosechado en las últimas décadas», criticó Feijóo, en un intento por presentarse como una alternativa de mayor peso en el ámbito internacional. 

Un debate que divide a Europa 

La estrategia de Feijóo en Bruselas refleja un debate más amplio que divide a Europa sobre cómo gestionar la migración. Mientras los países del sur, especialmente España, Italia y Grecia, reclaman más solidaridad y reparto de responsabilidades, los países del este y del norte apuestan por reforzar las fronteras exteriores y endurecer los requisitos de entrada. El Partido Popular Europeo, bajo el liderazgo de Manfred Weber, ha adoptado un discurso cada vez más restrictivo en materia migratoria, rompiendo en ocasiones el cordón sanitario con la ultraderecha para aprobar medidas de control fronterizo. Esta deriva conservadora ha generado críticas desde la socialdemocracia y la izquierda europea, que acusan al PPE de doblegarse ante la extrema derecha y de promover políticas que violan los derechos humanos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha mostrado su apertura a explorar soluciones como los centros de deportación en terceros países, un modelo inspirado en la experiencia de Italia con Albania que genera profundas controversias.

El plan migratorio de Feijóo se inscribe en esta tendencia europea de endurecimiento, pero con matices. El PP intenta mantener un equilibrio entre el rigor en el control fronterizo y el respeto a los marcos legales europeos, buscando legitimidad institucional sin quedar señalado como una fuerza extremista. La presentación del plan en Barcelona, una ciudad con alta presión migratoria y tensiones sociales vinculadas a este fenómeno, no fue casual. Tampoco lo es su defensa en Bruselas, donde Feijóo busca el respaldo del establishment conservador europeo para blindar sus propuestas frente a las críticas del Gobierno español, que ha tachado el discurso del PP de excluyente y discriminatorio. La batalla por la narrativa migratoria será uno de los ejes centrales del debate político español en los próximos meses, con el PP y Vox compitiendo por liderar el endurecimiento y el PSOE defendiendo un modelo de integración más flexible.

 

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