La XIII Reunión de Alto Nivel consolida un acercamiento estratégico entre ambos gobiernos mediante acuerdos de cooperación en digitalización, agricultura y educación. No obstante, quedan pendientes asuntos clave como la reapertura completa de las aduanas de Ceuta y Melilla, la delimitación marítima frente a Canarias o la gestión del espacio aéreo. El encuentro estuvo marcado por la opacidad informativa y la ausencia de ministros de Sumar.
El Palacio de la Moncloa acogió este jueves la XIII Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos, un encuentro que los dos gobiernos presentan como la confirmación del mejor momento en décadas de la relación bilateral. El presidente Pedro Sánchez recibió con honores militares al primer ministro marroquí, Aziz Akhannouch, en una cumbre que concluyó con la firma de catorce instrumentos de cooperación y una declaración conjunta de 119 puntos. Sin embargo, la reunión también dejó en evidencia las tensiones internas del Ejecutivo español y la decisión de ambos países de mantener un perfil bajo en torno a los temas más controvertidos.
Entre los acuerdos rubricados destacan memorandos de entendimiento sobre transformación digital y modernización administrativa, prevención de desastres naturales, cooperación educativa y deportiva, agricultura y pesca, e intercambio de información meteorológica. También se firmaron declaraciones de intenciones en materia de lucha contra los discursos de odio, desinformación y diplomacia feminista. Los dos gobiernos subrayaron su compromiso en áreas estratégicas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o el cambio climático, presentando la cumbre como el inicio de una relación más moderna y transversal.
Sin embargo, la declaración conjunta no incluye referencias a las cuestiones que más tensión generan en la relación bilateral. No hay avances comunicados sobre la reapertura completa de las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla, que aunque técnicamente operativas desde febrero, permanecen prácticamente paralizadas debido a la falta de garantías jurídicas y al escaso tránsito de mercancías. Tampoco se mencionan las negociaciones sobre la delimitación marítima frente a las Islas Canarias, un asunto que ha cobrado relevancia por el debate sobre el monte submarino Tropic y sus reservas de telurio, ni la gestión del espacio aéreo sobre el territorio del Sahara, que actualmente ejerce España desde Canarias a través de Enaire.
En materia migratoria, el comunicado conjunto destaca la cooperación operativa entre las administraciones de ambos países y el compromiso de reforzar los esfuerzos conjuntos contra la inmigración irregular, el tráfico de personas y la trata de seres humanos. El Gobierno español valoró públicamente la colaboración de Marruecos en el control de los flujos migratorios, aunque organizaciones especializadas señalan que las entradas irregulares, especialmente hacia Ceuta y Canarias, continúan siendo una preocupación y que Rabat mantiene la capacidad de utilizar la presión migratoria como herramienta de influencia política.
Respaldo español al plan marroquí para el Sahara
El único punto de la declaración que aborda explícitamente la cuestión del Sahara Occidental es el octavo, donde España expresa su satisfacción por la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, adoptada el 31 de octubre. Esta resolución renovó el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental y sitúa el plan de autonomía marroquí como base para las negociaciones, reconociendo que una autonomía genuina podría representar la solución más factible para el conflicto.
El posicionamiento español supone la consolidación definitiva del giro iniciado en abril de 2022, cuando Sánchez reconoció en una carta al rey Mohamed VI la propuesta de autonomía marroquí como la alternativa más seria, creíble y realista para resolver el diferendo. Aquel cambio de política, decidido sin consenso parlamentario y que rompió la neutralidad histórica de España, marcó el inicio de la reconciliación bilateral tras la grave crisis diplomática desencadenada en 2021 por la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.
La cuestión saharaui evidenció las divisiones internas del Ejecutivo de coalición. Ningún ministro de Sumar participó en la cumbre, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, publicó durante el desarrollo del encuentro un mensaje en redes sociales rechazando cualquier cesión territorial. Su mensaje finalizó con un rotundo apoyo al pueblo saharaui, reiterando la posición de su espacio político favorable a un referéndum de autodeterminación. Esta intervención pública, que contrasta abiertamente con la línea oficial del Gobierno, refleja las tensiones que el cambio de postura sobre el Sahara ha generado dentro de la coalición progresista.
Opacidad informativa y críticas al formato
La reunión estuvo marcada por una opacidad inusual en este tipo de cumbres bilaterales. El encuentro se anunció con apenas una semana de antelación mediante un escueto comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de cuatro líneas, sin encuentro informativo previo ni explicaciones sobre los objetivos del encuentro. A diferencia de la anterior Reunión de Alto Nivel celebrada en Rabat en febrero de 2023, donde la prensa tuvo acceso amplio y se organizó una rueda de prensa conjunta, en esta ocasión los periodistas solo pudieron cubrir la parte gráfica sin posibilidad de formular preguntas.
Las asociaciones profesionales de periodistas criticaron duramente esta decisión. La Asociación de la Prensa de Madrid y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España denunciaron la opacidad informativa y reclamaron transparencia en asuntos de interés público. Cuando fuentes de Moncloa fueron consultadas sobre si la exclusión de preguntas fue decisión española o marroquí, la respuesta oficial fue que las cuestiones de agenda se establecen de manera coordinada entre las delegaciones.
En el plano económico, ambos gobiernos destacaron la solidez de los vínculos comerciales. España es el primer socio comercial de Marruecos desde 2012, con un volumen de intercambios que superó los 22.600 millones de euros en 2024, alcanzando un récord histórico. El país norteafricano se ha convertido en el tercer destino de las exportaciones españolas, solo por detrás de Estados Unidos y Reino Unido, con ventas que alcanzaron los 12.859 millones de euros. La comunidad marroquí es la más numerosa entre las extranjeras en España y la principal cotizante a la Seguridad Social, con 335.000 personas.
La cumbre fue precedida el miércoles por un encuentro empresarial bilateral en la sede de la CEOE, donde participaron representantes de los sectores privados de ambos países. El primer ministro Akhannouch destacó que la relación supera el concepto de vecindad para consolidarse como un verdadero partenariado económico, mientras que el ministro español de Transportes, Óscar Puente, calificó de absurdo cuestionar el vínculo estratégico entre los dos países.
Hacia una cumbre tripartita
Uno de los compromisos adquiridos durante la reunión es la celebración de una próxima cumbre tripartita el 10 de febrero en Marruecos, que incluirá a Portugal, para abordar específicamente la organización conjunta del Mundial de Fútbol 2030. Este evento deportivo, que será coorganizado por los tres países, se presenta como una oportunidad de generar inversiones significativas y proyectos de infraestructura conjuntos. Sánchez subrayó la importancia de aprovechar las oportunidades económicas, culturales y sociales que brindará la competición.
La declaración conjunta también menciona que ambos gobiernos acordaron reforzar el diálogo político bilateral sobre cuestiones de interés regional e internacional y convinieron una próxima reunión ministerial en Marruecos durante 2026. Esto refleja la voluntad de mantener un ritmo regular de encuentros de alto nivel tras una década en la que las Reuniones de Alto Nivel habían sido escasas y distantes en el tiempo.
Un encuentro con luces y sombras
La XIII Reunión de Alto Nivel deja un balance ambivalente. Por un lado, consolida la normalización de las relaciones tras años de tensiones y establece un marco de cooperación en múltiples áreas que refleja la importancia estratégica de Marruecos para España en materia de seguridad, migración y comercio. La firma de catorce acuerdos y la programación de futuros encuentros demuestran la voluntad de profundizar en una relación que ambos gobiernos califican de excelente.
Por otro lado, la cumbre evidencia que los asuntos más complejos de la agenda bilateral siguen sin resolverse. Las aduanas de Ceuta y Melilla continúan sin funcionar plenamente pese a los compromisos adquiridos por Marruecos en 2022, la delimitación marítima frente a Canarias permanece en el limbo negociador, y la gestión del espacio aéreo sobre el Sahara no ha sido abordada públicamente. La opacidad informativa y la ausencia de comparecencias ante la prensa contrastan con la importancia de los asuntos tratados y alimentan las críticas sobre la falta de transparencia en materias que afectan directamente a territorios españoles como Ceuta, Melilla y Canarias.
Las divisiones internas del Gobierno español sobre la cuestión saharaui, evidenciadas por la ausencia de ministros de Sumar y la intervención pública de Yolanda Díaz, añaden un elemento de incertidumbre sobre la sostenibilidad política de la postura adoptada por Sánchez. Mientras el PSOE consolida su alineamiento con la posición marroquí avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU, su socio de coalición mantiene una postura radicalmente diferente que podría generar fricciones en el futuro.
El tiempo dirá si esta cumbre representa un punto de inflexión real en la resolución de los asuntos pendientes o si, como han advertido algunos analistas, las promesas quedarán nuevamente sobre el papel mientras Marruecos acumula avances diplomáticos sin materializar completamente sus compromisos bilaterales.