España y el regreso del racismo como programa político

30 juin 2025 - 12:49

El diario El País publicó hoy un artículo titulado “Vox quiere llevar a la ilegalidad a más de un millón de inmigrantes”, firmado por Miguel González. La nota expone el nuevo plan económico del partido ultraderechista Vox, que propone revertir todas las regularizaciones migratorias realizadas por gobiernos del PP y PSOE, realizar deportaciones masivas y revisar concesiones de nacionalidad para retirarlas.

Bajo un discurso de “prioridad nacional”, Vox busca redefinir la idea de ciudadanía. Los extranjeros dejarían de ser ciudadanos plenos, incluso si poseen la nacionalidad española. Vox convierte en “otros” a casi tres millones de personas nacidas fuera de España pero nacionalizadas legalmente, según el INE.

El trasfondo de estas propuestas revela una visión racial de la nación: la nacionalidad no depende de la ciudadanía, sino de la pertenencia étnica o del origen de nacimiento. Es un discurso que en Europa ya no se disimula. Vox asume la teoría conspirativa del “gran reemplazo”, importada de la ultraderecha francesa, según la cual las élites globalistas planean sustituir a la población europea por inmigrantes musulmanes. Sin evidencia empírica ni demográfica, el partido afirma que para 2045 los españoles serían minoría en su propio país.

Los inmigrantes cargan, según Vox, con la culpa de todos los males: salarios bajos, saturación de servicios públicos, inseguridad, falta de vivienda. Bajo esta narrativa, se promueve una “remigración”, término tomado de la extrema derecha alemana, que implica expulsar incluso a residentes legalizados o nacionalizados que no demuestren “buena asimilación”.

Este programa no es una anécdota local. Es la normalización política de ideas que, hace dos décadas, se escuchaban en grupos neonazis minoritarios. Hoy forman parte de discursos parlamentarios en Europa y marcan la agenda mediática.

América Latina debe mirar con atención este fenómeno. Millones de latinoamericanos viven en España y en otros países europeos. El ascenso de discursos ultranacionalistas amenaza derechos fundamentales y construye un clima social que naturaliza el racismo, la xenofobia y la persecución del diferente.

Más que un proyecto económico, las propuestas de Vox son un programa de exclusión racial y social. Son la muestra de que el fascismo del siglo XXI no necesita uniformes ni desfiles. Le basta con urnas, micrófonos y partidos que sepan traducir el odio en votos.

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