El número de adolescentes arrestados por terrorismo islamista se ha disparado desde 2024, con 28 jóvenes de menos de 18 años detenidos. Melilla concentra la mayor parte de las operaciones antiterroristas, mientras las fuerzas de seguridad alertan de que redes sociales y plataformas de videojuegos se han convertido en los nuevos espacios de captación. Los expertos advierten que los menores abandonan el rol pasivo para convertirse en protagonistas de procesos de radicalización acelerados, donde perciben la violencia como un juego y están dispuestos a planificar atentados de forma inmediata.
España enfrenta un fenómeno inédito hasta la fecha en la lucha antiterrorista: el rejuvenecimiento de las bases del yihadismo. Desde 2024, las fuerzas de seguridad han detenido a 28 jóvenes de menos de 18 años vinculados al terrorismo islamista, el último de ellos el pasado miércoles en Melilla. Esta cifra supone un salto exponencial respecto a años anteriores. Según datos del Ministerio del Interior, los menores representaron el 18,3% del total de yihadistas detenidos en 2024, con 15 arrestos que marcaron un récord histórico. En 2023 la cifra fue inferior a la media de la década anterior, cuando apenas se superaba la decena de detenciones anuales. Las estadísticas del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado revelan que en el periodo 2017-2022 solo se produjeron ocho arrestos de menores por actividades yihadistas, lo que dimensiona la magnitud del cambio.
El caso más reciente ilustra la preocupación de las autoridades. El miércoles pasado, la Policía Nacional detuvo en Melilla a tres hermanos, dos adultos y un menor, acusados de adoctrinamiento, enaltecimiento del terrorismo y captación de otros menores. Los agentes descubrieron que consumían, editaban y difundían material propagandístico del Estado Islámico a través de redes sociales. Entre las publicaciones figuraban fotografías portando machetes de grandes dimensiones acompañadas de “nasheeds”, música musulmana que ensalza la yihad armada. La Audiencia Nacional decretó prisión provisional para los dos mayores de edad, mientras el menor quedó en libertad tras su declaración. Fuentes de la investigación señalan que los tres sufrían una profunda radicalización y realizaban actividades de captación dirigidas específicamente hacia adolescentes.
Melilla se ha convertido en el epicentro de este fenómeno. En el último año se han detenido nueve personas vinculadas con el terrorismo yihadista en la ciudad autónoma, seis de ellas en 2025. La primera operación del año tuvo lugar el 29 de enero, con la detención de dos personas, una de las cuales ingresó en prisión. La segunda se desarrolló el 6 de marzo con el arresto de un presunto yihadista. A estas se suman las tres detenciones del miércoles, en la tercera operación antiterrorista en Melilla en lo que va de año. Las autoridades atribuyen esta concentración geográfica a factores estructurales: la proximidad con Marruecos, la presencia de redes locales de captación y una población joven con vínculos culturales que facilitan la penetración de narrativas extremistas. Tradicionalmente, Cataluña concentraba el mayor número de casos, pero Melilla ha pasado a representar el 11,2% de los yihadistas condenados o muertos entre 2012 y 2023.
Redes sociales y videojuegos, nuevos espacios de captación
El cambio más significativo en los patrones de radicalización se produce en el ámbito virtual. Las organizaciones yihadistas han trasladado sus estrategias de captación a las plataformas que frecuentan los adolescentes, especialmente TikTok, Instagram, Telegram y servidores de videojuegos como Discord. En diciembre de 2024, la Guardia Civil desmanteló una célula gestionada por dos menores de 15 y 16 años en Plasencia y Palma de Mallorca que operaba un canal no oficial de Daesh en una plataforma de gaming. Los agentes encontraron cientos de documentos, fotografías y vídeos de propaganda yihadista, incluido material explícito con decapitaciones y el juramento de fidelidad del autor del ataque terrorista de Bruselas de octubre de 2023. Ambos menores fueron enviados a un centro de régimen cerrado por el Juzgado Central de Menores.
Carlos Igualada, presidente del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, advierte en declaraciones a medios especializados que los referentes radicales reclutan en plataformas donde los menores se sienten seguros. «Discord permite desarrollar aplicaciones o poner capas en videojuegos para que estos procesos de radicalización tengan más éxito, sobre todo a la hora de conectar con otros jóvenes de su misma edad», explica el experto. En febrero de 2025, la Guardia Civil detuvo a siete personas menores de 30 años que se hacían pasar por influencers fitness en redes sociales. Los vídeos de entrenamiento físico y calistenia ocultaban consignas yihadistas mediante nasheeds con fuerte poder adoctrinador. Los arrestados contaban con decenas de miles de seguidores, muchos de ellos adolescentes.
El analista de seguridad Chema Gil sostiene en declaraciones al programa En boca de todos que las familias inician frecuentemente el proceso de radicalización, pero las redes sociales aceleran la deriva. «Las redes sociales siguen operando y sujetos pares, es decir, individuos que pueden tener la misma edad que esos menores, quizá algo superiores, son los que sirven como un banderín de enganche. A partir de ahí, comienza una radicalización mucho más rápida por la porosidad que presentan estos chavales y que tiene una mentalidad cruel porque viven el dolor y el sufrimiento ajeno como un videojuego», explica el experto. Un estudio del Centro Español de Documentación sobre Defensa confirma que la radicalización yihadista es eminentemente grupal: el 90,1% de los condenados en España entre 2012 y 2023 se radicalizó en compañía de otras personas.
El caso más preocupante registrado en 2024 fue la detención en enero de un adolescente sirio de 17 años en Montellano, Sevilla. Los agentes encontraron manuales de fabricación de explosivos, incluidas instrucciones detalladas para elaborar triperóxido de triacetona, conocido como madre de Satán, el explosivo casero empleado por el Estado Islámico en sus atentados en Europa. En diciembre, cuatro menores de entre 14 y 17 años de origen marroquí fueron arrestados en Elche cuando planeaban cometer un atentado contra la Basílica de Santa María durante las navidades. La investigación comenzó tras detectar mensajes de contenido radical en sus redes sociales, donde conversaban asiduamente sobre perpetrar una masacre. Estos casos evidencian que los menores han dejado de ser sujetos pasivos en procesos controlados por adultos para convertirse en protagonistas dispuestos a actuar de forma inmediata.
Llamamiento global y dificultades legales
Fuentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional confirman que las organizaciones terroristas han intensificado la captación de adolescentes tras el llamamiento de Hamás en octubre de 2023 a practicar la yihad global. Los expertos detectaron que algunos perfiles monitorizados se radicalizaron a raíz de la situación en Oriente Próximo. La narrativa yihadista en 2024 se construye desde la falsa seguridad del anonimato digital, ofreciendo a los menores una percepción de aventura al estilo de los videojuegos. No existe un perfil único de adolescentes susceptibles: se han arrestado españoles conversos, menores de segunda y tercera generación nacidos en España, e inmigrantes recién llegados pertenecientes a distintos orígenes sociales.
Las dificultades legales complican la respuesta. De los 81 yihadistas detenidos en España en 2024, solo 33 ingresaron en prisión. El escalón entre detenciones y condenas judiciales es considerable, según el informe Observatorio Penitenciario Yihadismo Año 2024 de la Fundación Athena. A los menores les corresponde una normativa antiterrorista diferente a la de los adultos, lo que resulta en que muchos de los arrestados por actividades vinculadas al terrorismo queden en libertad tras pasar a disposición judicial. Esta situación genera frustración en las fuerzas de seguridad, que constatan cómo individuos con procesos de radicalización avanzados vuelven a las calles sin medidas de seguimiento adecuadas. El informe señala que casi dos de cada cinco detenidos por delitos de terrorismo yihadista son menores de 18 años, una proporción que marca un cambio estructural en el fenómeno.
Las autoridades enfrentan el desafío de actualizar sus estrategias. La colaboración con Marruecos ha resultado fundamental en las operaciones de Melilla, pero el componente virtual requiere nuevas herramientas. Los especialistas insisten en que la educación digital y el control parental son esenciales para prevenir la captación temprana. Sin embargo, reconocen las limitaciones para supervisar los espacios donde se mueven los adolescentes. El rejuvenecimiento del yihadismo en España plantea interrogantes sobre la eficacia de las políticas de prevención y la capacidad del sistema judicial para procesar casos de radicalización de menores, un fenómeno que evoluciona más rápido que las respuestas institucionales.