España registra más de 114.000 mujeres en situación de prostitución, la mitad latinoamericanas

04 août 2025 - 15:35

El primer estudio cuantitativo sobre trata y prostitución identifica a 114.576 mujeres en situación de prostitución, de las cuales una de cada cuatro está en riesgo de explotación sexual. Las colombianas representan el 28,3% del total, evidenciando cómo las crisis migratorias alimentan las redes de trata. El análisis de más de 650.000 anuncios web confirma que España se ha consolidado como país de destino europeo de la explotación sexual, con organizaciones criminales que llegan a anunciar hasta 363 mujeres con el mismo número de teléfono.

 La reciente aprobación de subvenciones por valor de 3,2 millones de euros destinadas a la inserción sociolaboral de mujeres víctimas de trata y explotación sexual ha puesto de nuevo el foco sobre la magnitud de un fenómeno que permanece mayoritariamente invisible. Los datos oficiales revelan una realidad que trasciende las cifras policiales: España alberga a más de 114.000 mujeres en situación de prostitución, convirtiendo al país en uno de los principales destinos europeos de la explotación sexual.

El Ministerio de Igualdad elaboró el primer macroestudio cuantitativo sobre trata, explotación sexual y prostitución de mujeres, una investigación pionera en Europa que identificó a 114.576 mujeres en situación de prostitución a través del análisis de más de 650.000 anuncios en páginas web especializadas. La investigación empleó técnicas de big data e inteligencia artificial para dimensionar por primera vez la magnitud de un fenómeno que afecta al 0,56% de la población femenina adulta del país.

Los resultados evidencian que una de cada cuatro mujeres identificadas (27.757, equivalente al 24,2%) se encuentra en riesgo de explotación sexual, mientras que entre 9.764 y 17.639 mujeres (del 8,5% al 15,4%) estarían en riesgo de haber sido captadas por redes de trata. Estas cifras consolidan a España como uno de los principales países de destino y tránsito de la trata con fines de explotación sexual en Europa, confirmando las estimaciones previas de organizaciones internacionales sobre la dimensión del problema.

La metodología empleada analizó 204.433 anuncios depurados del total inicial de 654.109 anuncios examinados. Los investigadores aplicaron criterios de riesgo basados en indicadores reconocidos internacionalmente: novedad (anuncios que presentan a las mujeres como «nuevas» o «recién llegadas»), disponibilidad extrema (24 horas, 7 días a la semana), rasgos de personalidad que sugieren vulnerabilidad (términos como «inocente», «dócil», «sumisa»), servicios sexuales de alto riesgo y «etnosexualización» mediante referencias étnicas sexualizadas.

Perfil demográfico y geográfico de la explotación

El estudio revela un perfil demográfico particular: el 28% de las mujeres identificadas tiene entre 18 y 24 años, mientras que el 32% se sitúa en la franja de 25 a 36 años, concentrando el 60% del total en edades comprendidas entre los 18 y 36 años. Esta distribución etaria evidencia cómo la explotación sexual se ceba en mujeres jóvenes, aprovechando situaciones de vulnerabilidad socioeconómica que las redes criminales instrumentalizan sistemáticamente.

Geográficamente, Cataluña concentra el mayor número absoluto de mujeres en situación de prostitución (34.759, el 30% del total), seguida de Madrid (20.549, casi el 18%), la Comunidad Valenciana (16.314, el 14%) y Andalucía (9.023, casi el 8%). Sin embargo, al calcular las tasas por cada 10.000 mujeres, Baleares presenta la mayor incidencia (121 por cada 10.000), seguida de Cataluña (103), la Comunidad Valenciana (73) y Cantabria (73), duplicando o triplicando la media nacional de 56 mujeres por cada 10.000.

La distribución territorial responde a factores económicos y logísticos que favorecen la actividad de las redes criminales: proximidad a fronteras, infraestructuras de transporte desarrolladas, concentración de población urbana y, en el caso de las islas Baleares, el turismo masivo que genera demanda estacional. Estas características convierten determinadas comunidades autónomas en enclaves estratégicos para las organizaciones que explotan sexualmente a las mujeres.

Latinoamérica como origen principal de las víctimas

El componente migratorio resulta determinante en la configuración del fenómeno: las mujeres latinoamericanas representan el 51% del total identificado, convirtiéndose en el grupo más numeroso. Por nacionalidades, las colombianas encabezan la lista con un 28,3%, seguidas de las españolas (13,5%), brasileñas (4,98%) y venezolanas (4,86%). Este dato refleja cómo las crisis económicas y la violencia estructural en algunos países latinoamericanos alimentan las redes de trata que operan hacia España.

La sobrerrepresentación de mujeres colombianas y venezolanas no es casual: Colombia atraviesa décadas de conflicto armado y desplazamiento interno que generan poblaciones especialmente vulnerables, mientras que la crisis económica venezolana ha provocado una de las mayores migraciones forzadas de América Latina. Las redes criminales aprovechan estas situaciones de desesperación para captar víctimas mediante promesas de trabajo y mejores condiciones de vida en Europa.

El 16% de las mujeres identificadas son europeas, mientras que en el 29% de los casos no se pudo determinar el origen, lo que sugiere estrategias de ocultación de identidad por parte de las organizaciones criminales. Esta invisibilización dificulta tanto la identificación de víctimas como las labores de investigación policial, evidenciando la sofisticación de las redes que operan en el territorio español. 

El macroestudio reveló la existencia de organizaciones criminales de gran envergadura que operan con sofisticados mecanismos de control. La ministra Ana Redondo destacó que «a través de un mismo número de teléfono se anuncian hasta 363 mujeres diferentes», evidenciando estructuras empresariales que gestionan centenares de víctimas simultáneamente. Esta concentración indica un nivel de organización que trasciende la explotación individual para configurar auténticas industrias criminales.

Los datos sugieren que España funciona como hub europeo para la trata con fines de explotación sexual, beneficiándose de su posición geográfica estratégica entre África y el resto de Europa, así como de los vínculos históricos y lingüísticos con América Latina. Las redes criminales explotan estas ventajas comparativas para establecer rutas consolidadas de captación, traslado y explotación que generan beneficios millonarios.

La investigación también identificó patrones de movilidad geográfica interna que sugieren rotación sistemática de víctimas entre diferentes territorios, una estrategia que dificulta su identificación por parte de las autoridades y rompe los vínculos sociales que podrían facilitar procesos de denuncia o salida de la explotación. Esta rotación forma parte de las técnicas de control psicológico que mantienen a las víctimas en situación de subordinación.

 

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