España planta cara a Israel en nombre de los principios democráticos

13 septembre 2025 - 17:06

Jesús A. Núñez Villaverde analiza esta semana en el Real Instituto Elcano la inevitable e indeseada colisión entre España e Israel. El analista observa que, si bien en principio los gobiernos buscan mantener buenas relaciones con la comunidad internacional, esta pauta se abandona en defensa de los propios intereses o de los valores y principios de una nación, incluso pese a los costes que ello pueda tener. En ese sentido, advierte que la decisión del Gobierno español en relación con Israel entra en la segunda categoría, incluso cuando este paso tendrá costes y consecuencias para España.

El analista Jesús A. Núñez Villaverde observa que ninguna de las medidas adoptadas por el Ejecutivo español va a modificar la situación en Gaza. Añade que el Gobierno de Israel ha traspasado numerosas líneas rojas y que el primer ministro Netanyahu ha ignorado todas las voces, a todos los gobiernos y también las tímidas medidas de castigo que algunos países han comenzado a aplicar.

Pese a todo, percibe la importancia de la decisión asumida por el Ejecutivo español, aunque haya tardado demasiado o resulte insuficiente para la dimensión del daño causado por el Gobierno de Israel sobre la población de Gaza. Lo anterior no le impide valorar positivamente el gesto político desde España, un gesto que otros gobiernos occidentales todavía no se han atrevido a realizar.

El columnista también advierte que la decisión del Gobierno español tendrá perjuicios para España, tanto desde Israel, por la dependencia en materia de tecnología de Defensa —sobre todo en guerra electrónica y en ciberdefensa, para lo cual España deberá buscar alternativas de suministro—, como desde Estados Unidos, que podría responder con presiones, la amenaza de sanciones económicas y un recorte en la colaboración en Defensa.

Ahora está por verse si las palabras de España devienen en hechos “sin emplear ningún tipo de subterfugios”, indica Núñez Villaverde. El analista considera que España debe despejar cualquier duda sobre la extensión del embargo de armas (que hasta ahora no se aplicaba) no solo “a la compra y venta de armamento, munición y equipamiento militar”, sino también a los componentes y productos intermedios de procedencia israelí que sirvan para ensamblar sistemas de armas en territorio español.

Y añade que las medidas deben extenderse a “la prohibición del tránsito por puertos españoles de barcos que transporten combustible destinado a las Fuerzas Armadas israelíes”, incluyendo también a los que lleven material militar de cualquier tipo.

De igual manera, afirma que España debe plantarse en “la denegación de entrada al espacio aéreo español de todas las aeronaves de Estado que transporten material de defensa destinado a Israel”, criterio que debería aplicarse igualmente al resto de aviones que realicen dicha actividad.

Para Núñez Villaverde, la violencia desplegada por el Gobierno israelí es la responsable de esta colisión con el Gobierno español, tan indeseable como inevitable. El autor defiende que España actúe en defensa de los valores y principios que la definen como sistema democrático, y sostiene que por esa razón la colisión se convierte en “necesaria y (ojalá) en un ejemplo a seguir por otros gobiernos”.

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