El informe Coface Risk Review sitúa a España como el país europeo con mayor crecimiento en ingresos familiares durante los últimos dos años. La renta disponible aumentó casi diez puntos porcentuales desde 2023, superando ampliamente a potencias como Alemania e Italia, donde apenas ha variado respecto a 2022. Francia muestra evolución estable pero sin dinamismo, mientras Reino Unido registra recuperación tras el retroceso de 2022. España se consolida como motor económico europeo con previsiones de crecimiento del 2,6% en 2025 frente al estancamiento continental.
España se ha consolidado como líder indiscutible en el crecimiento de la renta disponible de los hogares dentro de la Unión Europea, registrando un incremento cercano al 10% durante los últimos dos años según el último informe Coface Risk Review. Esta evolución sitúa al país en una posición excepcional dentro del panorama europeo, donde la mayoría de las economías desarrolladas luchan por trasladar el crecimiento macroeconómico a las familias. El análisis cuatrimestral de la compañía de gestión integral del riesgo crediticio confirma que España mantiene su estatus como «pulmón económico de Europa», combinando crecimiento sostenido con una distribución efectiva de la riqueza que beneficia directamente a los hogares.
La superioridad del modelo español resulta evidente al compararlo con las principales economías continentales. Mientras España registra incrementos de casi diez puntos porcentuales en renta disponible, países como Alemania e Italia han experimentado un «estancamiento que pone de manifiesto las dificultades estructurales de ambos mercados para trasladar el crecimiento económico a los hogares», según destaca el informe. Esta diferencia no responde únicamente a ciclos económicos, sino a diferencias estructurales en los modelos de distribución de la riqueza que favorecen claramente al sistema español.
Francia muestra una «evolución más estable, pero sin apenas dinamismo», mientras que Reino Unido, pese a evidenciar «una recuperación significativa tras un fuerte retroceso en 2022», no logra superar el 6% de crecimiento en renta disponible. Estos datos confirman que España no solo ha logrado generar crecimiento económico, sino que ha conseguido que este crecimiento se traduzca efectivamente en mejoras tangibles para las familias, una capacidad que distingue al país del resto de Europa y explica su liderazgo en indicadores de bienestar económico familiar.
El motor del consumo resistente europeo
El crecimiento de la renta disponible española se sustenta en factores estructurales que garantizan su sostenibilidad a medio plazo. El mercado laboral ha experimentado una transformación histórica con la creación de más de medio millón de empleos en lo que va de año, mientras la tasa de paro se sitúa en el 10,6%, su nivel más bajo desde 2008. La reforma laboral de 2021 muestra resultados evidentes con la temporalidad reducida al 13,5% y una mejora sustancial en la calidad del empleo, lo que se traduce directamente en mayor estabilidad de ingresos para las familias españolas.
La remuneración total de los asalariados ha crecido un 9% interanual, reflejando tanto el aumento de la ocupación como la mejora de las condiciones salariales en un contexto de baja inflación. Esta combinación virtuosa permite que los hogares españoles experimenten incrementos reales de poder adquisitivo que se mantienen muy por encima de la media europea. El número de cotizantes a la Seguridad Social alcanzó máximos históricos con 21,8 millones de afiliados, proporcionando una base sólida para el sostenimiento del crecimiento de la renta disponible.
La estructura sectorial de la economía española favorece esta distribución de la riqueza. El turismo, que aporta 0,7 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, genera empleo intensivo y salarios competitivos en servicios. La construcción, en su momento más dinámico desde la crisis financiera, crea ocupación de calidad en múltiples niveles de cualificación. Esta diversificación sectorial, combinada con la integración laboral exitosa de la población extranjera que representa el 14,1% de los cotizantes, multiplica los efectos positivos sobre la renta familiar agregada.
Capacidad de ahorro en máximos
El diferencial entre el crecimiento de la renta disponible y el gasto de consumo ha permitido a los hogares españoles incrementar significativamente su capacidad de ahorro. La tasa de ahorro se sitúa en el 13,6% de la renta disponible, proporcionando un colchón financiero que no existía en los años previos a la pandemia y que sitúa a España entre los países europeos con mayor solidez financiera familiar. Este ahorro no responde únicamente a precaución, sino a la mejora real de las condiciones económicas que permite a las familias destinar recursos a la acumulación de activos.
Los hogares españoles han dirigido esta capacidad de financiación tanto a la adquisición de activos financieros como al desapalancamiento, reduciendo su deuda en 14.480 millones de euros durante los primeros nueve meses de 2023. La riqueza financiera neta de las familias superó los 2,05 billones de euros, representando el 142,9% del PIB, una ratio que evidencia la solidez patrimonial alcanzada. Esta fortaleza financiera proporciona estabilidad al consumo y capacidad de respuesta ante futuras turbulencias económicas.
El fortalecimiento de la situación financiera familiar contrasta con la fragilidad que caracteriza a otros países europeos, donde el estancamiento de la renta disponible limita las opciones de ahorro y consumo. La superioridad española en este indicador fundamental explica por qué el país mantiene un crecimiento del 2,6% previsto para 2025, muy superior al 1,2% de la UE y el 1% de la eurozona. Esta ventaja competitiva en renta disponible convierte a España en el principal sostén del crecimiento europeo y en referente de políticas de distribución de la riqueza que efectivamente benefician a las familias.