El gobierno español envió 12 toneladas de alimentos a la Franja de Gaza en paracaídas, en medio de una crisis humanitaria extrema. La ONU advierte que estas operaciones son costosas, ineficaces y pueden poner vidas en riesgo.
España confirmó este viernes el lanzamiento aéreo de 12 toneladas de alimentos sobre la Franja de Gaza, en una operación realizada por un avión militar A400M del Ejército del Aire. El dispositivo utilizó 24 paracaídas, cada uno con 500 kilos de ayuda, en un intento de aliviar la creciente crisis humanitaria que enfrenta la población gazatí tras 22 meses de guerra.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, difundió imágenes del operativo y aseguró que el envío representa un compromiso claro con la población civil. No obstante, fue tajante: “La vía aérea es claramente insuficiente. Israel tiene que abrir todos los pasos terrestres de manera permanente para que la ayuda humanitaria entre de forma masiva”.
Desde marzo, la ONU ha advertido que la Franja de Gaza se encuentra al borde de una “hambruna generalizada”. Más del 60 % de los desplazados no recibe alimentos desde hace semanas. Aunque las operaciones aéreas buscan visibilidad y urgencia, expertos como Philippe Lazzarini, comisionado de UNRWA, han calificado estos lanzamientos como “costosos, ineficaces y potencialmente letales”, si los suministros caen en zonas militarizadas o inaccesibles.
España se suma así a una iniciativa impulsada por países como Francia, Reino Unido y Catar, que han optado por lanzamientos aéreos mientras los accesos terrestres continúan bloqueados. Además del operativo reciente, camiones con ayuda española siguen esperando autorización en la frontera con Gaza.
En paralelo, el gobierno español ha reforzado su discurso diplomático con gestos adicionales: evacuó a trece menores gazatíes con enfermedades graves, ha solicitado un embargo europeo de armas a Israel y continúa presionando por un alto el fuego duradero.
La visita del enviado especial estadounidense Steve Witkoff, junto con críticas recientes de ONG como Human Rights Watch, ponen de relieve la urgencia de modificar el sistema de distribución, calificado por algunos como una “trampa mortal” en manos del aparato militar israelí.
España aspira a posicionarse como un actor moral en la escena internacional. Sin embargo, como advierten analistas y organismos humanitarios, los gestos deben traducirse en eficacia, no solo en visibilidad. La ayuda humanitaria no puede quedar reducida a un acto simbólico lanzado desde el cielo. Si no se abren corredores seguros, ni se respetan los principios básicos del derecho internacional, cada paracaídas será apenas una gota en el desierto.