España e Italia refuerzan su agenda económica común en Roma

01 décembre 2025 - 08:33

Las principales organizaciones empresariales de España e Italia celebran en Roma la XXI edición del Foro de Diálogo Italia–España, centrado en competitividad, transición ecológica y gobernanza económica europea.

Roma vuelve a convertirse en capital del diálogo económico europeo con la celebración de la vigésimo primera edición del Foro de Diálogo Italia–España, una cita ya consolidada entre los entornos empresariales y políticos de ambos países. El encuentro reúne a representantes del sector privado, responsables públicos y expertos con un objetivo central: alinear posiciones ante los retos industriales, energéticos y geopolíticos a los que se enfrenta el sur de Europa.

El foro está organizado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, la Societat Barcelonesa d’Estudis Econòmics de Foment del Treball y la Agenzia di Ricerche e Legislazione, tres instituciones que mantienen desde hace dos décadas un canal estable de intercambio estratégico entre ambos países.

Entre los participantes destaca la presencia de Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, cuya intervención sitúa el debate en el marco de las prioridades industriales de la Unión Europea. Junto a ella intervienen la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, Sara Aagesen, y el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, además del presidente de la patronal española, Antonio Garamendi.

La edición de este año pone el acento en la política industrial europea, el impacto económico de la transición energética y la necesidad de reforzar la cooperación entre los países mediterráneos ante un contexto internacional inestable. España e Italia, dos economías de peso en la Unión, comparten desafíos estructurales similares en materia de energía, agricultura, innovación y reindustrialización, lo que convierte este foro en una plataforma de coordinación de posiciones más que en una simple cumbre protocolaria.

El trasfondo es claramente europeo. Bruselas impulsa una estrategia de autonomía económica que exige a los Estados miembros definir alianzas sólidas si desean tener peso real en el diseño de las nuevas reglas del juego. Desde esa perspectiva, el eje Roma–Madrid aparece como un espacio natural de concertación en áreas como la transición ecológica, la seguridad alimentaria y la competitividad empresarial.

Para el empresariado, la cita sirve para trasladar a las instituciones comunitarias inquietudes concretas sobre costes energéticos, carga regulatoria y acceso a financiación. Para los gobiernos, es un escenario útil para calibrar hasta qué punto el sector productivo acompaña la hoja de ruta marcada desde Bruselas.

El Foro de Diálogo Italia–España consolida así su función como termómetro político-empresarial de la relación bilateral y como espacio donde se anticipan las tensiones y oportunidades del proyecto europeo desde una óptica meridional, menos visible en los grandes centros de decisión del norte del continente.

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