La OTAN confirma que Madrid cumple en 2025 el objetivo marcado para la década posterior a 2014, con un adelanto de cuatro años respecto a los planes iniciales del Gobierno. El hito se logra tras la presentación del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, dotado con 10.471 millones de euros, que incluye inversiones en ciberseguridad, equipamiento militar y tecnologías duales. El cumplimiento se produce en un contexto de crecientes exigencias atlánticas, con el nuevo compromiso del 5% del PIB impuesto por Donald Trump para 2035.
España alcanza por primera vez en su historia el objetivo del 2% del Producto Interior Bruto en gasto de Defensa, según confirma un informe publicado este jueves por la OTAN. El hito marca el cumplimiento del compromiso adquirido por los Aliados en 2014 durante la cumbre de Gales, donde se estableció esta meta para la década posterior. El logro llega cuatro años antes de lo previsto inicialmente por el Ejecutivo español, que había fijado 2029 como fecha límite.
El documento oficial de la Alianza Atlántica recopila datos proporcionados por el Ministerio de Defensa de cada país miembro sobre el gasto actual y las estimaciones futuras. En términos absolutos, España ha aumentado su gasto en defensa en un 43,11%, de 22.693 millones de euros en 2024 a 33.123 millones en 2025. La cifra sitúa al país junto a Bélgica, República Checa, Luxemburgo y Portugal en el umbral exacto del 2%, mientras que otra decena de naciones registra porcentajes entre el 2 y el 2,1% de su PIB.
La OTAN advierte que las cifras del informe pueden diferir considerablemente de las que publican las autoridades nacionales debido a las diferencias entre las definiciones de gastos de defensa de la organización y las definiciones nacionales. El comunicado señala que se trata de cifras recopiladas hasta el 3 de junio de este año. Según estimaciones de la Alianza, todos sus países miembros cumplen ya con el objetivo de gasto del 2% acordado en la cumbre de Gales, cuando el año pasado solo 19 de los 31 llegaban a este objetivo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había confirmado previamente que adelantaría el cumplimiento del compromiso atlántico. «España alcanzará el 2% del PIB en seguridad y defensa este año», recalcó durante la presentación del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa el pasado abril. Este plan constituye la herramienta fundamental para alcanzar el compromiso, con una movilización de recursos que permitirá mejorar las condiciones de las Fuerzas Armadas sin comprometer el gasto social.
Un plan estratégico de 10.471 millones
El Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa requiere una inversión adicional de 10.471 millones de euros para llegar al 2% desde el 1,4% actual. La inversión se articula en cinco pilares estratégicos distribuidos de manera equilibrada entre modernización militar, innovación tecnológica y capacidades duales. El componente más importante destina 3.262,76 millones de euros, equivalente al 31,16%, al desarrollo y adquisición de tecnologías de telecomunicación y ciberseguridad.
Esta partida incluye la modernización de comunicaciones cifradas, adquisición de satélites y radares, e inversiones en inteligencia artificial, computación cuántica y tecnologías 5G. Para crear un «escudo digital», según la terminología oficial, se reforzarán los instrumentos de ciberseguridad tanto civil como militar, se invertirá en capacidad de almacenamiento en la nube y se desarrollarán proyectos como el Sistema Integral de Ciberseguridad Avanzada. Los laboratorios especializados en Internet de las Cosas, tecnologías cuánticas y centros de operaciones de seguridad 5G forman parte de esta estrategia tecnológica.
La fabricación y compra de instrumentos de defensa y disuasión representa el segundo pilar con 1.962,98 millones de euros, el 18,75% del total. Esta partida incluye el desarrollo de vehículos de combate sobre cadenas, modernización de aviones de combate y fragatas clase «Álvaro de Bazán», así como la construcción de un nuevo buque de aprovisionamiento para reemplazar el BAC Patiño. Los sistemas contra drones y las tecnologías de onda electromagnética también forman parte de este componente estratégico, según ha subrayado el presidente, no para «atacar a nadie», sino para disuadir amenazas contra España o Europa.
El tercer componente, con 1.751,53 millones de euros equivalente al 16,73%, se destina al refuerzo de las Fuerzas Armadas en emergencias y desastres naturales. Esta partida permitirá ampliar la flota de helicópteros de rescate y apoyo logístico, adquirir vehículos lanzapuentes y aviones cisterna para la extinción de incendios, fletar un nuevo buque hidrográfico y modernizar las infraestructuras necesarias para responder con agilidad a situaciones que afecten la seguridad nacional. El cambio climático y el aumento de catástrofes naturales justifican esta inversión dual.
Respaldo europeo y resistencia al 5%
El Ejecutivo estima que el 87% de la inversión, unos 9.000 millones de euros, irá a empresas y trabajadores españoles de sectores diversos y de todas las comunidades autónomas. El grueso de la inversión restante se dirigirá a empresas europeas, y menos del 5% de los fondos se destinará a la adquisición de componentes que actualmente no se producen en Europa. El objetivo a medio plazo es que Europa alcance la autonomía estratégica, según los parámetros establecidos por la Unión Europea.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, defendió este jueves desde Berlín la necesidad de que España continúe invirtiendo en el sector. «España cree firmemente en la paz y en los ámbitos multilaterales, y creemos que hay que seguir invirtiendo en defensa», señaló tras una reunión con su homólogo alemán, Boris Pistorius. La titular de Defensa subrayó el «importantísimo esfuerzo» acometido por el Gobierno para alcanzar la meta atlántica y recordó que 3.000 miembros de las Fuerzas Armadas españolas están desplegados bajo el paraguas de la OTAN.
El cumplimiento del objetivo del 2% llega en un momento de crecientes exigencias dentro de la Alianza. En la cumbre celebrada el pasado junio en La Haya, los líderes de la OTAN asumieron un nuevo compromiso para elevar el gasto en la organización al 5% del PIB en la próxima década, cediendo a las exigencias del presidente estadounidense, Donald Trump. El objetivo del 5% se desglosa en un 3,5% para gasto militar estricto y un 1,5% adicional para seguridad en sentido amplio. Sin embargo, España ha interpretado de manera propia el pacto al señalar que cumplirá con los requerimientos militares de la Alianza sin ceñirse estrictamente a un porcentaje fijo, manteniendo su compromiso en el 2,1%.
El logro del objetivo atlántico representa un punto de inflexión en la política de defensa española, que durante décadas mantuvo niveles de gasto militar por debajo de los estándares internacionales. El adelanto de cuatro años en el cumplimiento del compromiso demuestra la capacidad de adaptación del país a las nuevas realidades estratégicas europeas y atlánticas, especialmente en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y las crecientes tensiones geopolítticas internacionales.