El PP presiona en la calle en el momento más complejo de Pedro Sánchez

01 décembre 2025 - 15:16

La manifestación convocada por el Partido Popular reunió a decenas de miles de personas en Madrid para exigir la dimisión del presidente del Gobierno y convocar elecciones anticipadas. Alberto Núñez Feijóo endureció su discurso contra el Ejecutivo, calificándolo de «corrupto» y augurando que el líder socialista «acabará en la cárcel». La movilización se produce en medio de las investigaciones judiciales que afectan al entorno de Sánchez, mientras el PSOE denuncia un intento de desestabilización institucional orquestado por la derecha.

La estrategia del Partido Popular de trasladar su oposición política desde las instituciones hacia la calle marca un punto de inflexión en la legislatura. La manifestación del domingo en Madrid, que según datos del Gobierno congregó a unas 40.000 personas frente a las 80.000 que reivindicó la organización, representa el esfuerzo del PP por capitalizar el malestar de sectores conservadores ante las investigaciones que afectan al entorno del presidente Pedro Sánchez. Alberto Núñez Feijóo pronunció uno de sus discursos más beligerantes, afirmando que el jefe del Ejecutivo terminará en prisión y comparando al Gobierno con una organización corrupta.

El líder popular centró sus ataques en las investigaciones que afectan a José Luis Ábalos, exministro socialista, y a Koldo García, excesores relacionados con el presidente, así como en las diligencias que involucran a Begoña Gómez, esposa de Sánchez. Durante su intervención, Feijóo estableció un paralelismo directo entre el Gobierno y la corrupción, señalando que el sanchismo representa una amenaza para la democracia española. Las banderas constitucionales predominaron entre los asistentes, junto con pancartas que reclamaban la dimisión del presidente y la convocatoria de elecciones inmediatas. 

Polarización y estrategia electoral

La ofensiva del PP se produce en un contexto donde las encuestas muestran un desgaste progresivo del PSOE, aunque sin traducirse en una ventaja electoral decisiva para la oposición. Los populares buscan mantener la presión sobre el Ejecutivo mediante movilizaciones que evidencien el rechazo de una parte de la ciudadanía hacia el actual Gobierno. Sin embargo, la estrategia también comporta riesgos para Feijóo, quien debe equilibrar la radicalización del discurso con la necesidad de presentarse como alternativa moderada y de Estado.

El PSOE respondió acusando al PP de intentar provocar una situación de inestabilidad institucional sin colaborar con la justicia en el esclarecimiento de los casos que investiga. Portavoces socialistas señalaron que Ábalos no ha colaborado con las investigaciones judiciales y que las acusaciones contra el presidente carecen de fundamento probatorio. Desde el partido gubernamental se recalca que las investigaciones deben seguir su curso en los tribunales, rechazando el juicio político en la calle que propone la oposición conservadora.

La manifestación evidencia la profundización de la fractura política española, con un PP que apuesta por la movilización permanente y un PSOE que denuncia una operación de acoso mediático y judicial. Feijóo planteó incluso la posibilidad de presentar una moción de censura si las circunstancias políticas lo permiten, aunque reconoció que actualmente carece de los apoyos parlamentarios necesarios. La referencia a Vox como socio potencial en esa hipotética moción añade complejidad a un escenario donde el partido de Santiago Abascal mantiene una posición crítica tanto con el Gobierno como con el propio PP. 

El dilema del PSOE, entre resistencia y desgaste

Para el PSOE, el desafío consiste en gestionar el desgaste político derivado de las investigaciones judiciales sin perder la iniciativa legislativa ni la cohesión de su base electoral. El partido socialista enfrenta acusaciones que, aunque no han derivado en imputaciones directas contra el presidente, alimentan una percepción de opacidad que complica su narrativa política. La estrategia del Ejecutivo pasa por separar las responsabilidades individuales de las institucionales, recordando que las investigaciones afectan a personas concretas y no al conjunto del Gobierno.

La investidura de Juan Francisco Pérez como presidente de la Comunidad Valenciana añade otro elemento de tensión, con el PP reclamando su inmediata dimisión pese a contar con el apoyo parlamentario de Vox. Las próximas semanas serán decisivas para determinar si la presión de la calle se traduce en movimientos institucionales o si, por el contrario, el Gobierno logra resistir el embate opositor manteniendo intacta su mayoría parlamentaria. La batalla política se libra simultáneamente en los tribunales, en las instituciones y en el espacio público, con ambos bloques convencidos de que el desgaste del adversario constituye su principal oportunidad electoral.

Compartir el artículo