El INE confirma el buen momento de la economía española

29 septembre 2025 - 09:52

El Instituto Nacional de Estadística revisa al alza el crecimiento del segundo trimestre hasta el 0,8%, consolidando ocho trimestres consecutivos por encima del 0,6% y triplicando la media europea. La demanda interna impulsa la expansión con un consumo de los hogares que refleja la solidez del mercado laboral, mientras que la inversión registra su mejor comportamiento desde la crisis financiera. España se sitúa como locomotora europea con previsiones del 2,7% para 2025, muy superior al estancamiento de Alemania y Francia.

La economía española mantiene su ritmo de crucero con datos que confirman su posición de liderazgo en Europa. El Instituto Nacional de Estadística ha revisado al alza el crecimiento del segundo trimestre hasta el 0,8%, una décima superior al dato preliminar del 0,7% publicado en julio y dos décimas más que el primer trimestre. Esta corrección sitúa el crecimiento interanual en el 3,1%, triplicando la media de la eurozona que apenas alcanza el 0,1% en el mismo período. La revisión incorpora información actualizada de presupuestos familiares, cuentas agrícolas y comercio exterior, ofreciendo una fotografía más precisa del dinamismo económico nacional que supera todas las previsiones iniciales.

El dato actualizado consolida una racha excepcional de ocho trimestres consecutivos con crecimientos superiores al 0,6%, evidenciando la resistencia de la economía española ante la incertidumbre geopolítica internacional. Mientras Alemania flirtea con la recesión técnica y Francia registra expansiones testimoniales, España demuestra una capacidad diferencial para generar actividad económica en un contexto continental marcado por el estancamiento. La corrección estadística refleja principalmente el mejor comportamiento de sectores como construcción y servicios, que no habían sido completamente captados en las estimaciones preliminares.

La demanda interna emerge como motor indiscutible del crecimiento, aportando 0,8 puntos al avance trimestral frente a los 0,4 puntos del primer trimestre. El consumo de los hogares se acelera hasta el 0,8%, tres décimas más que en el período anterior, reflejando la mejora del poder adquisitivo de las familias y la confianza en las perspectivas económicas. Esta evolución contrasta dramáticamente con el comportamiento del consumo en otras economías europeas, donde la inflación persistente y el deterioro del mercado laboral limitan el gasto familiar. El consumo público modera su ritmo hasta el 0,1%, evidenciando un reequilibrio hacia el sector privado como impulsor del crecimiento.

La inversión despega tras años de contención

La inversión experimenta su mejor momento desde la crisis financiera, registrando un avance del 1,8% trimestral que sitúa la formación bruta de capital un 11,4% por encima del nivel prepandemia. Esta revisión al alza se explica fundamentalmente por el componente de construcción no residencial, que pasa del -0,5% previo al 9,4% actual, evidenciando un cambio de tendencia en la confianza empresarial. La reducción de tipos de interés del Banco Central Europeo y la mejora de las condiciones crediticias han facilitado el acceso a la financiación, impulsando tanto la inversión productiva como la adquisición de vivienda por parte de particulares.

El sector inmobiliario muestra señales de recuperación sostenida. Entre enero y junio se registraron 357.533 operaciones de compraventa, un 20% más que en 2024 y el volumen más elevado para este período desde 2007. El descenso del Euríbor hasta el 2,081% ha democratizado el acceso al crédito hipotecario, mientras que la demanda acumulada tras años de contención genera un efecto rebote en las transacciones. Esta dinámica beneficia especialmente a la construcción residencial, que experimenta crecimientos sostenidos tras la debacle de la burbuja inmobiliaria, aunque aún permanece lejos de los niveles especulativos de principios de siglo.

El empleo continúa su trayectoria ascendente con la creación de 455.000 puestos equivalentes a tiempo completo durante 2024, superando por primera vez los 22 millones de ocupados en la historia democrática española. La creación de empleo se ha revisado cuatro décimas al alza hasta el 2,8%, evidenciando una capacidad excepcional para transformar crecimiento económico en oportunidades laborales efectivas. Simultáneamente, la productividad por puesto de trabajo registra incrementos del 0,8% anual, desmontando la narrativa que asociaba el modelo español con crecimiento de baja calidad basado únicamente en la incorporación masiva de trabajadores.

Fortaleza diferencial ante la incertidumbre global

España demuestra una resistencia notable ante los vientos de frente internacionales. La demanda externa registra una contribución prácticamente nula al crecimiento trimestral, pero esta aparente debilidad encubre una fortaleza estructural: la menor dependencia del comercio exterior respecto a economías como Alemania, cuyas exportaciones representan el 35% del total europeo hacia Estados Unidos frente al 4,7% español. Esta menor exposición a los mercados estadounidenses sitúa a España en una posición ventajosa ante la escalada arancelaria anunciada por la nueva administración americana, que podría afectar más severamente a los socios europeos con mayor dependencia comercial.

Las previsiones oficiales mantienen expectativas optimistas para el conjunto de 2025. El Gobierno ha elevado su estimación de crecimiento hasta el 2,7%, una décima por encima de la proyección inicial, mientras que el Banco de España coincide en situar la expansión en niveles similares. Estas proyecciones sitúan a España como líder indiscutible del crecimiento europeo, duplicando o triplicando las tasas de sus principales socios comunitarios. El Ministerio de Economía subraya que estos datos «certifican el dinamismo de la economía española» y consolidan la previsión de que el país «volverá a liderar las principales economías avanzadas» durante 2025.

La revisión estadística del INE trasciende la mera corrección técnica para confirmar una realidad económica diferencial. España ha logrado construir un modelo de crecimiento equilibrado, basado en la fortaleza de la demanda interna, la creación de empleo de calidad y la mejora de la productividad, que le permite navegar con solvencia en un entorno internacional complejo. Esta capacidad de resistencia y adaptación constituye el principal activo de la economía española para afrontar los desafíos de un 2025 marcado por la incertidumbre comercial y geopolítica global.

 

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