El franquismo sin mitos

22 octobre 2025 - 09:02

François Godicheau y Jorge Marco coordinan una obra colectiva que desmonta los tópicos sobre la dictadura española y aporta una visión renovada de la Guerra Civil. La obra, editada por Comares, reúne investigaciones actuales que cuestionan desde la reconciliación nacional hasta el papel de la violencia política y las mujeres durante el régimen. Este trabajo representa un esfuerzo por transmitir conocimiento académico riguroso a una sociedad que aún debate sobre su pasado reciente y sus implicaciones en el presente democrático.

Todos los días comprobamos que la historia es un campo de batalla permanente. Con el ascenso de la extrema derecha en diversas democracias europeas, las versiones del pasado que blanquean la dictadura franquista vuelven a circular con fuerza en el debate público español. La pregunta que muchos ciudadanos se formulan resulta inevitable: qué deben hacer los historiadores profesionales en estas circunstancias. La respuesta no puede limitarse a permanecer en los círculos académicos o salir de ellos exclusivamente para transmitir sus conocimientos a la sociedad de forma fragmentada y dispersa.

Los 34 historiadores que han escrito El franquismo. Anatomía de una dictadura, publicado por la editorial Comares, se enfrentan de cara a deshacer muchos de los mitos que aún circulan sobre nuestro pasado reciente. Proceden del mundo universitario español y europeo, y encontramos investigadores tan reconocidos como François Godicheau, Carme Molinero, Zira Box o Nicolás Sesma, entre otros nombres destacados de la historiografía contemporánea española. El libro está organizado a partir de tres bloques cronológicos que analizan la forja del franquismo, su consolidación y su crisis posterior. Un último apartado, dedicado a cuestiones transversales, cuenta con aportaciones sobre la violencia política, las mujeres en el franquismo o los procesos migratorios.

La obra incorpora análisis sobre temas que durante décadas permanecieron en segundo plano dentro de la investigación académica. Se echa en falta, tal vez, un análisis específico sobre el factor católico, aunque hay menciones dispersas en diversos capítulos. Lo que sí encontrará el lector son aspectos poco tratados hasta ahora, como los perpetradores de la represión franquista. Hasta hace relativamente poco tiempo, la investigación había insistido mucho más en las víctimas que en los verdugos del régimen. El libro entra con decisión en ese campo delicado y gris de las complicidades con el sistema dictatorial.

Desmontando tópicos sobre la dictadura 

Son numerosos los tópicos que los autores combaten a lo largo de las 400 páginas del ensayo. No es cierto, por ejemplo, que la dictadura franquista representara, en sus últimos años, un sistema paternal e inofensivo para la sociedad española. Tampoco puede sostenerse que España, en el contexto de Europa, fuera una excepción histórica sin parangón con otros regímenes autoritarios del continente. Por supuesto, es igualmente falso que la reconciliación nacional empezara de la mano de las autoridades franquistas cuando el régimen hablaba de la pertinaz sequía como explicación de los problemas económicos que atravesaba el país.

Los datos fríos nos dicen que el único año especialmente seco fue el de 1946, desmontando así una de las excusas más utilizadas por la propaganda del régimen para justificar las penurias de la población durante la posguerra. La respuesta sobre por qué se prolongó la dictadura durante casi cuarenta años resulta compleja y requiere un análisis multifactorial. Debemos tener en cuenta factores como el apoyo internacional que recibió Franco, especialmente en el contexto de la Guerra Fría, pero sobre todo el profundo trauma que provocó la Guerra Civil en la sociedad española.

Como señala Carme Molinero en uno de los capítulos, el franquismo desarrolló una potentísima política de la memoria destinada a mantener viva una imagen del pasado acorde con sus referentes ideológicos y sus intereses políticos inmediatos. De esta forma, el régimen trató de convencer a los ciudadanos de que la única alternativa al sistema era el regreso a la contienda fratricida que había desangrado al país entre 1936 y 1939. Esta narrativa resultó tremendamente efectiva durante décadas para neutralizar cualquier oposición interna significativa.

Esta anatomía de una dictadura aporta un soplo de aire fresco que, sin duda, contribuirá a posteriores debates académicos y sociales. Sirvió el turismo para socavar los fundamentos de la dictadura o permitió, por el contrario, su consolidación económica y política. Esta pregunta nos muestra que interpretar la historia es siempre una tarea delicada que exige rigor y honestidad intelectual. Pero los historiadores no pueden rehuir este trabajo investigador. De lo contrario, serían simples cronistas sin capacidad crítica ni analítica.

Conocimiento frente a manipulación de la historia

El ensayo coordinado por François Godicheau y Jorge Marco representa un esfuerzo colectivo por acercar el conocimiento académico a un público más amplio. Los autores han conseguido combinar rigor histórico con claridad expositiva, evitando el lenguaje excesivamente técnico que a menudo aleja a los lectores no especializados de las obras historiográficas. Cada capítulo funciona como una pieza independiente que puede leerse de forma autónoma, aunque el conjunto ofrece una visión completa y coherente del fenómeno franquista en todas sus dimensiones.

La violencia política constituye uno de los ejes transversales que recorre toda la obra. Los autores analizan no solo la represión física directa, sino también las formas más sutiles de control social que el régimen desplegó durante cuatro décadas. Desde la censura hasta la vigilancia vecinal, pasando por los mecanismos de depuración profesional, el franquismo construyó un entramado complejo de dominación que afectó a todos los aspectos de la vida cotidiana. Esta aproximación permite entender cómo un régimen dictatorial pudo mantenerse en el poder durante tanto tiempo sin necesidad de recurrir constantemente a la violencia explícita.

Las mujeres ocupan un lugar destacado en varios capítulos del libro, reconociendo así un vacío historiográfico que durante años relegó su papel a un segundo plano. El franquismo impuso un modelo de feminidad basado en la sumisión, la domesticidad y el catolicismo más conservador. Sin embargo, como demuestran los autores, muchas mujeres encontraron formas de resistencia cotidiana o participaron activamente en redes clandestinas de oposición al régimen. Esta perspectiva de género enriquece notablemente nuestra comprensión del periodo y cuestiona visiones simplificadoras sobre el papel femenino durante la dictadura.

El franquismo sin mitos se presenta como una herramienta indispensable para cualquier persona interesada en comprender el pasado reciente de España. La obra no solo desmonta falsedades y tópicos arraigados en el imaginario colectivo, sino que también ofrece nuevas vías de interpretación basadas en investigaciones recientes. En un momento en que el debate sobre la memoria histórica vuelve a ocupar el centro de la agenda política y social, este trabajo colectivo aporta luz y conocimiento riguroso frente a las manipulaciones interesadas del pasado. Los 34 historiadores firmantes demuestran que la historia académica tiene mucho que decir en los debates públicos contemporáneos.

 

Compartir el artículo