El arzobispo de Santiago censura el uso de migrantes como arma política

28 juillet 2025 - 16:41

Francisco José Prieto alzó la voz durante la Ofrenda al Apóstol contra la instrumentalización de refugiados y migrantes «cuando ya acumulan el dolor por el desarraigo». Su mensaje de fraternidad, pronunciado ante la plana mayor del PP de Galicia, incluido Alberto Núñez Feijóo, contrasta con la deriva xenófoba del debate político tras los sucesos de Torre Pacheco y el acercamiento de los populares a las tesis de la extrema derecha.

 El ourensano Francisco José Prieto aprovechó la solemne Ofrenda al Apóstol Santiago para denunciar que es «inaceptable utilizar a los migrantes y refugiados como arma política», en un mensaje que cobra especial significado tras los dramáticos disturbios xenófobos de Torre Pacheco y el progresivo acercamiento del Partido Popular (PP) a los discursos de la extrema derecha. Sus palabras resonaron en la Catedral compostelana ante la plana mayor del PP gallego, incluido el presidente nacional Alberto Núñez Feijóo, quien acudió como invitado especial a la tradicional ceremonia del Día de Galicia. «Han de ser acogidos desde la legalidad y la fraternidad», defendió el prelado, mostrando su «más firme condena: ni violencia racista ni criminalización colectiva».

Las palabras del arzobispo resuenan con particular fuerza en un momento en que España atraviesa un momento de polarización del debate migratorio. Los sucesos de Torre Pacheco, donde grupos organizados de extrema derecha convocaron «cacerías» contra migrantes tras la agresión de tres jóvenes a un anciano, han evidenciado hasta qué punto el discurso del odio puede trasladarse de las redes sociales a las calles. La instrumentalización política de este suceso por parte de Vox y la respuesta tibia de otras formaciones, incluido del PP, han demostrado la fragilidad del consenso democrático sobre derechos humanos.

Durante la ceremonia en la Catedral de Santiago, donde el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ejerció de delegado regio, Prieto realizó un discurso de fraternidad que contrasta con la retórica excluyente que domina el debate público. «Encontraremos de nuevo esperanza cada vez que pongamos al ser humano en el centro y en el corazón de las instituciones», defendió, en clara alusión a quienes «están sufriendo muy graves injusticias», incluyendo «víctimas de las guerras, mujeres esclavizadas en la trata y en la prostitución, la falta de vivienda y de un trabajo digno y seguro».

Deriva xenófoba del debate político

El mensaje del arzobispo adquiere mayor relevancia en el contexto de la progresiva radicalización del discurso sobre inmigración. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo ha adoptado paulatinamente postulados que hasta hace poco eran exclusivos de Vox, llegando a defender el despliegue de buques militares en costas africanas para frenar la inmigración irregular y asumiendo la terminología del «efecto llamada». Esta convergencia entre derecha tradicional y extrema derecha, similar a la observada en otros países europeos, amenaza con degradar el consenso constitucional sobre convivencia.

Los acontecimientos de Torre Pacheco han servido como catalizador de esta deriva. La diputada de Vox Rocío de Meer llegó a proponer «procesos de reemigración masiva» que afectarían a entre siete y ocho millones de personas, incluyendo españoles de origen extranjero. Esta radicalización del discurso, que conecta con la «teoría del gran reemplazo» de la extrema derecha europea, ha encontrado eco en sectores del PP que han endurecido sus posiciones ante el recrudecimiento de la crisis migratoria.

El propio José Ángel Antelo, líder de Vox en Murcia, instrumentalizó los sucesos de Torre Pacheco afirmando que la inmigración ilegal es la «que agrede a nuestros ancianos en las calles», promoviendo un relato que vincula inmigración y delincuencia pese a que los datos demuestran lo contrario. Este discurso ha calado en sectores de la población, especialmente jóvenes que se informan a través de redes sociales donde circulan bulos sin contrastar. 

Impronta franciscana y alusiones a Gaza

Las palabras del arzobispo de Santiago de Compostela se enmarcan en la transformación que ha experimentado la Iglesia católica bajo el pontificado de Francisco, quien ha situado la acogida a migrantes y refugiados como una prioridad pastoral. La encíclica «Fratelli tutti» (2020) estableció un nuevo paradigma basado en la fraternidad universal que trasciende fronteras y nacionalidades. «Las migraciones constituirán un elemento determinante del futuro del mundo», afirmó el Papa, defendiendo que Europa «tiene los instrumentos necesarios para defender la centralidad de la persona humana y encontrar un justo equilibrio entre el deber moral de tutelar los derechos de sus ciudadanos y el de garantizar la asistencia y la acogida de los emigrantes».

Pero el mensaje de Prieto trascendió las fronteras nacionales al pedir también el fin de “la barbarie» en Gaza. «Pongamos ya fin a esta dramática situación humanitaria», clamó el arzobispo, quien también pidió por el «sufrimiento del pueblo ucraniano en una guerra sin sentido». Esta invocación por la paz mundial conecta con la doctrina franciscana que sitúa la defensa de los vulnerables como eje central del mensaje evangélico, sin distinción de origen o confesión religiosa.

La referencia a Gaza adquiere particular relevancia en un momento en que el conflicto en Oriente Medio ha polarizado también el debate español, con sectores de la derecha utilizando la cuestión palestina para alimentar discursos islamófobos. El arzobispo, siguiendo la línea marcada por el difunto Papa Francisco, defendió una perspectiva humanitaria que trasciende las divisiones geopolíticas para centrarse en el sufrimiento de las víctimas civiles. La denuncia de Prieto de la instrumentalización política de la inmigración contrasta con el silencio cómplice de otras instituciones ante el avance del discurso del odio.

*David Alvarado: politólogo y periodista español

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