Dos Españas toman las calles: venezolanos celebran la captura de Maduro mientras progresistas arremeten contra Trump

05 janvier 2026 - 16:47

La operación militar estadounidense en Venezuela generó un fin de semana de movilizaciones en España con mensajes contrapuestos. Al tiempo que miles de venezolanos residentes en el país salieron a las calles de decenas de capitales por lo que consideran el inicio del fin de la dictadura chavista, sectores de la izquierda convocaron concentraciones para condenar la intervención militar de Estados Unidos y exigir la ruptura de relaciones diplomáticas con Washington. Barcelona se convirtió en el epicentro de esta polarización, con manifestaciones simultáneas a escasos metros de distancia que reflejan las divisiones sobre el conflicto venezolano.

El sábado 3 y domingo 4 de enero, las principales ciudades españolas fueron escenario de una singular dualidad de manifestaciones que reflejaron las profundas divisiones existentes sobre la crisis venezolana. Por un lado, la numerosa comunidad venezolana residente en España salió masivamente a las calles para celebrar la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, considerándola una oportunidad histórica para la democratización de su país. Por otro, organizaciones de izquierda española convocaron protestas para denunciar lo que califican como una agresión imperialista que viola el derecho internacional y la soberanía nacional venezolana.

Las movilizaciones evidenciaron no solo las diferentes lecturas sobre los acontecimientos en Venezuela, sino también las tensiones políticas internas en España respecto a la política exterior y las relaciones con Estados Unidos. Mientras la diáspora venezolana expresaba su júbilo y pedía apoyo internacional para una transición democrática liderada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, sectores progresistas españoles exigían el aislamiento de Donald Trump y la salida de España de la OTAN.

Miles de venezolanos salen a las calles para festejar el fin de Maduro

La comunidad venezolana en España, una de las más numerosas de la diáspora en Europa, protagonizó concentraciones multitudinarias en Barcelona, Bilbao, Palma de Mallorca y otras ciudades para celebrar lo que consideran el primer paso hacia la libertad de su país. Cerca de un millar de personas se concentraron en el Arc de Triomf de Barcelona el domingo, en una manifestación organizada por los movimientos políticos Vente Venezuela, Voluntad Popular, Primero Justicia y la organización Un Mundo Sin Mordaza.

Los manifestantes portaban banderas venezolanas, corearon el himno nacional y desplegaron pancartas con mensajes de apoyo a la operación estadounidense y exigencias de respeto a los resultados electorales de julio de 2024, cuando según la oposición Edmundo González obtuvo más de siete millones de votos. Luisa Trujillo, coordinadora de Vente Venezuela en Barcelona, explicó que la movilización tenía un doble objetivo: celebrar «la primera fase de la libertad por la cual hemos luchado 26 años» y avanzar hacia una segunda fase de transición democrática.

Los convocantes dejaron claro en un manifiesto conjunto que la detención de Maduro y su esposa Cilia Flores «abre la puerta a la restitución del orden democrático y al fin de la represión en Venezuela». Entre las demandas principales figuraba la liberación de los 863 presos políticos, tanto civiles como militares, y el inicio de un proceso de transición que respete los derechos humanos y se desarrolle de forma institucional y pacífica. Los manifestantes advirtieron que la estructura del chavismo todavía permanece en pie y que la estabilización civil será fundamental para consolidar los cambios.

En Bilbao, la comunidad venezolana se concentró frente al Ayuntamiento en una celebración festiva donde se escucharon cánticos como «cayó, la dictadura cayó», «viva Venezuela libre» y «libertad». La manifestación contó con el apoyo del exdiputado del PNV Iñaki Anasagasti, quien destacó que la situación en Venezuela era «insostenible» y criticó la influencia de Cuba en el país. Anasagasti instó al Gobierno español a reconocer a Edmundo González como presidente electo y a apoyar a María Corina Machado en el proceso de transición.

En Palma de Mallorca, los venezolanos residentes en las islas se manifestaron en el Passeig del Born junto a representantes del PP Balear, quienes exigieron el fin de la dictadura y el reconocimiento de González como mandatario legítimo. Sebastià Sagreras, coordinador general del PP en las islas, declaró que su partido está al lado de los venezolanos y comparte el deseo de que la detención de Maduro suponga el final del régimen autoritario.

Progresistas contra el «imperialismo estadounidense»

En contraste con las celebraciones de la diáspora venezolana, organizaciones de izquierda española convocaron concentraciones para condenar la operación militar estadounidense y exigir el aislamiento internacional de Donald Trump. El domingo 4 de enero, varios centenares de personas se congregaron frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid, en la calle Serrano, en una protesta convocada por la Plataforma contra la OTAN y las Bases.

La concentración, vigilada por una fuerte presencia policial, ocupó casi una manzana completa. Los manifestantes corearon consignas como «Fuera yankees de América Latina», «esa embajada está ensangrentada», «OTAN no, bases fuera» y «no queremos, no nos da la gana, ser una colonia norteamericana». También portaban carteles con mensajes como «Trump agresor», «Boicot a Estados Unidos» y exigencias de ruptura de relaciones diplomáticas con Washington.

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, participó en la protesta y calificó la actuación del Gobierno estadounidense de intervención militar ilegal y «guerra por petróleo». Belarra definió a Donald Trump como «el Hitler de nuestro tiempo» y afirmó que «supone la mayor amenaza a la seguridad de nuestros pueblos». La líder de Podemos exigió que España rompa relaciones con Estados Unidos, salga de la OTAN y contribuya a aislar internacionalmente a la administración Trump.

Belarra criticó duramente la postura del Gobierno español y la Unión Europea, acusándolos de comportarse «como auténticos lacayos de los Estados Unidos». Lamentó que si el agresor fuera Rusia y se hubiera secuestrado al presidente de Ucrania ya habría sanciones sobre la mesa, mientras que ante la acción estadounidense en Venezuela la respuesta europea es tibia.

Por su parte, el líder del Partido Comunista de España y diputado de Sumar, Enrique Santiago, denunció la falta de contundencia de los países de la Unión Europea, incluida España, a la hora de condenar lo que calificó como «tremenda violación del derecho internacional» perpetrada por Estados Unidos. Santiago destacó que si Washington sabe que puede actuar con total impunidad, «no cabe duda de que el siguiente objetivo va a ser Groenlandia, o Canadá, o Colombia o Panamá».

El dirigente comunista consideró imprescindible que la Unión Europea, la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos defiendan con claridad el derecho internacional, advirtiendo que en caso contrario «la deriva criminal es imparable». Santiago también se mostró partidario de que España abandone la OTAN y exigió el fin del acoso militar en el Caribe y la liberación de Maduro.

Barcelona se convierte en epicentro de la polarización

La capital catalana fue el escenario más visible de esta polarización, con concentraciones simultáneas a escasos metros de distancia que transcurrieron de forma separada sin incidentes graves. El sábado por la tarde, mientras unos 250 manifestantes contrarios a Maduro se concentraban en el Arc de Triomf cantando el himno venezolano y exhibiendo banderas nacionales, aproximadamente 400 personas se reunían en la plaza Urquinaona, frente al Consulado de Venezuela, para protestar contra el ataque estadounidense.

En la concentración de Urquinaona, convocada por la Asamblea Bolivariana de Catalunya y con presencia de miembros de la CUP, se quemaron dos banderas estadounidenses en señal de protesta. Los manifestantes exigieron la liberación inmediata de Maduro y su esposa, rechazaron la intervención militar como violación del derecho internacional y expresaron solidaridad con el pueblo venezolano frente a lo que consideran una agresión imperialista.

El domingo se repitió el escenario de movilizaciones paralelas. En el Arc de Triomf se congregaron cerca de mil venezolanos para celebrar la captura de Maduro y exigir el reconocimiento internacional de Edmundo González, mientras que sectores de izquierda española mantenían su campaña de rechazo a la intervención estadounidense en diversas concentraciones por la ciudad.

Similar dualidad se registró en otras ciudades españolas. En Bilbao se celebraron dos concentraciones simultáneas bajo la lluvia: una de venezolanos celebrando frente al Ayuntamiento y otra de solidaridad con el gobierno bolivariano convocada por diversas organizaciones, que contó con la presencia de la cónsul de Venezuela en Bilbao, Glenna Cabello. En Valencia también se registraron protestas contra el ataque estadounidense con importante participación ciudadana.

Las movilizaciones contrapuestas del fin de semana reflejan las profundas divisiones existentes en España sobre la crisis venezolana, dividiendo al país entre quienes celebran la caída de Maduro como un paso hacia la democracia y quienes condenan la intervención militar como una violación inaceptable del derecho internacional. Esta polarización reproduce en territorio español las tensiones globales generadas por la acción estadounidense y anticipa que el debate sobre Venezuela seguirá siendo un tema divisivo en la política española durante las próximas semanas.

 

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