La Policía Nacional ha desarticulado por primera vez una estructura de la organización criminal venezolana más poderosa en territorio español. La Operación Interciti culminó con arrestos en Barcelona, Madrid, Valencia, Girona y A Coruña, interviniendo dos laboratorios de tusi, cocaína, una plantación de marihuana y armas prohibidas. La investigación comenzó tras detectar en Barcelona al hermano del líder mundial Héctor Guerrero Flores, quien buscaba expandir la banda en España. Cuatro detenidos ingresaron en prisión por orden del Juzgado Central de Instrucción número seis de la Audiencia Nacional, con apoyo de la Policía colombiana y el proyecto AMERIPOL-ELPACCTO 2.0 de la Unión Europea.
La Policía Nacional española ha asestado el primer golpe contundente contra la implantación del Tren de Aragua en territorio europeo mediante la Operación Interciti, que culminó con la detención de trece presuntos integrantes de esta organización criminal venezolana considerada la más poderosa y violenta de su país de origen. Los arrestos se produjeron en Barcelona con ocho detenidos, Madrid con dos, y uno respectivamente en Valencia, Girona y A Coruña, evidenciando la expansión territorial que la banda pretendía consolidar en España. La actuación policial incluye la realización de cinco registros donde se intervinieron drogas sintéticas, cocaína, una plantación de marihuana interior y dos laboratorios dedicados a la elaboración de tusi, la cocaína rosa que constituye una de las principales fuentes de ingresos de esta estructura criminal transnacional.
La investigación se enmarca en el grupo de trabajo específico creado por la Comisaría General de Información de la Policía Nacional para combatir la implantación de esta organización criminal en España, contando en esta fase con el apoyo crucial de la Policía Nacional de Colombia y el proyecto AMERIPOL-EL PACTO 2.0 de la Unión Europea. El caso está dirigido por el titular del Juzgado Central de Instrucción número seis de la Audiencia Nacional, quien ha decretado el ingreso en prisión provisional para cuatro de los arrestados considerados cabecillas del núcleo local, mientras que los restantes nueve continúan bajo medidas cautelares. Los investigadores subrayan que esta operación representa únicamente el inicio de una lucha más amplia, ya que continúan analizando todos los efectos intervenidos para determinar otras posibles ramificaciones internacionales del entramado criminal.
La operación se inició en marzo de 2024 cuando agentes de la Policía Nacional detectaron en Barcelona la presencia de Gerso Guerrero, hermano menor de Héctor Rustherford Guerrero Flores, conocido como el Niño Guerrero, líder mundial de la organización que se fugó de la cárcel venezolana de Tocorón en septiembre de 2023 sin haber sido recapturado hasta la fecha. Los investigadores comenzaron a vigilar al familiar del líder para identificar sus contactos y determinar si la banda intentaba replicar en España su modelo de actuación en América Latina, dado el nivel de extrema violencia y atrocidades que caracterizan a esta estructura criminal. La detención del hermano del líder por una orden internacional de búsqueda emitida por Caracas por presunta participación en delitos de terrorismo, tráfico de seres humanos y armas, extorsión, blanqueo de capitales y asociación para delinquir, confirmó las sospechas policiales sobre la voluntad de expansión europea de la organización.
Estructura jerárquica y actividad criminal
La célula desmantelada presentaba una distribución jerarquizada en la que el líder contaba con un lugarteniente con el que dirigía dos subestructuras que llevaban a cabo la actividad ilícita a nivel nacional. Los arrestados se dedicaban principalmente al cocinado de tusi en el interior de sus propios domicilios y su posterior distribución para financiarse, actividad complementada con el tráfico de cocaína que almacenaban previamente. Según fuentes policiales, se ha incautado un kilo completo de tusi, cantidad muy elevada que sugiere una operación a gran escala, ya que normalmente estas intervenciones se miden en gramos. Esta droga sintética, conocida como cocaína rosa, no contiene absolutamente nada de cocaína según los expertos, y sus efectos pueden resultar incluso más peligrosos que los de la sustancia de la que toma el nombre comercial.
La mayoría de los detenidos son de nacionalidad venezolana, algunos de los cuales habían obtenido el permiso de residencia por razones humanitarias vinculadas a la crisis política y social que atraviesa su país de origen. No obstante, también figuran entre los arrestados colombianos y españoles que se habían sumado a la red criminal, evidenciando la capacidad de la organización para reclutar colaboradores locales y facilitar así su implantación territorial. Algunos de los detenidos estaban reclamados por la justicia venezolana y contaban con alertas internacionales, mientras que al menos uno era buscado por Perú por hacerse con el control de la prostitución en Lima tras asesinar a sus rivales, patrón de violencia extrema que caracteriza las operaciones del Tren de Aragua en todo el continente americano.
La Policía española logró identificar que la banda operaba principalmente en los barrios de El Raval y zonas cercanas al Arco de Triunfo en Barcelona, así como en el barrio de El Cañaveral localizado en el este de Madrid. La célula se encontraba todavía en fase embrionaria según fuentes policiales, antes de lograr una mayor implantación, aunque sospechan que estaba activa desde 2023 desarrollando progresivamente su estructura operativa. En los registros domiciliarios y locales asociados, la Policía intervino dispositivos electrónicos, documentación con identidades falsas y diferentes cantidades de dinero en efectivo, elementos clave para sustentar la acusación. También se incautaron armas blancas, entre ellas una estrella ninja prohibida, utilizada habitualmente por la organización para ejecutar actos de violencia e intimidación.
Origen y expansión transnacional del Tren de Aragua
El Tren de Aragua tuvo su génesis en el sindicato de obreros que trabajaban en la construcción del tramo ferroviario de Venezuela que recorría los estados de Aragua y Carabobo, del cual toma su denominación. Lo que empezó como una trama de extorsión a contratistas y cobro por puestos de trabajo pronto derivó en una organización criminal de gran escala cuando el proyecto ferroviario nunca llegó a terminarse. La banda se consolidó definitivamente en 2013 cuando Héctor Rustherford Guerrero Flores fue encarcelado en la Prisión de Tocorón y estableció alianzas estratégicas con otros grupos criminales, convirtiendo el centro penitenciario en la sede operativa de la organización durante casi una década hasta que el régimen de Nicolás Maduro realizó una intervención en septiembre de 2023 de la que el líder logró fugarse.
Desde 2018, el grupo se ha expandido rápidamente por el continente americano siguiendo la ruta que recorren los migrantes venezolanos que huyen de la crisis económica y política de su país. La organización se introdujo inicialmente mediante el tráfico de migrantes en áreas fronterizas de varios países, para posteriormente establecer células permanentes en ciudades de Colombia, Perú, Chile, Brasil, Ecuador, México y Estados Unidos. En este último país, el presidente Donald Trump ha iniciado una campaña intensiva de desmantelamiento de la banda, circunstancia que según fuentes de la investigación española habría motivado al Tren de Aragua a buscar expandir sus centros de operaciones hacia Europa para compensar las dificultades crecientes que enfrentan en territorio estadounidense. La llegada del nuevo gobierno republicano y la ofensiva antimigratoria han presionado significativamente las operaciones del grupo en el Caribe y Centroamérica.
El repertorio criminal del Tren de Aragua incluye asesinatos, extorsiones, secuestros, tráfico y trata de personas, explotación sexual, narcotráfico, blanqueo de capitales y control territorial mediante el uso sistemático de la violencia. La organización se caracteriza por su capacidad para establecer alianzas con otras estructuras criminales locales o disputarles violentamente el control de mercados ilegales, particularmente en el ámbito de la prostitución y el tráfico de estupefacientes. Los documentos judiciales incorporados a la investigación española identifican episodios de violencia ligados a la disputa de territorios y el cobro de deudas, patrón de actuación que replica el modelo operativo desarrollado en Venezuela y posteriormente exportado a toda Latinoamérica mediante una estructura descentralizada de células autónomas con coordinación internacional.
Cooperación internacional y pistas de investigación
La operación sufrió varios contratiempos significativos durante su desarrollo. Una orden de búsqueda internacional emitida por las autoridades de Caracas obligó a detener y extraditar al hermano del líder mundial poco después de su localización en Barcelona, interrumpiendo temporalmente la investigación. Posteriormente, Perú reclamó a otro miembro buscado por controlar mediante asesinatos el mercado de la prostitución en Lima, generando una segunda extradición que redujo el número de objetivos directos. A pesar de estos reveses, la Policía española siguió la pista del resto de contactos que ya había identificado durante los meses previos, permitiendo finalmente que el juez de la Audiencia Nacional autorizara el 29 de octubre de 2025 la fase final de explotación de la investigación.
La información compartida por la Policía colombiana en el marco del proyecto AMERIPOL-EL PACTO 2.0 de la Unión Europea resultó fundamental para ubicar a los miembros del entramado y trazar su estructura operativa. Las autoridades colombianas aportaron información clave sobre la jerarquía del Tren de Aragua, su red de contactos en el continente y las rutas utilizadas para el tráfico de drogas y personas, datos que permitieron a los investigadores españoles contextualizar la célula local dentro de la arquitectura transnacional de la organización. Esta colaboración internacional marca un hito en la lucha contra el crimen organizado latinoamericano en Europa, estableciendo precedentes para futuras operaciones conjuntas ante la creciente presencia de estructuras criminales transnacionales en territorio comunitario.
Aunque la Policía Nacional considera absolutamente neutralizado el Tren de Aragua en España tras esta operación, los expertos en seguridad advierten sobre la dificultad de erradicar por completo este tipo de mafias. La naturaleza descentralizada de la organización, con células autónomas que mantienen contacto internacional pero operan con independencia táctica, facilita su capacidad de regeneración tras golpes policiales. Los investigadores continúan analizando todos los dispositivos electrónicos, documentación y contactos identificados para determinar si existen otras ramificaciones del entramado en territorio español o europeo que no hayan sido detectadas en esta fase inicial. La experiencia latinoamericana demuestra que el Tren de Aragua posee alta capacidad de adaptación y reclutamiento de nuevos miembros, particularmente entre comunidades de migrantes venezolanos vulnerables que son captados mediante presión, amenazas o falsas promesas de empleo.
La desarticulación de esta primera célula en España responde también a la estrategia más amplia de las autoridades europeas para impedir el establecimiento definitivo de organizaciones criminales latinoamericanas en el continente. Recientemente, opositores venezolanos exiliados en España denunciaron ante la Policía al ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, por amenazas, citando una serie de precedentes que incluyen actividades del Tren de Aragua en varios países para concluir que el régimen de Maduro extiende por diversos medios su hostigamiento y persecución de la disidencia política fuera de las fronteras nacionales. Esta dimensión política añade complejidad al fenómeno criminal, al entrelazar estructuras delictivas con aparatos represivos estatales en un modelo híbrido que dificulta la cooperación internacional y la persecución efectiva de responsabilidades. La Operación Interciti constituye así no solo un éxito policial contra el crimen organizado, sino también una advertencia sobre la necesidad de coordinación europea ante amenazas criminales transnacionales que aprovechan los flujos migratorios y las vulnerabilidades sociales para expandir sus actividades ilícitas.